01 de octubre de 2012
01.10.2012
Santa Cruz

Los hermanos de Mitt Romney

Los 400 mormones de la capital siguen con orgullo al candidato a la presidencia de Estados Unidos, el primer miembro de esta confesión que aspira a la Casa Blanca

01.10.2012 | 04:00

La candidatura republicana de Mitt Romney a la Presidencia de Estados Unidos los ha puesto en el candelero. Hasta Santa Cruz ha llegado el orgullo porque un hermano mormón se haya convertido en el primer seguidor de esta religión que aspira a ser presidente del país más poderoso del mundo. Es el principal tema de conversación de los 400 mormones que se encuentran en el municipio capitalino a poco más de un mes de los comicios, aparte de los misioneros, que llegan generalmente desde la tierra de Romney y que se patean las calles con su camisa blanca, su corbata y su placa identificativa en el pecho pregonando su fe.
Son los santos de la Iglesia de los Últimos Días y no es de extrañar que uno de ellos haya llegado tan alto porque muchos son conocidos por ocupar cargos de poder o ser personajes públicos.
Gustavo Villalobos es el responsable de asuntos públicos en Canarias y miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Santa Cruz de Tenerife, ubicada en la Calle del Poeta Hernández Amador, número 27. Villalobos afirma que la candidatura de Romney es una "alegría" para la comunidad chicharrera de mormones, pero "no por ser un hermano cuenta con todo nuestro apoyo". "Nuestra religión se caracteriza por la libertad. Romney es el mormón de moda, porque se ha presentado a la presidencia estadounidense. Pero entre nuestros hermanos se pueden encontrar todo tipo de pensamientos políticos", señala.
Solo en España hay 43.000 partidarios a esta religión que comenzó a principios del siglo XIX de manos de Joseph Smith. Sin embargo, a Canarias, donde hay 2.300 hermanos, llegó hace tan solo 38 años. "En la Isla hay tres ramas, que suman cerca de mil adeptos: la de Santa Cruz, la de La Laguna y la de Los Cristianos. Solo en la capital superamos los 400 miembros", apunta Villalobos.
Los Santos de la Iglesia de los últimos Días basan su religión en los 13 artículos de fe, que están plasmados en el Libro del Mormón, su obra sagrada. "Creemos en la Biblia, pero también en que ha habido otras revelaciones. Una de ellas es el Libro del Mormón", cuenta este chicharrero. "Además, no creemos que los hombres deban ser juzgados por el pecado original, como el catolicismo, que bautiza a los recién nacidos. Nosotros lo hacemos a partir de los ocho años porque es cuando ya se distingue lo bueno de lo malo", dice Villalobos.
La iglesia de los mormones se financia con el dinero de los miembros, es decir, con una aportación del 10% de sus ingresos netos. "Con ese dinero alquilamos y compramos propiedades y pagamos la estancia de nuestros misioneros en otros países. También lo destinamos a obras de caridad y a construir nuestros templos", explica Gustavo Villalobos.
Sus centros de reunión se caracterizan porque son lugares con una decoración minimalista. Apenas tienen unos pocos cuadros y en sus estanterías se condensan, sobre todo, ejemplares del Libro del Mormón en varios idiomas. "Tenemos cuadros referentes a hechos religiosos, pero no para prestar adoración. No albergamos tallas ni imágenes de santos. No le damos importancia a esas cosas", agrega Villalobos.
En Tenerife hay tres iglesias de mormones, una por cada rama que hay dentro de la Isla. "El de La Laguna es el único centro construido por nosotros aquí en Canarias. Un centro de reunión nuestro suele tener una o dos plantas, tiene que ser antisísmico, tener pararrayos y hacerse con materiales que sea ignífugo", explica Villalobos.
Los Santos de la Iglesia de los Últimos Días también se reúnen en los templos, que son edificios sagrados donde se llevan a cabo algunos rituales, como los bautismos, y a los que sólo tienen permitida la entrada los miembros de esta iglesia. "Son la casa del Señor en la tierra. Por eso los construimos blancos, lo más bellos posibles. En España solo hay uno y está en Madrid", cuenta Alejandro Gil, un joven mormón tinerfeño de 20 años.
Los misioneros son casi los mormones más conocidos. Van en parejas del mismo sexo, ataviados con pantalones azules y camisa blanca de vestir, con corbata, tarjeta identificativa en su solapa y en una mano el Libro del Mormón. "Cuando cumplimos 19 años decidimos si queremos salir de misión. Si es así, a través de la oración se decide a qué lugar del mundo debemos ir", explica Natalia Trachta, de 27 años, quien fue de misión a Barcelona. "Los chicos hacen dos años de misión y las chicas, año y medio. Mientras estamos fuera solo nos podemos poner en contacto con nuestras familias un día a la semana, el mismo que dedicamos a hacer las tareas domésticas. El resto los aplicamos para transmitir la religión", cuenta la joven.
"Algo que muchos no entienden es que no bebemos alcohol ni café, y tampoco fumamos ", cuenta por su parte el joven Alejandro Gil. "Nosotros hacemos actividades semanales, por ejemplo los jóvenes de Santa Cruz nos solemos reunir en nuestro centro de reunión para charlar o echar alguna partida a algún juego. Así nos divertimos. Y los domingos los destinamos a la oración y a la familia", agrega Gil.
Los mormones también tienen la misión de hacer árboles genealógicos, pero no solo los de sus hermanos. "Tenemos almacenada esta información en las montañas rocosas. Es el mayor centro de Genealogía del mundo. Nosotros consideramos que es muy importante saber nuestros orígenes y conservarlos. Es información de uso gratuito y aquí en la Isla se puede consultar en el centro de historia familiar que hay en La Laguna", dice Villalobos.
"No es una religión complicada, pero tiene su miga. No se trata de venir a la iglesia solo los domingos", cuenta Alejandro Gil. "La pena tan grande que me da es que la gente juzga sin conocernos. No hay nada secreto ni oculto, ni tampoco somos monógamos. Nuestra religión es limpia y totalmente transparente", concluye Yamiley, quien afirma que sus puertas están abiertas para los que quieran conocerlos.

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