05 de agosto de 2018
05.08.2018

La despedida más mágica del sol

Teleférico del Teide organiza una actividad para disfrutar del atardecer a 3.500 metros de altitud

04.08.2018 | 23:54
La despedida más mágica del sol
La despedida más mágica del sol

A 3.555 metros de altitud, con las nubes jugando a ser mar, un paisaje casi marciano a los pies y el sol, en el horizonte, escondiéndose tímidamente entre las laderas de La Palma. Esa mágica despedida del día es la que pudieron disfrutar un grupo de privilegiados que optaron por una de las actividades que organiza Teleférico del Teide: la de ser testigo del atardecer en las faldas de Guayota, con el silencio abrumador de las alturas como acompañante y un espectáculo de luces y sombras en el firmamento.

"Esto solo se vive una vez y no queríamos perdérnoslo", asegura Miguel Ángel, recién llegado a Tenerife desde Álava minutos antes de subirse a la cabina del Teleférico. Allí, Raquel, la guía del grupo pone emoción al ascenso hasta el volcán más alto del país asegurando que "en apenas ocho minutos vamos a subir 1.200 metros de altitud". Su explicación provoca los primeros murmullos. "Qué pasada, nunca he estado tan alto", se le escucha comentar a uno de los pequeños de la familia de Miguel Ángel. "Éste fue, el pequeñajo, el que se encaprichó en venir a Tenerife porque quería volar", añade el padre.

Y vaya si lo hizo. No solo en el avión si no también en su recorrido casi sobre las nubes por el sendero al mirador de Pico Viejo entre los recuerdos de lo que un día fueron ríos de lava. Este paseo, en horario exclusivo -cuando ya el Teleférico no funciona para el público general- se debe hacer a un ritmo sosegado, tanto para aclimatarse a los metros que conlleva coronar esta cima como para no perder detalle de los regalos que brinda la naturaleza. "Los seres vivos que están aquí están en casa y nosotros somos sus visitantes. Hay que respetarlos", apunta la coordinadora.

El paisaje deja sin aliento a los visitantes que solo apartan la vista de la exhibición del sol para inmortalizar el momento . "Hemos triunfado. Te pongas donde te pongas la estampa que retratas es increíble", señala Montse Polo con la cámara en la mano. Esta pareja de catalanes destaca que no la han podido soltar ni un segundo. "Desde que estoy en Tenerife no he parado de sacar fotografías", añade.

Mientras, el resto del grupo escucha atento la leyendas de amor que esconde este trocito de tierra isleño, contempla los últimos rayos de luz en el infinito y saborea los coletazos de la experiencia. Una vivencia a golpe de click en la página web de Teleférico del Teide -www.volcanoteide.com-, desde los 50 euros para residentes.

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