15 de diciembre de 2013
15.12.2013
La Laguna

Amaro Pargo cobra fama internacional

La exhumación de sus restos por parte de la multinacional creadora de ´Assassin´s Creed´, que acaba de estrenar videojuego, pone al corsario lagunero al nivel de Barbanegra y Drake

15.12.2013 | 02:00

266 años después de su muerte, el corsario tinerfeño Amaro Pargo recibe por fin la atención internacional que sin duda tuvo en vida cuando surcaba los mares al servicio del rey. Cubría la peligrosa ruta entre Cádiz y el Caribe. Casi tres siglos estuvieron sus huesos descansando en el panteón familiar de la Iglesia de Santo Domingo, en La Laguna, hasta que una multinacional francesa, Ubisoft, líder en la industria de los videojuegos, ha vuelto a ponerlo de actualidad.

Mientras, la cuarta versión de la saga de videojuegos más famosa de los últimas décadas, Assassin´s Creed IV Black Flag, acaba de salir a la venta pulverizando todos los récords de venta. Son millones los juegos que llegan al mercado y que se traducen, evidentemente, en ingresos astronómicos para la empresa. En paralelo, en el laboratorio forense de la Universidad Autónoma de Madrid, un equipo contratado por Ubisoft analiza los restos de Pargo y sus familiares.

Este proyecto, financiado por Ubisoft dentro de su proyecto de investigación histórica, pretende recuperar para el mundo la figura de un marino que dejó tras de si una historia llena de aventuras y misterio. También legó la leyenda de un tesoro millonario que nunca ha llegado a encontrarse.

El nombre de Amaro Pargo ha viajado, en pocas semanas, a todos los rincones del planeta. Solo en España, periódicos de todos los puntos de la geografía peninsular se han hecho eco del estudio arqueológico dirigido por la experta Esther Andreu. Las televisiones nacionales han hecho lo mismo y las referencias sobre este personaje lagunero han llegado, junto con los miles de ejemplares vendidos, a todos los rincones. No en vano, y desde que salió el primer ejemplar de la saga, se han vendido más de 55 millones de copias. Ahora, todos esos seguidores conocerán también a Amaro Pargo.

Junto con las referencias en prensa y televisión, las explicaciones sobre la importancia del corsario tinerfeño han llegado a todos los puntos del planeta. Allí donde haya un jugador aficionado a esta historia de templarios y piratas, habrá un nuevo admirador del también conocido como el pirata bueno o el corsario piadoso.

Pese a que en un principio se anunció que Pargo formaría parte de la archiconocida saga, este extremo aún no ha llegado a aclararse. Los representantes de Ubisoft han encargado, además del estudio de ADN, una reconstrucción facial. Se sabe que, si esto es posible, se realizará un busto a su imagen y semejanza que será instalado en La Laguna. El segundo paso lógico es que se usara su rostro como personaje en un próximo videojuego, máxime en un equipo de creadores que presume de la rigurosidad histórica de todas sus producciones. Los responsables de Ubisotf, sin embargo, parecen querer guardarse ese secreto. Si Amaro Pargo llegara a protagonizar esta serie de fantasía, que cuenta ya con seis ejemplares (si se suman las aventuras paralelas a los videojuegos principales), ese sería el espaldarazo definitivo para la figura del marino y, por ende, de La Laguna.

"Las historias de piratas son un género sin fecha de caducidad, universales. Con ellas se han escrito importantes novelas, películas y ahora videojuegos", explicó el Brand Manager de Ubisoft en España, Antonio Alonso, en un vídeo promocional que puede verse en Youtube.
El representante de la multinacional detalla cómo el nombre del corsario tinerfeño surgió durante el proceso de documentación de la última entrega de la serie. "Uno de los pilares fundamentales de las historias que contamos es que se basan en hechos históricos. Para nosotros es fundamental el trabajo de documentación que el equipo desarrolla. Tiene que ser muy riguroso", añadió Alonso.

De los nombres que el equipo investigador puso sobre la mesa, uno llamó especialmente la atención de los directivos. "Fue el de Amaro Pargo. Para hacer justicia histórica hay que decir que tenía la misma reputación y popularidad que podían tener Barbanegra o Francis Drake", matizó el portavoz español de esta empresa.

El misterio que rodea la figura de Pargo. Fue un corsario que consiguió, por su valentía, la patente de corso del Rey que le permitía abordar a barcos enemigos de España y hacerse con sus botines. De tremenda espiritualidad, la leyenda cuenta que no permitía a sus tripulaciones ni alcohol, ni mujeres ni juego.
Su relación de amistad y lealtad con Sor María de Jesús La Siervita –una monja de clausura 35 años mayor que él que está en trámites de canonización porque su cuerpo aún permanece incorrupto– no hace sino engrosar el encanto de su historia. "Destacó por su espíritu de aventura y por su valentía. Se dice que escondió varios tesoros que podrían estar valorados en varios millones de euros", sentenció Antonio Alonso en el vídeo promocional.

Tesoros al margen, la vida de Pargo no necesita ser novelada. Es tan completa y real que resulta asombroso que hayan pasado casi tres siglos sin que el mundo le haya prestado la atención que se merece. Sí que lo han hecho escritores e historiadores locales, como el periodista Domingo Barbuzano. Él es responsable en buena medida de una investigación histórica que ahora cuenta con las mejores herramientas de la ciencia para ponerle rostro al bucanero.

Hasta su lápida en la trasera del templo de Santo Domingo, con la imagen de una calavera que guiña un ojo de forma misteriosa, parece salida de la mente de un novelista. Pero Amaro Rodríguez Felipe, que así era su nombre real, fue real. Nació en La Laguna el 3 de mayo de 1678 y forjó una leyenda completa, prácticamente perfecta. Sus descendientes están localizados y han colaborado en la investigación cediendo muestras de su ADN.

Tan verídica es la historia de este pirata bueno que aún hoy quedan gestos y tradiciones heredados de su tiempo y voluntad. Cada 15 de febrero, las monjas del Convento de las Catalinas abren el suntuoso sarcófago que el propio Pargo encargó para su amiga muerta.

Fue en el proceso de exhumación para el traslado a este nuevo ataúd cuando se descubrió, precisamente, que el cadáver de la difunta permanecía incorrupto. En él, el corsario mandó escribir cinco piezas poéticas en las que en una de ellas figura escrito "Pargo". Está escondido, solo se ve si se leen las letras iniciales de los cinco primeros versos.

Tiene tres llaves que giran en diferentes sentidos. Tienen una combinación solo las monjas conocen. Una de las llaves se custodia en el Convento de Santo Domingo, la otra en el Convento de las Catalinas. La tercera fue entregada a Amaro Pargo el 15 de febrero de 1734.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook