02 de abril de 2008
02.04.2008

MARÍA ORÁN: 'El amor por la música creo que nació conmigo'

Su prodigiosa voz marcó su destino. Hoy la cantante lírica más internacional de las Islas habla de sus comienzos y de su futuro

02.04.2008 | 17:48
María Orán

La música es una parte indisoluble de su ser, forma parte de su persona. La soprano lírica María Orán, una de las voces canarias más internacionales que a lo largo de su dilatada carrera ha cantado casi todo el repertorio de oratorio que pueda existir para una voz de sus características, recuerda sus inicios y adelanta algunos de sus proyectos de futuro. "Creo que canto desde siempre, desde que tengo uso de razón", señala la cantante tinerfeña.

-Volviendo por momentos al ayer, recordando el pasado, sus primeros pasos en el mundo de la música... ¿Cómo cree que nació en usted el amor, la pasión que siente por la música?
-El amor por la música creo que nació conmigo. Desde muy pequeñita sentí siempre una atracción enorme por la música y cantar, creo que canto desde siempre, desde que tengo uso de razón. A los siete años gané mi primer concurso de canto, en un premio que se celebraba en Tenerife y que se llamaba el Tío Pepote, en Radio Club Tenerife. Ese primer premio fue inolvidable, para una niña era muy especial, ya que el premio era una gran caja que contenía dos pequeñas muñecas con todos sus accesorios. Los estudios de música los empecé con tan sólo seis años, primero con solfeo y luego con piano con Victoria Carvajal. Posteriormente inicié los de canto con Lola Trujillo, y cuando me faltaba un año para concluir mis estudios de canto fui a Madrid y allí terminé la carrera con Lola Rodríguez de Aragón, una gran maestra. Ya ese mismo año hice algo, que me supuso un gran esfuerzo, que fue el curso de virtuosismo del piano con el maestro José Cubiles, logré el premio fin de carrera de canto y gané el premio Lucrecia Arana. Cuando terminé la carrera tuve que elegir entre seguir con el piano o decantarme por el canto y me decidí por el canto.

-¿A que se debió aquella elección? ¿Cómo fueron sus comienzos?
-El don que supone tener una voz idónea para cantar ya fue algo decisivo, además no creo que como pianista hubiera destacado como gran solista, no tenía la técnica arrolladora que se necesitaba para salir adelante. En cuanto a mis primeros pasos en el mundo del canto no puedo decir que fueran duros aunque sí algo difíciles a la hora de abrirse camino. Iniciar una carrera, consolidarla y vivir de ella es muy difícil y en aquel momento (terminé mis estudios en el año 64) todavía lo era más. Además, debo decir que esos inicios aunque duros fueron muy gratificantes, ya que en el año 63 ya estaba debutando con la Orquesta Nacional de España en una selección que hicieron para el tercer acto completo de la ópera La Valkiria, de Wagner.

-¿Es cierto que en estos últimos años ha habido una eclosión de grandes voces?
-Sí. Hubo una gran sequía de voces españolas que realmente tuvieran una proyección pero ahora, en estos últimos quince años, ha habido una explosión de voces magníficas tanto españolas como suramericanas en distintas cuerdas. En Canarias tenemos ahora muy buenos cantantes que están haciendo ya una carrera interesante. Recientemente, un alumno mío, el tenor grancanario Juan Antonio Sanabria ha conseguido el segundo premio en el concurso internacional de la Fundación Jacinto Guerrero en Madrid.

-Primero alumna y ahora maestra. Como docente muchos jóvenes tienen la oportunidad de aprender de usted. ¿Qué le aporta la enseñanza?
-Mucho. Creo que no se podría hablar de mí como figura artística sin tener que unir necesariamente la enseñanza con mi vida profesional. Empecé a dar clase en el año 71 en la Escuela Superior de Canto de Madrid, donde estuve ocho años antes de irme a Friburgo donde conseguí una cátedra vitalicia. Nunca he querido renunciar a la enseñanza porque siento verdadera vocación, además es muy gratificante el poder dar a la gente joven herramientas para que pueda salir adelante y se defiendan en el mundo. Yo me entrego absolutamente en mis clases. Cuando, por motivos personales, renuncié a mi cátedra en Friburgo decidí volver a Canarias consciente de que esos años de experiencia podrían ayudar a los jóvenes cantantes de nuestras Islas. Creo que Canarias estaba muy desasistida en la enseñanza del canto. La verdad, es que a lo largo de estos años se ha notado que se ha suplido esa carencia, de mis aulas han salido muchas cantantes con muy buena formación.

