22 de febrero de 2015
22.02.2015

El sanatorio fantasma del Teide

El Parque Nacional albergó una edificación para alojar a enfermos respiratorios de Europa bajo la creencia de que su clima y aire puro tenían efectos milagrosos

22.02.2015 | 00:57
Imagen de uno de los muchos blogs que hacen referencia a este sanatorio del Teide, donde se pueden ver las edificaciones que han quedado en la actualidad.

Durante mucho tiempo se creyó que el clima suave de Canarias tenía propiedades casi milagrosas y que las temperaturas cálidas del Archipiélago y el aire puro de zonas como Las Cañadas del Teide eran ideales para el tratamiento de enfermedades respiratorias y de la piel. Y es que fueron muchos los investigadores del siglo XIX que, en la búsqueda de curas para la tuberculosis, la neumonía o la bronquitis, que causaba verdaderos estragos en los países más fríos de Europa, promocionaron la Isla como el lugar perfecto para tratarse. Fue así como empezaron a construirse diferentes sanatorios en Tenerife. Uno de ellos está en el Parque Nacional del Teide, del que hoy apenas quedan un puñado de propiedades privadas conocidas como El Sanatorio, por estar ubicadas en el mismo lugar donde los enfermos iban a respirar aire puro.

El director del Parque Nacional del Teide, Manuel Durbán, explica que en las inmediaciones del volcán se levantó un edificio con el objetivo de crear un sanatorio que nunca se llegó a usar. "Hoy no quedan resto de esta construcción pero si de las conocidas como Casas del Sanatorio, que el Ayuntamiento de La Orotava construyó sobre los años 30 y 40 en el mismo punto", aclara Durbán. Entre estos inmuebles hay alguno llamado, incluso, La Casa del Médico.

Era en esta zona, según recogen obras como Antecedentes Históricos del Teide y Las Cañadas, del profesor orotavense Tomás Méndez Pérez, y Climatoterapia de la TBC en Canarias, de Tomás Zerolo, donde los enfermos llegados del Norte de Europa permanecían, desde la primavera al otoño, procurándose un cobijo en unas dependencias construidas con piedras y ramajes.

El objetivo era respirar el aire puro del Teide ya que sus propiedades eran reconocidas a nivel mundial. Fue el tisiólogo –especialista médico que estudia la tuberculosis– James Clark, el primer médico británico que desembarcó en la Isla y se interesó por el clima de municipios como La Orotava y Vilaflor, dando a conocer sus experiencias en el libro The sanative influence of climate, en el que recomendaba a sus pacientes el clima de Tenerife.

Posteriormente, según se recopila en las citadas obras, aparecieron otros médicos que también se interesaron por las bondades del clima isleño, como el Dr. Guigou Costa, que escribió Climatología de las Islas Canarias, o el Dr. Tomas Zerolo Herrera, con Climatoterapia de la Tuberculosis pulmonar en la Península, Baleares y Canarias, que fue Premio de la Real Academia de Medicina de Barcelona.
Convención en Bruselas

Además, en 1910, en Bruselas, en la novena Conferencia Internacional contra la tuberculosis, numerosos científicos presentaron investigaciones acerca de la acción de la luz solar en las enfermedades respiratorias. Este evento culminó con la organización de una expedición a las Cañadas del Teide. Durante dos meses se llevaron acabo numerosas investigaciones en el Teide tras las que los científicos concluyeron que las radiaciones solares del Parque Nacional eran "de una magnitud única debido al aire puro exento de vapores y ser la luz solar siempre directa, de mejor efecto que la acción difusa" .

Estas condiciones excepcionales de Las Cañadas la situaron como uno de los lugares ideales para la curación de las enfermedades pulmonares. Sin embargo, lejos han quedado los tiempos en que el clima era el principal remedio contra una enfermedad. Los avances médicos disiparon los intentos de poner en marcha un sanatorio en la zona y la declaración de Parque Nacional, en el año 1954, frenó estas y otras muchas actuaciones insostenibles en un paraje natural de tanto valor.

Hoy en día las edificaciones están abandonadas y su propiedad no está muy clara. "Como se construyeron de forma precaria y no hay papeles, es difícil determinar su propiedad y legalidad", detalla el director del Parque. Y es que Durbán anuncia que el Parque Nacional tiene previsto expropiarlas y restaurar este terreno. "Ahora mismo no tienen sentido que estén ahí", añade el director.

El sendero número 16 del Parque Nacional del Teide, conocido como El Sanatorio, pasa por estas pequeñas edificaciones. La ruta sale desde una pista cercana al Teleférico y dura aproximadamente cuatro horas. Algunas empresas de actividades en montaña ofertan esta ruta en la que también destacan las vistas de las lavas del domo de Montaña Blanca con sus diferentes formas.

Curiosidades

Otras ideas
Deportes
En el Parque Nacional del Teide también se pensó llevar a cabo otras ideas como por ejemplo, una pista de esquí o un centro deportivo de alto rendimiento, aprovechando que el Parador Nacional es alojamiento habitual de deportistas de elite que vienen a Tenerife a entrenar en altura.

Leyendas
Volcán sagrado
El Teide era un volcán considerado sagrado desde la antigüedad y que tenía reminiscencias mitológicas, como el Monte Olimpo en Grecia. Para los aborígenes guanches este volcán recibía el nombre de Echeyde que significaba infierno. Según sus creencias en él vivía Guayota, el demonio del mal.

Cuevas
Neveros
Durante el siglo XVIII se hacía uso de las nieves caídas en el Teide, utilizándose para la elaboración de hielo para el consumo y el comercio. Son muchos los neveros que hay en el Teide, aunque el más famoso es La Cueva del hielo, una visita obligada durante el sendero hasta el pico del Teide.

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