03 de septiembre de 2012
03.09.2012
Fiestas

La Virgen de los senderos de Anaga

Nuestra Señora de Guadalupe celebró ayer su 30 aniversario con una procesión desde Roque Nublo hasta Taganana

03.09.2012 | 03:07
Decenas de personas mientras acompañaban ayer a Nuestra Señora de Guadalupe por Roque Negro.

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe despertó ayer a las 08:30 horas para recorrer los verdes senderos del macizo de Anaga por primera vez en la historia, no sin antes congregar a sus 150 acompañantes en la Iglesia de San Blas, en Roque Negro. Aunque muchos de los peregrinos ya conocían el camino hasta Taganana –porque incluso algunos de ellos tuvieron que llevar a hombros en el pasado el ataúd de un familiar hasta el cementerio, situado a unos cinco kilómetros– otros cogieron un avión desde Gran Canaria para no perderse el paisaje.

Las banderas de fiesta ondeaban con la brisa de las primeras horas de la mañana. Alrededor de un centenar de personas esperaban en la Plaza de San Blas con motivo del 30 aniversario de la Virgen. El bullicio resonaba en los altos montes de Roque Nublo, salvo en el interior de la iglesia. La pequeña ermita, adornada con anturios de color rojo intenso, estaba llena de gente e incluso algunos fieles, ya con sus varas de caminar y sus sombreros de paja, seguían la misa matutina desde la puerta. Otros, por el contrario, optaron por hacer tiempo en la cantina o jugando al futbolín.

A las puertas de la iglesia y acompañada por su bastón estaba Ildefonsa Eufemia Izquierdo, una vecina de Roque Nublo de 74 años. Aunque reconoció que cree más en Dios que en Guadalupe, agregó que quería acompañar a la Virgen por los senderos del Macizo de Anaga. "Si puedo, haré los cinco kilómetros, y si no, que me lleven al hombro", dijo con una pequeña sonrisa.

Héctor Santana estaba apoyado en el escenario que hay en la Plaza de San Blas a la espera de que terminara la misa. Llevaba una camiseta blanca con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y un mensaje inscrito: "Ven con nosotros a caminar". Explicó que los vecinos que han organizado la procesión crearon camisetas, pañuelos y gorros con motivo del aniversario de la Virgen. "El dinero recaudado irá para ella", agregó. Vive en Gran Canaria, pero aprovechó las vacaciones para participar en la fiesta y porque "mi amigo es el que la ha organizado". Juan Díaz Báez señaló que la idea de la procesión surgió el año pasado mientras él y otros vecinos estaban sentados en un banco de la plaza. "Nos fijamos en que había una placa en la iglesia que indicaba el año que en llegó la Virgen a Casas de La Cumbre, en 1984, y decidimos preparar la peregrinación en sus 30 años", indicó.

Más peregrinos iban llegando a la Iglesia de San Blas mientras transcurría la misa. Fulgencio Ramos, el presidente de la Asociación de Vecinos Til-Casas de La Cumbre, bajó las escaleras con su vara, una mochila y una gorra para reunirse con los demás fieles que esperaban el final de la ceremonia.

Contó que esta procesión no se había hecho en los 30 años, cuando Nuestra Señora de Guadalupe pasó a ser la patrona de Casas de la Cumbre. La Virgen, de hecho, bajó el pasado sábado desde allí para dormir en la Iglesia de San Blas. Después de una noche en Roque Negro, prosiguió ayer hasta Taganana. "El sendero de la peregrinación es por donde antes se llevaban los muertos hasta el cementerio de esa localidad. Con 18 años, tuve que cargar con uno desde la zona de Taborno (también en el Macizo de Anaga) hasta Taganana".

Debido a la lejanía y la altitud de la formación montañosa, pues Casas de La Cumbre está a 22 kilómetros del casco de Santa Cruz de Tenerife, los vecinos "han pasado mucho, porque antes no teníamos ni luz ni carreteras, y teníamos que ir a Valleseco o María Jiménez a buscar agua", a unos 30 kilómetros de distancia.

Ante las inclemencias de la zona, Fulgencio aprovechó la procesión de ayer para pedir a la Virgen "que llueva y que acabe con la plaga de la palomilla, que está arrasando con toda la producción". Pero sus ruegos no solo fueron dirigidos a Guadalupe, sino también a los políticos, "porque a ellos se les pueden pedir cosas", agregó el presidente de la Asociación con picardía. "Les solicito que hagan una presa para recoger el agua de las lluvias, porque debería haber represas en los barrancos. Así, en el caso de que haya un incendio, los helicópteros pueden abastecerse de ellas", apuntó Fulgencio.

Media hora más tarde, a las 09:00 horas, el bullicio del exterior de la iglesia dejó paso a los aplausos. La pequeña imagen, de tez morena y con cara apesadumbrada, apareció en la puerta con su traje rojo de terciopelo y a hombros de cuatro vecinos. "¡Viva la Virgen de Guadalupe!", vitorearon los feligreses. En menos de un minuto, la Plaza de San Blas quedó sumida en el puro silencio.

La procesión partió por la calle principal de Roque Negro escoltada por seis robustos caballos en primera línea. 150 peregrinos iban acompañándola con paso ligero, pues aún quedaban cuatro horas y media de camino. Entre ellos estaba Fema Negrón y su sobrina, ambas con sus correspondientes gorros por si el sol aparecía a media mañana. La familia de Fema forma parte de la vida de la Virgen, pues ella y sus hermanas bordaron el manto rojo que llevaba ayer. Explicó, además, que su primo, José Sosa Perdomo, fue el que talló la imagen hace 30 años. "Él era franciscano en Cáceres", apuntó la devota. Su sobrina se unió a la conversación e indicó que, aunque ella no era creyente, quería acompañar a su familia en la peregrinación.

Son de Taganana y han realizado la ruta desde la localidad hasta Roque Negro en varias ocasiones. "El camino está lleno de vegetación y no es complicado, aunque hay partes del sendero estrechas, que será lo más difícil para los cargadores de la Virgen". Cuatro personas deberán cargar a hombros durante cinco kilómetros a la imagen, "así que se tendrán que turnarse muchas veces", agregó la sobrina de Fema.

Sentada en un muro junto a la carretera principal para observar cómo la procesión desaparecía entre las montañas estaba Ángeles Siberio. Estaba acompañada por su hija Keila, de ojos redondos y diminutos y que descansaba en una pequeña silla transportable. La pequeña, de tan solo 12 días, se despertó ayer con los primeros rayos de sol, a las 07:00 horas, por lo que "decidimos venir a ver partir a la Virgen", dijo su madre.

Nuestra Señora de Guadalupe atravesó los senderos del Macizo de Anaga bajo el frescor de los árboles. Llegó a las 12:30 horas a Taganana. Los vecinos de la zona la recibieron de una manera especial. Las castañuelas de El Tajaraste, un baile típico que solo se interpreta por Navidad, resonaron ayer frente a la iglesia de la localidad para festejar la presencia de la imagen, que solo estará allí una semana. El próximo sábado regresará de nuevo a su verdadero hogar: la ermita de Casas de La Cumbre.

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