07 de octubre de 2013
07.10.2013
Santa Cruz

El huerto urbano, la alegría de El Sobradillo

Los vecinos se vuelcan con los cultivos plantados por ellos mismos en el barrio

07.10.2013 | 02:00
Mercedes García ayuda a su nieto a regar parte de su terreno en el huerto urbano de El Sobradillo.

Ir al huerto municipal de El Sobradillo hace tres meses y visitarlo ahora nada tiene que ver. Parece un terreno completamente diferente. De tener solo tierra, ahora no queda casi ni un solo hueco libre donde plantar. El verde ha aparecido y sin que sus responsables se dieran cuenta. Maíz, tomates, pimientos, papas, lechugas y hasta coliflor. No hay límites, salvo la imaginación. Todo lo que han querido plantar ha salido, buena muestra de que el tiempo ayuda en esta zona del Suroeste.

Justo la experiencia de estas parcelas, las 17 que están siendo explotadas para consumo propio, y las otras tres cuyos productos se donarán a los que más lo necesiten, ha llevado al Ayuntamiento a iniciar la puesta en marcha de una red de huertos con la extensión de esta iniciativa a todos los distritos municipales. El alcalde confirmaba hace un mes que el objetivo del Consistorio es poner en marcha al menos dos huertos por distrito que tendrán que ser explotados por los vecinos para consumo propio, nunca para comerciar con las verduras. Fomentar la participación ciudadana es otro de los objetivos, justo lo que ha ocurrido en los terrenos de El Sobradillo en tan solo unos meses.

La misma Yuri Más, concejal de Medio Ambiente en el Ayuntamiento, aseguró que la iniciativa ha dado incluso mejores resultados de los que se esperaban. De ahora en adelante, todo lo que se haga tendrá como base lo ocurrido en El Sobradillo, donde "los hortelanos han dado buen ejemplo de lo que buscábamos", concretó la también edil de Participación Ciudadana.

Juan Manuel Marrero y Rosa María Espinar acuden cada cinco días a regar. "Si el terreno fuera más grande, tendríamos que venir más a menudo, pero de momento, nos va bien", dijo Marrero. No tener que ir a comprar verduras al mercado se ha convertido en una rutina agradable. "Se ahorra mucho en casa y comemos algo nuestro, no algo que uno no sabe de donde sale", agregó. "Salir de casa, abandonar la rutina, es lo que más se agradece", apuntó Marrero.

Rosa María se siente realmente orgullosa de su maíz, pero también de sus tomates y lechugas. "Cuando empezamos queríamos plantar alrededor rosales pero al final se nos quedó chico el huerto", comentó tras terminar de regar. "Al principio llevaba mucho trabajo pero ahora, cuando está crecido, solo hay que mantener", remarcó.

Hace casi un mes, estos hortelanos montaron una pequeña barbacoa. "La verdad es que hemos hecho buenas migas y disfrutamos de pasar aquí el rato", concretó Rafaela Rodríguez. En su caso, junto a su pareja, Alejandro Sahornil, sus principal producción se basa en coles, pimientos, tomates y rábanos, entre otras verduras. "Yo todo lo que sé lo he aprendido gracias a internet, que te metes a navegar y encuentras de todo", explicó esta vecina del barrio de La Salud.

Le "encanta" la tierra. Es la única que se ha especializado en semillas. "El terreno parece el edificio de las Naciones Unidas, con tantas banderas con los nombres de lo que está plantado", explicó Sahornil. Lo más importante, en el caso de esta pareja, es la "satisfacción personal" con la que llegan cada día al terreno de El Sobradillo. "Ver crecer las semillas es todo un orgullo para mí", confirmó Rafaela.

Heriberto Reyes y Mary Ann Moke disfrutan cada jornada junto a sus dos hijos: Saúl y Mario. "Nunca se quedan en casa", subrayó Mary Ann. Y para todos son la alegría de la huerta. "Le dan vida a todo esto y saltan por todos lados, disfrutando mucho", agregó. Heriberto, que se encarga de regar –con demasiada agua a veces– alguna que otra parcela de sus compañeros, es ya todo un experto. "Para nosotros lo más importante es poder sacar algo de la tierra, sabiendo que es sano porque se produce sin ningún tipo de producto químico, y que se lo podamos dar a nuestros hijos", remarcó este residente en La Gallega.

Cuando los nuevos huertos urbanos salgan a concurso no dudará en presentarse para aspirar a uno de ellos. "Esto es lo mejor que he hecho en mucho tiempo, sobre todo ahora que ninguno de los dos tiene trabajo", concretó él. "Ojalá no tarden en salir adelante los nuevos huertos, porque muchos vecinos lo están reclamando", agregó. Pero Saúl y Mario no son los únicos niños que disfrutan de este terreno. Los nietos de Mercedes García también acuden al huerto siempre que pueden. "Él disfruta de un rato agradable y a mi se me pasa el tiempo mejor con él", dijo la abuela orgullosa. Como el resto, entre sus productos estrella están los tomates. La mayoría presume de su sabor y tamaño y de que "duran mucho" en la nevera, "no como los que se compran en el supermercado". También tiene plantados pimientos, maíz y berenjena. "Si una lo monta bien no tiene porqué volver al mercado a comprar esa verdura", aseguró.

Estar en este huerto supone para ella y su marido "una buena forma de salir de casa y distraerse", explica. En su caso, tiene claro que le "quita" todo el estrés de un día duro de trabajo.

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