03 de septiembre de 2012
03.09.2012
SANTA CRUZ

Las dos caras de la ciudad

La alta formación académica y el lujo de Las Mimosas contrasta con la elevada tasa de paro y la pobreza de La Gallega, los dos extremos de la capital tinerfeña

03.09.2012 | 04:00
Las dos caras de la ciudad

Las zonas residenciales de Las Mimosas y La Gallega muestran dos caras opuestas de Santa Cruz de Tenerife, la del barrio rico y el barrio pobre, la de las calles con coches de alta gama y perros de 500 euros por un lado y los solares llenos de escombros y los vehículos que han pasado por cuatro manos por el otro.

Son los dos extremos de la situación económica del municipio en medio de la crisis. Una, Las Mimosas, con abundancia de licenciados, empresarios y gente con recursos, y la otra, La Gallega, con una tasa de paro trágica y una falta de formación que lastra la búsqueda desesperada de trabajo.

El recorrido comienza por la zona alta de Santa Cruz. El barrio de Las Mimosas está situado en el Distrito Centro-Ifara. Es uno de los barrios con menos paro, con una tasa que no llega al 20%. Entre su población, 3.227 habitantes, más de un 80% supera los 18 años y uno de cada siete es licenciado universitario.

Larissa Lakhani se mudó con su familia a esta zona de Santa Cruz hace sólo tres años. Es profesora del Colegio Escuelas Pías, donde también estudian sus hijos. Aunque llevan viviendo aquí relativamente poco tiempo, sí ha notado un cambio. "La zona era más lujosa cuando llegamos. Ya no se ven grandes fiestas en los jardines, no se contrata a tanta gente para trabajar en las casas y las reformas se hacen más escalonadas porque no hay tanto dinero", señala.

Las Mimosas es un barrio de Santa Cruz con una marcada tradición. Son llamativas sus grandes casas con jardín, en el que destacan palmeras y buganvillas, así como la ausencia de centros comerciales. Las personas que habitan en la zona suelen salir siempre con coche y en sus calles empinadas solo es posible divisar al personal de servicio de las casas, como niñeras o jardineros. Al pasear por sus calles, que forman un laberinto entre las residencias de lujo que las rodean, resulta difícil encontrar vecinos. Se trata de un barrio elitista en el que sus habitantes buscan la privacidad.

A consecuencia de la crisis, Larissa mantiene únicamente a una persona de servicio y un jardinero que acude una vez al mes. A pesar de que el precio de los chalets de Las Mimosas alcanza fácilmente el millón de euros, muchos vecinos ven como sus negocios también caen y han decidido no gastar en exceso, "por miedo a no poder seguir pagando la hipoteca", reconoce Larissa.

Actualmente no hay muchas casas en venta, pero las que hay superan con creces los importes que se pagaban hace diez años por una similar. No obstante, el precio del metro cuadrado, que ronda los 2.800 euros de media, convierte el barrio en el más caro de la capital. La zona se caracteriza además por sus viviendas de grandes dimensiones, muchas de las cuales sobrepasan los 300 metros cuadrados.

Tal y como señala Larissa, se trata de un emplazamiento tradicionalmente ocupado por médicos, abogados y, en general, habitantes de la ciudad con un alto poder adquisitivo. "Sin duda es una zona muy cómoda y tranquila para vivir, aunque últimamente el miedo a los robos en las casas ha hecho que todos estemos un poco recluidos", destaca Larissa. De hecho, todas disponen de sistemas antirrobo, con alarmas, cámaras de seguridad e incluso perros.

Las Mimosas surgió en las inmediaciones del antiguo Hotel Quisisana, hoy sede de las Escuelas Pías, como expansión de la zona burguesa de la capital. A semejanza de lo que ocurría en el barrio de los Hoteles, aquí también comenzaron a construirse grandes palacetes, en los que habitaban las personas con más recursos de la ciudad.

Pero no todas las áreas de Santa Cruz se desarrollaron a un mismo nivel. A mediados de siglo la zona suroeste comenzó a expandirse a espacios más alejadas del casco gracias a la anexión con algunos barrios de El Rosario, como Barranco Grande, El Sobradillo o El Tablero. Es en este distrito en el que años después nace también La Gallega, que se convierte, como el resto, en una zona residencial obrera para acoger a gran parte de los tinerfeños que se mudaron procedentes del Sur.

