17 de diciembre de 2013
17.12.2013
La Laguna

La Cooperativa de Tejina despide a todos sus empleados y cierra su sede

Los trabajadores logran que algunos de los socios morosos salden sus deudas para cobrar los seis meses de salarios que les debían y las indemnizaciones

17.12.2013 | 02:00
José Capel, presidente de la Cooperativa, en la sede de los Cosecheros de Tejina.

La Cooperativa de Cosecheros de Tejina ha cerrado definitivamente sus puertas. El cese de la actividad de esta emblemática organización agrícola, que llegó a ser la más importante de Canarias, se produce 66 años después de su fundación y tras el despido de los últimos 36 empleados que quedaban en la nave de la calle Camino Palenzuela. Los trabajadores regresaron a sus puestos en octubre, después de 40 días en huelga, para liquidar la empresa y reunir fondos de los socios morosos para poder cobrar los seis meses de salarios que les debían y sus indemnizaciones.

Candelaria Sánchez, portavoz de los trabajadores, aseguró ayer que la plantilla está satisfecha por haber podido tener "una salida digna" después de un año de penurias económicas. "No podíamos seguir trabajando sin cobrar. Era una situación terrible para nuestras familias. Ahora, por lo menos, hemos cobrado lo que nos debían y hay un grupo de compañeros que ya están cobrando el paro y los últimos nueve que salimos comenzaremos a cobrarlo el 10 de enero", puntualizó.

Los 36 trabajadores habían presentado en agosto una demanda ante la Dirección General de Trabajo del Gobierno de Canarias para exigir la extinción de sus contratos porque llevaban meses sin ingresos o cobrando únicamente pequeños adelantos de sus nóminas, de alrededor de 200 euros. Sánchez destacó ayer la labor de intermediación que realizaron el Ayuntamiento de La Laguna y el Cabildo de Tenerife ante el consejo rector de la Cooperativa y el comité de empresa para que se alcanzara el acuerdo que ha permitido poner punto y final a esta situación. Según los plazos fijados en dicho documento, la plantilla terminará de percibir en marzo la indemnización.

Sin nada que vender, con su sede fuera de ordenación en el nuevo Plan General y pérdidas por cerca de seis millones de euros por el impago de sus asociados de los préstamos que recibieron de la antigua Caja Rural para construir invernaderos y modernizar sus instalaciones, la que otrora fuera la gran cooperativa del Nordeste, que abastecía a las grandes cadenas de supermercados y exportaba frutas, verduras y flores a China, Canadá y Europa, ha terminado por marchitarse.

Consultado ayer por este periódico, José Capel Tordecillas, presidente de la Cooperativa desde el 26 de julio, declinó hacer declaraciones. El comité de empresa considera que "ha hecho lo posible por salvar la compañía" y responsabiliza de su declive "a las anteriores juntas gestoras". En especial critican la "mala gestión" realizada durante los últimos cuatro años, en los que se produjeron bajas masivas de asociados, pasando de más de 1.000 a 50 agricultores, y la presentación de dos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) extintivos, que redujeron su plantilla de 200 a 36 trabajadores, bajo la presidencia de Pedro Adrián Bello.

Para evitar la desaparición definitiva de la entidad agrícola, el Cabildo ha ofrecido ayuda a sus directivos para convertirla en una pequeña comercializadora. Si eso sucediera, los trabajadores despedidos tendrán prioridad para volver a ser contratados, según explicó Candelaria Sánchez.

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