02 de diciembre de 2018
02.12.2018
La Laguna

La Noche en Blanco gana el pulso a los contratiempos

Miles de personas acuden al casco histórico de Aguere para disfrutar de esta décima edición

02.12.2018 | 00:46
La Noche en Blanco gana el pulso a los contratiempos
La Noche en Blanco gana el pulso a los contratiempos

Ganó el pulso a los escollos. La Noche en Blanco lagunera no perdió su brillo ayer a pesar de los contratiempos relacionados con los impagos a los artistas, el cambio de fecha y de que el servicio del tranvía se suspendió a partir de una de las horas más apoteósicas. El casco histórico del municipio de Aguere relució con la misma fuerza que hace nueve años ajeno a todo eso. Miles de personas salieron a la calle desde por la mañana para disfrutar de más de 15 horas de actividades en las que la cultura fue la principal protagonista. Teatro al aire libre, decenas de actuaciones musicales, pasacalles llenos de luz y color animados por los tambores, magia, títeres y humor son solo algunos ejemplos de la animación que logró caldear el frío otoñal.

Los abrigos y las bufandas, junto al calor de la multitud, hicieron que los poco más de 10 grados que marcaban los termómetros no se notaran. Los niños saltaban, se hacían tatuajes de purpurina, se pintaban sus caras y disfrutaban de diversos juegos como el ajedrez y la bola canaria a la vez que los mayores bailaban, cantaban y entraban a los comercios de la zona para ayudar a los Reyes Magos con las compras.

El alcalde, José Alberto Díaz, y el presidente de la asociación empresarial Asecu, Alejandro Conrado, ya se mostraban satisfechos con los resultados obtenidos a media tarde. Según indicó el regidor, unas 50.000 personas habían pasado por la Noche en Blanco sobre las 18:00 horas, 5.000 más que en 2017, y con esas cifras registradas por la Concejalía de Seguridad dijo estar "convencido" de que se llegaría al mismo nivel que en la edición pasada, cuando se alcanzaron los 130.000 asistentes. "Este décimo aniversario es un acontecimiento revulsivo y la respuesta de la ciudadanía es satisfactoria", agregó.

El representante del sector empresarial en el municipio destacó también los buenos resultados obtenidos hasta ese momento a pesar de que se tuvo que retrasar la cita por "tema climatólogico". Para él, esta cita permite presentar la oferta de la campaña de Navidad en un mismo lugar en el que se logra unificar "el tema familiar, el ocio y la restauración" con un producto que sigue siendo "bueno".

Las plazas de La Concepción y de La Catedral fueron dos de los puntos con mayor gentío. Junto a la torre, Eduardo Guerra y Nuria Pérez miraban cómo su hija pasaba un buen rato. Ambos, de Santa Cruz, "suelen" acudir a la Noche en Blanco lagunera, aunque lo normal es que lo hicieran "un poco más tarde". Subieron desde la capital chicharrera en tranvía sobre las 12:00 y el plan era volver a casa igual, así que no les quedó más remedio que irse antes de las ocho de la tarde porque a partir de esa hora se suspendía el servicio. "Se ve que con la huelga de los trabajadores ha aflojado un poquito, creo que se nota en la cantidad de gente", dijo el chicharrero. Quizá por eso fue que no tuvieron "que hacer cola" para que Alba participara en las diversas iniciativas para los menores.

"Me lo estoy pasando bien y tengo tatuajes de purpurina y me he pintado de Ladybug", dijo con orgullo la pequeña de seis años mientras jugaba al dominó gigante con Alba, "que es mi amiga", apuntó. Para su madre, esta novena edición "está muy bien para ellos". "Se ve que está enfocada para los niños", agregó.

A medida que se acercaba la noche, las calles se atestaron y de vez en cuando se hacían corros para disfrutar de algunas de los actos. En el Obispo Rey Redondo se formó uno. Eva y Yaiza González eran dos de las personas que se encontraban en la aglomeración para mirar una de las partes de la ruta teatralizada. Las dos son laguneras y nunca se pierden una Noche en Blanco, aunque reconocieron que ya estaban cansadas mientras que sus niños siguen "frescos como una lechuga". "Ellos son los que mejor se lo pasan, porque tienen muchas actividades y este año no hicimos tantas colas", coincidieron.

A Carmen Luisa Mallorquín le iba otra cosa. Emitía pura energía. En ese momento estaba en el parking trasero de los juzgados bailando una de las canciones de Ni un pelo de Tonto, pero todos los grupos que actuaron en ese escenario le parecían "divertidísimos". El pero es que el sonido era "una mierda". "Si hubiera sido ellos, me hubiera bajado del escenario", aseguró la lagunera de 54 años. Para ella, que siempre acude a esta celebración, este fue el año "con los mejores músicos", pero además tampoco quiso perderse la ópera de la Casa Ossuna.

Muy cerca de ella estaban Santiago Brian Ramón Rodríguez e Irene Remón, de 22 y 17 años. Ellos no se movían, solo miraban mientras sonada Amante bandido. De hecho, no hacía mucho que habían llegado, pero por lo que habían visto esta edición era "un poco más de lo mismo".

La que tampoco estaba para mover sus caderas era Olivia Frías. Llevaba sentada en su stand trabajando desde las 10:00 horas y su plan era estar allí "hasta que esté la gente" porque el día estaba siendo "flojito". Mientras embolsaba algunas almendras garrapiñadas calientes, este tacorontera de 77 años contó que se trata de una tradición familiar con la que ahora ha seguido su hijo, aunque "tengo que echarle una manita porque si no me paga", bromeó.

Su madre era la que vendía este dulce típico y fue la que le enseñó a hacerlo. De hecho, "cuando nací me metía en una cesta debajo del puesto y de vez en cuando me daba la teta allí", explicó Olivia, que estaba en la Plaza del Adelantado, más ajena al bullicio y enfrente de los stands de Protección Civil y los bomberos voluntarios. La multitud no se detenía en ese lugar. Se iba más bien a la zona del parking o al resto de calles con más movimiento. La Herradores tampoco pasó desapercibida al ser uno de los puntos llenos de espectáculos, donde se podía jugar con pompas gigantes y payasos, y las vías aledañas mostraban la misma imagen.

Las luces navideñas alumbraban a los niños haciendo gimnasia al aire libre y saltando en los castillos hinchables, pero también a los mayores que disfrutaban de la actuación del grupo cómicoAbubukaka y a los que se pasaban por el mercado vintage. Pero no todas las actividades estaban determinadas por la edad, había otras actividades para compartir. Por ejemplo, fueran adultos o menores, se quedaron con la boca abierta ayer cuando vieron aparecer por la calle Obispo Rey Redondo a extraterrestres y caballos gigantes encabezados por bolas enormes. El veinteañero Kevin Picón era una de esas pelotas. "Es súper gracioso, te lo pasas bien; mejor así que desde fuera", comentó el joven con su cabeza prácticamente enterrada en el plástico sin perder el ritmo de la batucada.

Se tuvieran los años que se tuvieran, todos consiguieron divertirse en una Noche en Blanco para todos los gustos. Quizá ese es el secreto que le llevó a ganar el pulso a los contratiempos.

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