-¿Cuál es el consejo más importante que intenta trasmitir a sus alumnos?
-Los canarios en particular tienen un talento artístico notable, en todas las disciplinas. Pero si nos centramos en el canto cabe reseñar que aquí hay muy buenas voces aunque tal vez en general se adolece de tener rigor, exigencia artística y personal. Siempre les recuerdo a mis alumnos que, aunque hay que partir de un talento, de unas condiciones vocales, se debe trabajar con mucha disciplina, esfuerzo y tener una buena preparación intelectual.

-¿Cuánto hay de mito y cuánto de verdad en los cuidados que debe tener una soprano?
-Hay muchos cantantes que son víctimas de sus propias manías y miedos, pero eso no es lo que les quiero inculcar a mis alumnos. Hay que cuidarse de una forma racional, normal. Está claro que la voz es un instrumento que forma parte de nuestro cuerpo y está expuesto a todo tipo de condicionamientos desde unos más físicos a otros más psíquicos y por lo tanto debemos cuidarlo pero sin vivir obsesionado con ello. Hay muchas personas, compañeros que viven obsesionados en ese sentido, y no sé hasta que punto puede compensar vivir una vida así, con esos miedos.

-¿Cuál cree usted que es su peculiaridad como cantante?
-Creo que podría ser la versatilidad de géneros y estilos en que he desarrollado mi carrera. Hoy en día los cantantes están más especializados. Yo sin embargo, he abordado el repertorio operístico muy representativo y muy importante de mi cuerda, que es la de soprano lírica, desde Monteverdi hasta Messiaen pasando por Mozart, Puccini y Verdi... Pero también además de las composiciones operísticas he cantado casi todo el repertorio de oratorio que pueda existir para la voz de mis características, desde el Romántico al Barroco al Moderno, a estrenos mundiales de oratorios. A lo largo de casi 250 recitales he abordado todo un amplísimo repertorio de la canción internacional pero sobre todo del lied del romanticismo alemán y de la melodía francesa que canto con gran placer. ¡Y qué decir del repertorio español! del que he cantado todo lo habido y por haber. Además, he hecho como cien estrenos de canciones, españolas sobre todo. A lo largo de mi carrera resaltaría que tuve la suerte de trabajar y ser acompañada al piano por compositores como Federico Mompou, Joaquín Rodrigo, Óscar Esplá, García Abril... Tuve ese enriquecimiento directo de estudiar de primera mano las obras con compositores importantísimos de nuestra época.

-También cabe resaltar que muchos compositores han escrito canciones pensando en su usted...
-Sí, canciones dedicadas puedo tener unas cincuenta y de estrenos totales pueden ser unas cien. El que un compositor escriba una obra pensando en mí ha sido un auténtico sueño, un sueño hecho realidad y que agradezco enormemente. Hace año y medio tuve una sorpresa preciosa, y es que aparecieron cinco canciones con textos de Rosalía de Castro que el compositor lisboeta Joly Braga Santos me había dedicado. Para mí fue una emoción muy grande. El próximo mes de mayo voy a cantar estas piezas (que ya estrené hace un año en Lisboa) acompañada con la Orquesta de Extremadura para hacer la grabación del disco de estas canciones.

-A lo largo de su trayectoria ha compartido escenario con algunas de las grandes figuras, artistas de la talla de Pavarotti o Plácido Domingo. ¿Guarda algún recuerdo especial de sus interpretaciones al lado de estos intérpretes?
-Con Pavarotti tuve la oportunidad de hacer dos producciones diferentes de la ópera La Bohème y de ellas hay una versión que se editó en CD y que incluso se hizo pirata en su momento, algo que me sorprendió bastante. Con Plácido Domingo hice Carmen, con Carreras también hice otra ópera.

-¿Le queda alguna canción que le gustaría interpretar y alguien con quien no ha podido compartir escenario y le hubiera gustado hacerlo?
-Siempre me quedó la pena de no actuar con el director Herbert von Karajan aunque admire más a otros. Él tenía una cierta magia que me atrapaba así como Bernstein.

-Ahora acaba de publicar Las compositoras: Canciones de concierto, un álbum en el que reúne la poesía y la música de notables autoras canarias.
-Sí, ya está a la venta en Tenerife en la tienda Real Música y en Las Palmas se puede adquirir en el Museo Canario. Este trabajo es bastante novedoso porque muchas de estas canciones se interpretan por primera vez. Estoy muy contenta con este álbum porque creo que era hora que se hiciera un homenaje a la composición femenina. En este disco se ha reunido a compositoras y poetas de más de un siglo, de modo que podría considerase un disco documental.

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