13 de octubre de 2018
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Visita de la Patrona a Santa Cruz y La Laguna

Paso acelerado para cumplir con la Virgen

Miles de personas se agolpan en las calles de la capital al paso de la venerada talla. Los fieles comparten sus historias y saldan sus promesas

12.10.2018 | 23:57
Paso acelerado para cumplir con la Virgen

Tras el ligero retraso vivido en la mañana de ayer en el recorrido histórico que llevó a la Virgen de Candelaria desde la Villa Mariana hasta la capital tinerfeña, los voluntarios y la organización de la peregrinación consiguieron recuperar el tiempo perdido. A la llegada a Los Gladiolos, barrio que sufrió un duro revés con el fallecimiento de su párroco, Cristóbal Pérez, la comitiva ya había logrado adaptarse al horario previsto. Un esfuerzo llevado a cabo por voluntarios, cuerpos de seguridad y autoridades eclesiásticas que mereció la pena a tenor del éxito logrado al paso de la venerada talla.

Conforme la procesión avanzó a lo largo de las calles santacruceras, más y más devotos se fueron incorporando a ella. A la llegada a la Avenida Pérez Armas, era ya prácticamente imposible seguir sin problemas el ritmo de la Virgen. Los vítores se sucedieron y los aplausos fueron una constante, sobre todo cada vez que la Morenita enfilaba una nueva calle. La capital, vacía normalmente en una tarde festiva como la de ayer, cambió radicalmente su imagen. Las ventanas y balcones cobraron vida y se convirtieron en privilegiados palcos, los móviles salieron de bolsos y bolsillos y las lágrimas escaparon de muchos de los rostros de los emocionados vecinos.

Todos, o al menos la mayoría, coincidieron en que la peregrinación es un excelente motivo para agradecerle a Patrona de Canarias los favores concedidos. Muchos acompañaron la peregrinación con la esperanza puesta en un trabajo o en la recuperación de la salud de algún ser querido.

Probablemente, cada una de las personas que ayer decidió cambiar su rutina de viernes festivo por la tarde para recibir a la Virgen en Santa Cruz llevaba consigo una historia. Muchos estarían pensando en alguien en concreto, quizás un familiar que ya ha fallecido, y otros irían al encuentro de la Virgen de Candelaria con el afán de pedir por todas las personas que les rodean en su día a día.

Vicente Alonso llevaba consigo una de esas historias. Su figura destacaba en la procesión, muy al principio, por delante justo de las dos filas de sacerdotes que también se incorporaron al camino. Vestido con el atuendo tradicional y pese al calor que reinaba, llevaba sobre sus hombros una manta esperancera. "Mi padre falleció el año pasado y le había prometido que vendría con su sombrero y su manta". Cumplió con lo prometido y ayer salió desde bien temprano desde Candelaria decidido a completar el camino que lo llevaría hasta la Alameda capitalina. "Mi padre era muy devoto y trabajador, murió a los 92 años", recordó Alonso. Este tinerfeño se mostró muy sorprendido por la emoción "y los sentimientos que muestran todas las personas" cuando se encuentran con la Virgen.

Si ayer fue un momento de alegría para Santa Cruz, que disfrutará de la presencia de la venerada talla hasta el próximo viernes, en Candelaria el sabor fue más agridulce. La Patrona del Archipiélago abandona su hogar por unos días y los vecinos de la Villa son conscientes de que, con ella, se va parte de la idiosincrasia de su pueblo. José Manuel Suárez es uno de esos candelarieros que se resiste a dejar a la Virgen sola y por ese motivo decidió acompañarla hasta la capital. "Es la tercera vez que participo en una peregrinación", explicó. "Cuando se va la Virgen el pueblo se apaga un poco pero a su vez se gana un poco en tranquilidad", añadió. Es habitual que Suárez participe en este tipo de actos y normalmente lo hace acompañado por su padre. "Esta vez no ha podido venir pero de todas formas él siempre va conmigo. Además tengo una promesa por un gran amigo que lo está pasando mal", concluyó.

