16 de junio de 2013
16.06.2013
La Laguna

Un mercado tradicional con tascas abrirá en una casona de Herradores

Los restaurantes cocinarán las carnes y verduras que los clientes compren en la recova

16.06.2013 | 02:03
A la izquierda, la fachada de la casona de Herradores donde se instalará el Mercado de San Pablo.

El casco lagunero tendrá otro mercado además del municipal de la Plaza del Cristo. Tendrá puestos de carne, pescado, fruta y verdura, pero en esta recova privada los clientes podrán pedir que les cocinen cualquier producto fresco que compren para comerlo en el momento. Esto será gracias a la variada oferta gastronómica de tascas y restaurantes de cocina canaria e internacional. Denominado como San Pablo, Mercado del Gourmet, en honor a su creador, se instalará en la casona del número 59 de la calle Herradores, en pleno casco histórico, y también tendrá acceso por la calle trasera, Manuel de Ossuna.

Las obras para transformar este histórico edificio, propiedad de la familia Borrella, en un moderno centro comercial de más de 2.000 metros cuadrados, repartidos en tres plantas, comenzarán el próximo 1 de julio. Los arquitectos tendrán tres meses para ejecutar los trabajos y en octubre tiene previsto abrir sus puertas con una fiesta.

En la planta baja funcionará el mercado. Tendrá 27 puestos en los que se venderá una gran variedad de productos frescos de alta gama para llevarse a casa o consumir allí mismo. Además, como complemento, tendrá tres tascas en las que se servirán tapas y montaditos. En la parte trasera habrá un gran espacio polivalente para la organización de eventos.

A través de escaleras mecánicas se accederá a la primera planta, que estará enteramente dedicada a la gastronomía internacional, tal y como ocurre en los mercados madrileños de San Antón, de Chueca, y San Miguel, de la Puerta del Sol, que sirvieron de inspiración al creador de este proyecto, el economista tinerfeño afincado en Madrid Pablo Montesinos.

En este espacio se podrá degustar desde sushi a platos hindúes, mexicanos y canarios, paella o repostería artesanal, entre otras muchas alternativas. Los clientes comerán de pie en la barra de cada puesto o, si lo prefieren, tendrán mesas comunes distribuidas por todo el recinto en las que se podrán consumir con más comodidad las tapas que hayan comprado.

La segunda planta del edificio está ideada, en principio, para un mercado de artesanía en el que tendrán cabida las distintas disciplinas de trabajos manuales, desde joyería a textiles o cestería. Además del cliente local, estos puestos están pensados para el turismo, un segmento al que apunta con especial empeño la estrategia del negocio.

El mercado de San Pablo abrirá todos los días, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de comercios de las peatonales. Funcionará hasta la medianoche los días de entre semana y hasta las dos de la mañana, los fines de semana. Montesinos confía en que la gran envergadura de esta innovadora propuesta gastronómica, inédita en la Isla pero con contrastado éxito en la Península, la convierta en una referencia no solo para el público local sino que sea una escala ineludible para buena parte de los cinco millones de turistas que pasan sus vacaciones en Tenerife. "Será como un relanzamiento de La Laguna. Vamos a traer gente nueva a la ciudad y eso tendrá un efecto positivo, no solo para nosotros, sino para todo el comercio del casco histórico", asevera Montensinos.

Este economista santacrucero de 40 años, que confiesa que se inspiró en el madrileño San Antón y San Miguel, de los que es "un devoto cliente", está negociando con distintas cadenas hoteleras y touroperadores la creación de una excursión a la ciudad Patrimonio que acabe con un broche culinario en su mercado. En principio barajan que la guagua desde el Sur hasta La Laguna sea gratuita para los turistas. También buscarán captar a los cruceristas y los visitantes hospedados en otros puntos de la Isla.

Para recibirlos, Montesinos avanza que "habrá unas instalaciones con la última tecnología, totalmente accesibles, dotadas con ascensores, que tendrán una decoración exquisita y una oferta gastronómica de calidad, que hará que los visitantes se lleven un muy buen recuerdo".

Para materializar este "ambicioso y arriesgado" proyecto, como lo define su propio creador, ha sido una "muy importante" inversión en el alquiler del inmueble que ocuparán, las obras de reforma, la campaña de difusión que harán para la inauguración y su promoción tanto interior como exterior.

Dos semanas después de haber empezado a comercializar los puestos, Montesinos admite estar sorprendido con los resultados: "La respuesta ha sido fantástica. Nos queda un puesto libre en la primera planta y siete abajo. El resto ya están todos reservados".

El empresario también está "muy agradecido" por el "increíble apoyo" que ha recibido del Ayuntamiento de La Laguna. "La idea inicial era montarlo en Santa Cruz, pero como no se interesaron en la idea, decidí instalarlo en La Laguna". Según afirma, el alcalde, Fernando Clavijo, y la concejal de Patrimonio, Julia Dorta, "se comprometieron a nivel institucional con el proyecto y me ayudaron tanto con todos los trámites que quiero tener éxito para no fallarles".

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