16 de junio de 2013
16.06.2013
Santa Cruz

Una travesía hacia la formación y el trabajo

Un grupo de profesionales crea el Arca de Babel, un espacio que fomenta el autoempleo y el arte

16.06.2013 | 02:00

Las crisis arrasan con todo pero también obligan a sus víctimas a estrujarse la cabeza y tirar de la imaginación y el colaboracionismo. Detrás de estos reportajes se esconden ejemplos de cómo los santacruceros se unen o se las ingenian para conseguir por lo menos un mínimo ingreso con el que salir adelante. En el barrio de Duggi ha nacido el Arca de Babel, una asociación creada por vecinos que ha habilitado un local para fomentar el autoempleo, los talleres de formación y las actividades artísticas. Mientras, en las calles de la capital proliferan los anuncios en farolas, corchos y muros donde la gente lanza ofertas de empleo de estraperlo. Hay de todo: profesores particulares, brujos, pintores, dependientas...

El Arca de Babel navega con una tripulación muy variada desde el 18 de mayo. Y es que los babelianos, nombre que reciben los socios de este proyecto único nacido en el céntrico barrio de Duggi, no paran de llegar al local del número 8 de la calle Santa Vicenta María López de Vicuña. El Arca es una organización comunitaria, que aglutina, entre otros, a técnicos, diseñadores, artistas, consultores, profesores, programadores y formadores canarios, que propugnan la creatividad, el talento colectivo y la acción conjunta.

Víctor Hernández, Irene Fernández, Antonio Callado y Yael Hernández son los cuatro impulsores de este proyecto. Estos cuatro profesionales del mundo de la formación se conocieron en el TEDx Canarias que ellos mismos organizaron. TED es un evento anual donde pensadores y emprendedores comparten lo que más les apasiona y abarca las áreas de la tecnología, el entretenimiento y el diseño. Con el ánimo de difundir las ideas que merece la pena conocer, TED ha creado TEDx, unas conferencias locales y organizadas de forma independiente. El pasado noviembre, los asistentes a estas conferencias pedían a gritos un proyecto más grande y fue Víctor Hernández el que propuso aunar la formación, la cultura y el emprendimiento, así como las relaciones entre jóvenes y mayores, en un espacio.

Aunque los fundadores aseguran que no hay ningún concepto en la Real Academia Española capaz de definir lo que ellos han creado, les gusta afirmar que "el Arca es el espacio y Babel es la diversidad".

El propósito del Arca de Babel es mostrar e intercambiar ideas, servicios y productos entre los socios. Así, este proyecto aúna trabajo y ocio y tiene en cuenta las posibilidades y ventajas de Internet y el trabajo virtual o desde el propio domicilio. El trabajo de este proyecto se divide en tres ámbitos: la formación, los profesionales y los emprendedores. Pero uno de sus mayores objetivos es orientar a los jóvenes, ya que "ellos se convertirán en los ciudadanos del futuro", asegura Irene.

Los fundadores han conseguido reunir en este espacio todo lo que echaban en falta en la ciudad. "La gente se mueve siempre que ve que hay algo interesante a lo que poder agarrarse y creo que hemos conseguido dar con eso", aseguran los creadores de este proyecto. "Hay que hacer las cosas de otra manera", por eso han decidido dar cabida a personas procedentes de todas las áreas del conocimiento, el arte y la sociedad.

Las instalaciones del Arca de Babel cuentan con unos 400 metros cuadrados de espacio útil, que comprende una gran sala, una biblioteca, varias oficinas y estudios, una ludoteca y otras áreas de recreo y descanso. Actualmente, y hasta el 20 de julio, estará en marcha una exposición con óleos de Luis Delgado y esculturas de Julio Nieto, así como clases de refuerzo para estudiantes de secundaria y bachillerato y cursos de taichi. En poco tiempo, además, se impartirá una taller de robótica para niños.

Los fundadores del Arca de Babel quieren que su biblioteca se convierta en una de las más importante de la capital en libros de consulta. La idea es que los mejores ejemplares de cada socio vayan a parar a esta biblioteca durante algún tiempo para que todo el mundo pueda acceder a ellos y sean lo más variados posible.

La academia que imparte clases de refuerzo ofrece una formación complementaria en un ambiente activo y en el que existe una motivación extra. El Arca trata de conectar los conocimientos adquiridos en las clases con los proyectos empresariales de la vida real. La idea es, por tanto, que los alumnos que acuden al Arca de Babel puedan realizar algún tipo de prácticas en las empresas que se encuentran vinculadas a la organización.

Como explican los fundadores, cuando una persona entra a formar parte del Arca de Babel, se hace socio, lo que le otorga el derecho a participar en todas las actividades que se organizan y a poder disfrutar de descuentos. Del mismo modo, deberá entregar una hora de su tiempo al mes para ofrecer parte de sus conocimientos al resto del Arca. Esta puesta en común por parte de todos los socios sirven para conocerse y para que las ideas fluyan y surjan nuevos proyectos conjuntos.

Los fundadores aseguran que el dinero no es lo que sostiene este proyecto. "No queremos entrar en la explotación del Arca de Babel. No pretendemos crear dinero, sino ideas", asegura Irene. Así, las formas de utilizar el Arca son tan variadas como los propios socios. "La gente que trabaja aquí es minoría. Nuestra tripulación se compone de personas que pasan todo el día aquí, de otras que solo vienen algunas horas a la semana o de otras que solo alquilan una sala por algo puntual, un único día", explican. Cada socio puede trabajar, estudiar o divertirse al ritmo que él desee sin que exista ningún esquema.

Son varias las empresas locales que han encontrado en el Arca de Babel un lugar en el que poder desarrollar su trabajo, ya sea a tiempo completo o parcial.

Javier Coca trabaja en D&R Globe, una división de la empresa Satai que desarrolla actividades relacionadas con el agua y las energías renovables. Él ha decidido establecer su lugar de trabajo en el local del Arca de Babel, pues así puede conocer a más gente, lo que le ayuda a la comercialización de su producto. "Me gusta trabajar en equipo, en este ambiente cálido y rodeado de amigos", asegura. Javier manifiesta que existe una amplia generación de jóvenes muy preparados que se están reuniendo en el Arca para poder emprender. "Aquí no se habla de la crisis ni de lo mal que va el país, sino de las ideas que nos surgen cada día", declara.

A Droid Lab es una empresa de tres jóvenes que lleva menos de un año ofreciendo servicios de creación de páginas web y aplicaciones móviles. Descubrieron el Arca de Babel gracias a un amigo y desde que pisaron el local quedaron encantados con su filosofía. Desde que iniciaron su andadura como empresa estaban trabajando en un piso y con su llegada al Arca pueden disfrutar de un sitio fijo al que pueden acudir sus clientes. Ellos han sido los encargados de crear el cartel y las tarjetas del Arca y esperan poder diseñar papeleras de reciclaje para el local.

Sergio Barroso es un ingeniero y arquitecto que tiene su propio estudio, pero en el Arca de Babel ha encontrado un lugar al que acudir de forma esporádica para trabajar y desarrollar su gran afición: la robótica y el Lego. Lo que Sergio ha decidido ofrecer a los babelianos es, precisamente, un taller de robótica para niños, en julio y agosto. Sergio destaca que en el escaso mes de andadura de este proyecto, las personas que se han reunido aquí ya se han hecho grandes amigos y ya han comenzado a surgir colaboraciones espontáneas entre las diferentes empresas. Y es que Sergio destaca que los equipos de trabajos son esenciales en las empresas de hoy en día y por eso son necesarias más Arcas de Babel.

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