Momento muy emotivo

Todos los peregrinos coincidieron además en destacar el que fue uno de los momentos más emotivos de la jornada: el paso de la Virgen por el Hospital Universitario de La Candelaria. "Ahí es cuando nos damos cuenta de que lo realmente importante es la salud", comentaron.Por la tarde, la comitiva vivió un momento especial también relacionado con los colectivos más débiles. Fue en el antiguo Hospital Militar, hoy reconvertido en una residencia para mayores. Algunos de ellos esperaron pacientes, muchos sentados en sus sillas de ruedas, a que llegara la Virgen hasta el edificio que los acoge.

Como gesto de reconocimiento, los voluntarios que portaban la imagen la giraron hacia los abuelos del Hospital Militar en uno de los momentos más bonitos de cuantos se vivieron a lo largo y ancho del recorrido. En total, fueron más de 13 horas de camino acompañando a la Candelaria, que llevaba para la ocasión un impresionante manto rojo. En todo ese recorrido, otro color, el amarillo de las camisetas del ejército de voluntarios que hicieron posible el recorrido, se convirtió en el símbolo de la seguridad. Una de estas colaboradoras fue María Viedma, vecina del lagunero barrio de La Candelaria y miembro de la Cofradía de Jesús Cautivo ante Caifás. De hecho, como ella, muchos de los hermanos de esta organización colaboraron en diversas tareas. "La gente es maravillosa. Es impresionante ver la cantidad de fe que se esconde tras las puertas y los balcones", aseguró enternecida.

El joven David Santana también acompañó a la Candelaria durante todo el camino porque le debía "muchas promesas cumplidas". "Es la primera vez que la veo en procesión fuera de la Basílica. Hemos visto hasta gente extranjera rezando en el camino", explicó junto a su compañero, Iván Izquierdo. Desde el pueblo de Igueste de San Andrés, en el hermoso macizo de Anaga, llegaron otros de los peregrinos más comprometidos: José Manuel García y Nieves Rodríguez. "Vamos como mínimo una o dos veces al año caminando hasta Candelaria a verla. Intentamos que haya luna llena para que el camino se haga más fácil", detallaron. Estos iguesteros lo tienen claro, a la hora de rezarle a la Virgen le piden que haya "salud y paz en el mundo".

Entre los monaguillos que lideraban la comitiva estaba Toni Cedrés. Es, recordó, la cuarta vez que participa en un acto de este tipo. "Estuve en la de 1994, en la de 1997 y en esta", aseguró. Este lagunero está deseando que tenga lugar el esperado encuentro con el Cristo de su ciudad. "Lo más emocionante de hoy ha sido la explosión de gente que se ha visto en Santa Cruz", apostilló. Mientras, el que fuera presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de La Laguna, Pedro López, también participó de forma destacada en la organización del acto. "Estamos cansados pero muy contentos con el trabajo que han realizado todos los voluntarios. El flujo de personas ha sido constante y la respuesta de la gente a la Virgen ha sido masivo", destacó.

Más y más

La comitiva fue aumentando más y más conforme la Virgen se fue acercando a la parada principal del recorrido, la recepción de la imagen en la Alameda del Duque de Santa Elena. De todos lados surgían rostros agotados de los caminantes que, pese a todo, mostraban su satisfacción por haber participado en una cita histórica. Juan Antonio Pérez, vecino del barrio de Taco, reconoció que siempre había tenido la "magua" de acompañar a la Virgen en un recorrido como este. "Tengo ya 52 años y la verdad es que no sé cómo estaré de salud cuando sea la próxima", indicó. "Yo le pido a la Virgen salud para todo el mundo, para los buenos y para los malos. Otra cosa que también es importante es el trabajo", añadió.

El camino concluyó con el acto organizado junto a la Alameda, donde representantes de los niños, los jóvenes, los matrimonios, los ancianos y las personas consagradas hicieron ofrendas a la Virgen. El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, fue el encargado de saludar a los presentes. El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, le ofreció su bastón de mando. "La visita de la Virgen constituye una oportunidad magnífica para estrechar los lazos fraternales entre todos quienes compartimos este espacio geográfico y emocional que es Santa Cruz", aseguró en su discurso. "Porque, queridos amigos, la Virgen está ya en Santa Cruz. Y les puedo asegurar que todo Santa Cruz está con la Virgen", concluyó.

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