28 de julio de 2014
28.07.2014
Santa Cruz

Adiós a las dichosas campanadas

El Ayuntamiento silencia de noche el reloj de la Escuela Estévez por las quejas de unos vecinos de que no les dejaba dormir

28.07.2014 | 12:30
Fachada principal de la Escuela Estévez de San Andrés, con la torre en el centro y su reloj.

Hace tantos años que el sonido de las campanadas les acompañaban que muchos vecinos de San Andrés no entienden la decisión del Ayuntamiento de apagar el repique durante la noche. Sin embargo, la actuación municipal parte de una petición formal de un grupo de vecinos que se quejaron de no poder dormir de madrugada por el sonido que hacían cada hora. Ahora, entre las 22:00 y las 08:00 horas ya no suena. El relojero que se encarga de los relojes del municipio se ha encargado de hacer calle a la torre de la Escuela Estévez.

Y por fin llegó la paz a San Andrés. Esta vez no tuvo que ver con los dimes y diretes sobre la construcción o no del dique semisumergido para proteger el frente del pueblo de las olas o si la playa de Las Teresitas está suficientemente limpia o le hace falta que la acicalen un poco más sobre todo ahora que llega el buen tiempo y el verano.

Aunque durante años la campana del reloj de la Escuela Estévez, la conocida por todos como La Torre de San Andrés, ha repicado cada hora sin cesar, día y noche, en las últimas semanas las quejas de los vecinos han provocado que el Ayuntamiento interviniera. No le ha quedado más remedio si quiere cumplir con la normativa que obliga a velar por el descanso de los vecinos que residen en el pueblo.
Ahora las madrugadas se hacen un poco más llevaderas. La última vez que suena la campana del reloj lo hace a las 22:00 horas. Por la mañana se espera a que den las 08:00 horas para que el sonido vuelva a hacer aparición. Las opiniones entre los vecinos, sin embargo, son muy diferentes entre sí. Nadie tiene claro quién o quiénes han sido los que han protestado por el ruido.

La mayoría, los que han vivido durante toda su vida en el pueblo, hijos y nietos también de vecinos, llevan escuchando este sonido cada hora desde que tienen uso de razón. Se han acostumbrado al sonido, como tienen también el oído adaptado a las olas del mar que les queda tan cerca. Sin embargo, al Ayuntamiento no le ha quedado otro remedio que ponerse manos a la obra y solucionar un problema que no dejaba dormir a unos cuantos.

Después de estar medio día reajustando el aparato, el relojero que se encarga de todos los aparatos municipales ha permitido a los vecinos más cercanos a la zona poder descansar durante toda la noche. Sin interrupciones incluso antes de que caiga la media noche.
Comenzó su trabajo a las 11:00 horas con la intención de subsanar el problema lo antes posible. Una vez allí, realizó un reprogramación total del reloj patrón, ajustando la fecha y las señales horarias. Ya que estuvo por allí para apagarlo por la noche aprovechó para hacerle una puesta a punto completa. A las 18:00 horas recogió sus bártulos. El descanso estaba ya asegurado.

La campana de la discordia forma parte de la torre de la conocida Escuela Estévez, la primera escuela que tuvo el barrio de San Andrés. El edificio fue construido en torno a 1933. Durante muchos años fue la construcción más alta del barrio, destacando su torre por encima del resto de inmuebles. La escuela se creó tras muchas demandas vecinales que pedían un centro de estudios dentro del propio pueblo que tuviera carácter permanente.

Hoy está considerado como el reloj público del barrio y tiene en su parte más elevada la campana. La Escuela Estévez es conocida por todos como la Torre, aunque muchos la confunden a veces con el Castillo de San Andrés, al que también se denomina Torre Costera de San Andrés o Torre de San Andrés. En estos momentos, el inmueble lo ocupa la Asociación de Vecinos Abicore. En su interior se realizan, entre otras actividades, talleres de artesanía.

"Por unos pocos hemos pagado todos, cuando ese reloj suena desde antes incluso de que muchos naciéramos", explicó Antonio Pérez. Aunque entiende que a algunos pueda importunar su sonido, "la tradición debería contar también", valoró.

Carmen Rodríguez, una de las integrantes de la comisión de fiestas del barrio de San Andrés, abogó por lo que simboliza para el pueblo el reloj de la escuela. "Es un edificio que pertenece al Ayuntamiento y ellos han tenido que actuar pero es una pena porque no todos los vecinos están de acuerdo con la decisión", recordó. "Esas campanas llevan sonando toda la vida y hasta ahora nunca habían molestado", concluyó.

José Ramón Fernández reside en la parte alta del pueblo y, aunque todos los días va a caminar a la avenida marítima y pasa por enfrente de la antigua escuela, no se había enterado de la polémica suscitada alrededor de las campanadas del reloj. "Yo allá arriba no escucho nada, ni durante el día ni tampoco con el silencio de la noche", matizó. "Supongo que si se han quejado será porque molestan, para que los niños puedan dormir mejor por la noche", subrayó.

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