20 de junio de 2014
20.06.2014
La Laguna

Una diablura muy divertida

El Corpus recupera la cabalgata de 'Diablos y Tarasca', que simboliza la lucha entre el bien y el mal, ante el asombro de unos laguneros que abarrotaron las peatonales

20.06.2014 | 12:39
Una diablura muy divertida

"Señora, disculpe. ¿Qué es esto?", preguntó José Juan Díaz intrigado a una de las jóvenes de la Agrupación Folclórica Universitaria (AFU) que desfilaba representando al antiguo gremio de sombrereros por la calle Herradores. Como ella, otros 500 voluntarios desfilaron por el casco histórico dando vida a la antigua cabalgata del Corpus Christi lagunero, el desfile Diablos y Tarasca. Símbolo de la lucha entre el bien y el mal, desde su origen sirvió de escaparate de las distintas creencias y mitos paganos y la división de clases de la sociedad. Dejó de celebrarse antaño porque a los ilustrados les parecía una falta de respeto tanta danza y jolgorio para una fiesta religiosa. Ayer, diablos, cabezudos, reyes gigantes, caballitos de fuego, bailarines, músicos y gremios volvieron a recorrer la ciudad ante el asombro de la muchedumbre que abarrotaba las peatonales.

El sol todavía iluminaba las calles cuando la banda de cornetas y tambores Sentir Verdeño comenzó a desfilar por Herradores entonando la melodía de la fiesta. Detrás iban dos reyes de cuatro metros de altura y más de 40 años de antigüedad, prestados por la Asociación de Carroceros de Tegueste, que ayer eran dirigidos por miembros Los Sabandeños y el grupo scout Atamán.

Galopando iban los coloridos caballitos de fuego comandados por los scouts de Aguere 70 y más atrás el gremio de los catedráticos, encabezado por el vicerrector de Calidad Institucional de la Universidad de La Laguna, Hipólito Marrero. Acompañado de profesores de Ingeniería, Derecho y Medicina, Marrero confesó no se veía como un gremio pero estaban "orgullosos de proyectar la imagen de la Universidad a la sociedad y de recuperar este acto popular ".

Troysteatro encarnó al apóstol Juan rodeado de diablas a las que vencía con solo mostrarles los símbolos sagrados. Cristo iba representado por un águila y el sacrificio cristiano procesionó en forma de regordete pelícano que aleteaba sin parar. Desde Lanzarote llegaron invitados los diabletes de Teguise. A pesar de carácter burlesco y demoníaco, representan la fertilidad desde tiempos de los guanches. Son una tradición tan antigua como los carneros y explicaron que aunque antes salían en Corpus ahora solo lo hacen en Carnavales.

Dándolo todo iban los bailarines de la Danza de Flores de Guamasa. "No me esperaba tanto público. Es fantástico estar aquí", admitía su director, Juan Ramón Ramos mientras Benito Cabrera, artífice de esta cabalgata, seguía de cerca el acto junto a la concejal de Cultura, María José Castañeda. El cierre lo puso la Tarasca, mezcla de serpiente y dragón monstruosa con la que los pequeños lo pasaron en grande.

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