27 de abril de 2013
27.04.2013

Un yate con cañones

El patrullero retenido en el Puerto viaja con un permiso para barco de recreo y pertenece a una empresa privada británica de seguridad

27.04.2013 | 02:00
El patrullero Defender durante el tiempo que permaneció sirviendo en el Reino Unido.

La retención del patrullero Defender de la Armada de Omán, donde navegó bajo el nombre Al Majihad, en el Puerto de Santa Criz trae de cabeza a las autoridades marítimas tinerfeñas, que de momento prohíben a la nave abandonar el muelle de la capital dado que no cumple con medidas de seguridad relacionadas con el equipamiento para el salvamento.
A pesar de su aspecto militar y de que conserva una cañón de 40 milímetros en la cubierta de proa, otro de 20 milímetros y se le pueden instalar dos ametralladoras en ambas bandas, lo que le da una cobertura de 360 grados, navega con documentación civil y figura como yate de recreo.
El navío fue construido en 1977 en Lowestoft, Inglaterra. Una vez dado de baja de la Royal Navy (la Armada británica), fue adquirido por la Marina del sultanato de Omán, que luego lo donó al Reino Unido tras finalizar su compromiso con la armada omaní. El periplo del Defender no ha estado exento de polémica. El 18 de noviembre de 2004, la ministra de Industria y Comercio del Reino Unido tuvo que responder ante el Parlamento a una batería de preguntas acerca del destino de 70.000 euros que concedió su departamento para que el buque fuese restaurado como museo flotante.
Sin embargo, como por arte de magia, el navío desapareció y acabó en manos de su actual propietario, el exteniente de navío de la Royal Navy, Chris Enmarsh, que según sus declaraciones lo ha destinado a proteger las plataformas petrolíferas que son remolcadas cerca de la costa del este de África. Enmarsh ha dejado claro que él y su tripulación no son mercenarios y que su empresa presta un servicio similar al de otras compañías de protección privada británicas que operan en Irak y Afganistán.
El Defender, antes de hacerse a la mar, reemplazó sus dos motores mientras permanecía atracado en el puerto de Fullbrigde.
En el tiempo que lleva atracado en la Isla ha sufrido al menos cinco inspecciones. La primera de la Armada española, dos revisiones por parte de la Guardia Civil y otras tantas por Capitanía Marítima. El buque sufrió una avería cuando se dirigía desde Inglaterra hacia África. A bordo lleva a ocho exmarines escogidos por el propio Chris Enmarsh y que actúan como si aún estuvieran sirviendo en la Armada de su país. Ahora, solo les queda esperar a que las autoridades españolas accedan a que el Defender abandone Santa Cruz.

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