14 de enero de 2019
14.01.2019
Tradiciones

Arona vive la primera romería del año

El casco histórico del municipio sureño celebra sus fiestas patronales en honor a San Antonio Abad con una gran afluencia de turistas

13.01.2019 | 23:42
Arona vive la primera romería del año
Arona vive la primera romería del año

Arona inauguró ayer la temporada de romerías en Tenerife, y lo hizo con una celebración en la que los animales y los turistas extranjeros desempeñaron los papeles principales de la jornada. Los primeros de ellos porque protagonizaron la bendición que tuvo lugar tras la romería, y que cada año tiene lugar coincidiendo con la festividad de San Antonio Abad, que es el protector de los animales; los segundos, porque fueron los más numerosos entre los asistentes a esta cita con el patrón de Arona.

El acto central de las fiestas patronales en honor a San Antonio Abad, que se celebran desde el pasado jueves y se prolongarán durante esta semana, tienen una larga historia en el municipio del sur de Tenerife. Sin embargo, desde hace unos tres años, la Corporación municipal ha decidido relanzar la romería, que poco a poco había ido quedando en el olvido y a la que solo acudían los vecinos de la zona. Así, desde hace unos años se trabaja para que acudan vecinos tinerfeños y turistas, y parece que la tarea se ha hecho bien. Numerosas guaguas llegaron durante la mañana hasta el casco de Arona transportando a cientos de turistas que se hospedan en el sur de la Isla y que no quisieron faltar a esta cita con las tradiciones.

Sin embargo, la jornada fue mucho más allá de la romería puesto que, a las 10:00 horas, abrió sus puertas la muestra de artesanía tras la parroquia, donde se pudo disfrutar de puestos de jabones artesanales, quesos, dulces y miel, lo que permitió endulzar las horas previas a la salida del santo. Además, la misa que precedió a la romería contó con la presencia de la parranda Chasnera en la parroquia dedicada a San Antonio Abad y dio comienzo a las 10:30 horas. Pasadas las 12:00 horas dio comienzo la romería con la participación de varias carretas y la actuación de diferentes grupos folclóricos, que recorrieron las calles El Calvario, Domínguez Alfonso, La Luna y Duque de la Torre.

Danzarines de El Hierro

Un grupo de danzarines de El Hierro fueron los encargados de poner música a estos primeros instantes. "¿Llega ya el santo?", preguntaron unos turistas italianos en la plaza mientras los vecinos aroneros pedían calma. San Antonio Abad salió de su parroquia transportado por vecinos del municipio, entre ellos el alcalde, José Julián Mena, quien lo depositó en la carreta tirada por dos bueyes que se encargó de desplazarlo por todo el casco.

Antes de que el reloj marcara la una de la tarde, el vino comenzó a correr por las calles aroneras, ya que los vecinos que iban a bordo de las carretas no pararon de repartir comida durante todo el recorrido, y sobre las cabezas de los asistentes volaron panes con chorizo, higos, gofio amasado y huevos duros.

La gran cantidad de extranjeros que acudieron provocó que fueran pocas las personas que lucieron sus trajes típicos. "¿Nadie quiere comer nada?", preguntaban las aroneras desde las carretas con las manos llenas de manjares, que no dudaban en lanzar a los turistas que se agolpaban tras las vallas a lo largo del recorrido de la romería. Sorprendidos, los turistas celebraban, como si se trata de quien acaba de hacerse con un ansiado trofeo, la comida que llegaba a sus manos y no dudaban en inmortalizar el momento. Y es que la presencia de extranjeros hizo que los teléfonos móviles y las tabletas llenaran las calles puesto que todos ellos, que preferían el mojito al vino canario, vieron pasar buena parte de la jornada a través de las pantallas de sus dispositivos.

"¡Guapo!", gritaban las turistas más jóvenes para lograr que los hombres que iban en las carretas les dieran algo de comida. Sin embargo, después de atrapar al vuelo un huevo duro muchas de ellas se quedaban perplejas y miraban a sus amigas mientras las interrogaban con la mirada para saber qué hacer con esos productos.

Los caballos también estuvieron presentes en esta primera romería del año y, de hecho, se encargaron de poner el broche de oro al recorrido. Así, pasearon por las empedradas calles del casco aronero relinchando y obteniendo piropos del público. Y es que estos y otros animales que participaron en la romería, así como todas aquellas mascotas de los vecinos del municipio del sur de Tenerife, fueron los protagonistas, a partir de las dos de la tarde, de la bendición de los animales. El alcalde de Arona, José Julián Mena, afirmó ayer que "la devoción hacia San Antonio Abad se encuentra fuertemente arraigada entre los aroneros y es una celebración en la que nuestro municipio hunde sus raíces cuatro siglos atrás". "Sobre todo, es una magnífica oportunidad para dar a conocer el casco, uno de los rincones con mayor tradición y valor patrimonial que tenemos, catalogado como Bien de Interés Cultural y que es necesario potenciar, tanto dentro como fuera del municipio", agregó el socialista. Además, la concejal de Fiestas, Pura Martín, subrayó "la importancia de participar en la que es una de las romerías más antiguas de la Isla y que cuenta con un completo programa de actos que nos permite dar al casco el realce que merece".

Verbena popular

La jornada finalizó con una verbena popular en la plaza de la parroquia en la que estuvieron presentes las orquestas Wamampy y Tropin. Todos estos actos contaron con una gran afluencia de público gracias, también, a las dos líneas de transporte gratuito que se pusieron en funcionamiento desde las localidades de Los Cristianos y la playa de las Américas, que realizaron trayectos desde las diez de la mañana y hasta las seis de la tarde. No obstante, a lo largo de toda la jornada también hubo una gran cantidad de personas que decidieron realizar parte del trayecto a pie, por lo que hubo que circular con precaución por la carretera general.

Arona se encargó, así, de inaugurar la temporada de las romerías en Tenerife, que a lo largo de los próximos meses vivirá una sucesión de citas que congregará a grandes y pequeños alrededor del vino, la buena comida, la música tradicional y los trajes autóctonos y que llenarán las calles de las principales ciudades tinerfeñas con los sonidos del pasado isleño.

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