Actualmente situado en el Distrito Suroeste, La Gallega cuenta con una tasa de paro que supera la media de la capital, con un 35% de desempleo. La población se acerca a las 6.000 personas, de las cuales más de un 25% es menor de edad. No obstante, se trata de uno de los barrios que cuenta con más gente joven. Actualmente, sólo un 3% de sus habitantes cuenta con estudios superiores. Esto provoca que la mayoría de sus trabajadores se encuentren, fundamentalmente, relacionados con el sector servicios, lo que en los últimos años ha dificultado aún más la mejoría.

Andrés Vera es el dueño del bar Capri, en el barrio de La Gallega. Desde la barra es testigo del mal momento que atraviesan sus vecinos. "Yo no puedo subir los precios ni diez céntimos porque sé que entonces habrá gente que no pueda seguir viniendo", comenta Andrés con resignación. Según este hombre, la situación de pobreza del barrio no es nueva, pero reconoce que nunca había pasado por un momento como éste. "Esto no puede seguir así, hay gente durmiendo en su coche", señala mientras reclama una mayor atención de las autoridades.
Uno de sus clientes, Pedro Padilla, se queja de la dejadez a la que están sometidos y la poca atención que se les presta. "La calle está llena de boquetes y nosotros no tenemos nadie a quien poder reclamar", comenta indignado. "Los políticos solo se acercan cuando necesitan pedir votos, pero esto no lo arreglan", añade.

Desde el punto de vista del negocio, Andrés Vera afirma que sus ganancias han disminuido más de un 50%, pero que hay que aguantar "como se pueda". "Nadie viene ya a almorzar al bar. Como mucho, alguno aprovecha la oferta de desayunos para comer", apunta.

Tanto Andrés como Pedro llevan muchos años viviendo aquí y destacan que cada vez menos chicharreros se mudan a La Gallega. "Antes veías más movimiento, la gente compraba o alquilaba y se venía con su familia. Ahora eso es muy raro de ver", señala Andrés. Los pisos de La Gallega son de los más económicos de la ciudad, con un precio medio del metro cuadrado inferior a los 1.000 euros. Se trata de viviendas de medianas dimensiones en grandes edificios y humildes casas terreras.

José Manuel Afonso es presidente de la Asociación de La Gallega de Pequeñas y Medianas Empresas, creada hace tan sólo unos meses para impulsar el área comercial del barrio. Aunque en los diez años que lleva viviendo aquí ha notado una mejora en los servicios de esta zona del Distrito Suroeste, "sobre todo en relación a las comunicaciones, la diversificación de los negocios y las zonas verdes", afirma que, con la llegada de la crisis, la situación se ha complicado enormemente. "Es que si te paras a pensar, somos un barrio muy habitado y estamos en uno de los distritos con más paro de Europa, lo que hace muy difícil encontrar nuevas oportunidades en cualquier sector", apunta.

Aún así, José Manuel reconoce que sigue habiendo cierto dinamismo empresarial en el barrio, en especial en la Avenida de Los Majuelos, en la que se concentran cerca del 90% de los comercios. En los últimos meses se han abierto varios locales y se han renovado otros, aunque aún quedan algunos vacíos. José Manuel destaca la idoneidad de un barrio como La Gallega para el establecimiento de nuevos comercios y anima a la gente de otras zonas de Santa Cruz de Tenerife a experimentarlo. "Estamos en una zona de constante paso y en expansión. Es un lugar por el que apostar", añade.

José Manuel comenta que, pese a todo, la gente del barrio sigue conviviendo con la misma naturalidad y cercanía de antes. "Muchos nos conocemos y tratamos a diario". De la misma manera se expresa Larissa Lakhani respecto a Las Mimosas, que define como una zona con gente "muy agradable y de trato fácil".

Pase a que los datos los señalan como los barrios más distintos de la capital chicharrera, tanto Las Mimosas como La Gallega presentan aún grandes similitudes. Con sus orígenes marcados por el establecimiento de las nuevas zonas residenciales de la capital durante la expansión que se produjo a mediados del siglo XX, estos barrios atestiguan aún el peso de la historia en la trayectoria de esta ciudad.

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