13 de febrero de 2019
13.02.2019
Puerto de la Cruz

Piedras de la playa se venden de forma ilegal como 'souvenir' típico de Tenerife

Comerciantes ambulantes ofrecen figuras de callaos zen a cinco euros en el paseo de la playa del Castillo, en Puerto de la Cruz

13.02.2019 | 00:20
Piedras de la playa se venden de forma ilegal como ´souvenir´ típico de Tenerife

La Isla tiene un nuevo souvenir pero este promueve la destrucción de su propio medio natural. Ahora, junto al bote de mojo y la artesanía típica canaria, en la maleta también hay que hacer hueco para las figuras de piedras zen. Estos montoncitos de callaos, una moda que está engullendo las playas y espacios naturales del Archipiélago, se están vendiendo como un artículo típico de Tenerife. Así por lo menos está ocurriendo en Puerto de la Cruz, donde vendedores ambulantes ofrecen las pilas de piedras a un precio de cinco euros como el recuerdo perfecto de unas vacaciones en la ciudad. Toda una ilegalidad ya que no solo recogen material de la costa e incitan a sacarlo de la Isla -ambas cosas prohibidas por ley-, sino que, además, lo hacen en dominio público sin el permiso pertinente.

Esta actividad fue descubierta por una colaboradora de la Fundación Telesforo Bravo Juan Coello (dedicada a la divulgación científica de la riqueza natural de la Isla ), quien grabó un vídeo de los comerciantes, de nacionalidad italiana, en plena faena en el paseo de la playa del Castillo. En la grabación se puede ver como, al lado de pinturas de paisajes tinerfeños, se venden zen stones a los turistas como un objeto simbólico de la Isla, digno de cargarlo en la maleta y colocarlo en una estantería en casa . El director de la fundación, Juan Coello, explica que se ofertan dos productos: "los famosos apilamientos de piedras y callados pintados y decorados".

Según detalla Coello, los vendedores recogen las rocas en la misma costa del municipio, las unen con un pegamento especial y las ofertan a cinco euros. "En el vídeo, los propios comerciantes reconocen que son piedras naturales, recolectadas ese mismo día en los alrededores de su puesto", sostiene el director. Una práctica que hace llevarse la manos a la cabeza a la fundación. "Es absolutamente ilegal y una locura", comenta Coello, quien agrega que, "es como si voy a la calle, cojo un geranio de un parque público y lo pongo a la venta".

Las infracciones son varias. Por un lado, la recolección de material de la costa. "Estas personas están sacando piedras de la playa, algo prohibido por el reglamento de Costas y lucrándose por ello, es decir, están robando recursos de todos para revenderlos delante de nuestras narices", señala el experto. Además, la extracción de material geológico de la Isla está vetada a pesar de que los aeropuertos isleños recogen toneladas de ellos cada año. A todo ello se suma que ocupan dominio público, es decir, de todos, sin pagar un euro.

Para la fundación son motivos más que suficientes para que la Demarcación de Costas, perteneciente al Ministerio de Medio Ambiente, tome cartas en el asunto. "Ya nos hemos puesto en contacto con ellos y les vamos a presentar un escrito con los detalles de la actividad", destaca Coello, quien asegura que, aunque desconoce el importe de las sanciones, esta práctica es una infracción grave. "Esperamos que no se les permita seguir sacando rocas ni ponerse más en ese lugar y que, de manera urgente, se les impongan las sanciones", agrega el director.

Pero no es solo una cuestión de ilegalidad, sino también de destrucción del paisaje isleño. "Estas personas están vendiendo además, recuerdos que no tienen nada que ver con estas Islas, con sus costumbres y tradiciones y que dan una idea equivocada de este Archipiélago", sostiene el experto. Y es que Coello asegura que estos montoncitos acaban con el ecosistema de la zona. "Degradan los espacios naturales y dañan a nuestra flora y fauna autóctona", recalca.

Una moda

Coello explica que las pilas de piedras, que comenzaron siendo una práctica meditativa de turistas, se han convertido en una auténtica plaga. "Empezó teniendo un fin de relajación pero se ha ido desvirtuando y ahora se fabrican para sacar una simple fotografía y hasta para pedir un deseo", detalla. Estados Unidos, Italia y Escocia son algunos de los países más plagados de las figuras zen, aunque Canarias no se queda atrás. "En la zona de la playa del Castillo, en Puerto de la Cruz, en la costa del Sur e incluso en el Parque Nacional del Teide, podemos encontrar cientos de ejemplos", concluye el director de la fundación.

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