02 de junio de 2014
02.06.2014
Santa cruz

El manjar del árbol africano

De las ramas del baobab de la calle de El Pilar cuelgan estos días sus frutos, comestibles e ideales para hacer helados

02.06.2014 | 02:00

En octubre le salieron las flores y ahora le ha tocado el turno a sus frutos. Aunque pase desapercibido para la mayoría, el ejemplar de baobab de la calle de El Pilar, el único que hay al aire libre en Santa Cruz –a excepción de los que están plantados en el Palmétum– está estas semanas mostrando su mejor cara. El árbol africano destaca a diario por su altura pero ahora son sus frutos los auténticos protagonistas. Cuelgan , como si se tratara de lágrimas, de las ramas. Es oscuro y comestible y, quien lo ha probado, dice que de él salen unos helados y unos batidos espectaculares.

No hace tantos años que este ejemplar presume de guapo en la conocida calle de El Pilar. "Es muy joven, unos pocos años nada más, sobre todo teniendo en cuando que son árboles centenarios", explicó Zenaido Hernández, periodista, experto en agricultura y uno de los promotores que consiguió que este ejemplar acabara en la capital tinerfeña. "Pasó un tiempo en el Palmétum plantado, porque se creía que podría traer de Mauritania alguna enfermedad típica de estos árboles. Al final todo salió a la perfección y ahí está", expuso para después opinar que sería "más que positivo para el turismo y para los vecinos" que se instalara al menos "una placa informativa" donde se explicaran las características del árbol y las razones por las que llegó a Tenerife.

El baobab se plantó en la actual calle de El Pilar pero el lugar no se escogió al azar. En la época de la Primera República, donde ahora se levanta el Hotel Príncipe Paz, se encontraba el Callejón de El Judío. El nombre, probablemente, se le otorgó porque en el lugar vivía una familia judía. Justo en esa zona, donde se levantaban casas señoriales rodeados de grandes solares, existía, en el patio de una de ellas, un ejemplar de baobab que llegó a considerarse como milagroso por los vecinos. Muchos lo visitaban y se sentaban a su alrededor para disfrutar de él. "Debió llegar en algún barco procedente de África y aquí se plantó", confirmó Zenaido Hernández. "Hay libros en los que incluso se hace referencia a su presencia", aseguró.

Ahora, sin llamar demasiado la atención, el baobab de El Pilar está mostrándose en pleno apogeo. Probablemente sus frutos caigan al suelo, sin que nadie hago por recogerlos. Quizás, al pasar por delante, alguien le eche un vistazo y disfrute con su presencia.

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