01 de septiembre de 2012
01.09.2012
SANTA CRUZ

La peregrinación de Guadalupe

Los vecinos de Casas de La Cumbre celebran el 30 aniversario de la llegada de la Virgen a la iglesia del pueblo de Anaga l Hoy comienza la procesión a Taganana

01.09.2012 | 04:00
La peregrinación de Guadalupe

Los cerca de 160 vecinos de Casas de La Cumbre, a 22 kilómetros del casco de Santa Cruz de Tenerife, admiten que estas últimas semanas han sido de las más emocionantes que recuerdan. Tras más de ocho meses trabajando, por fin su patrona, la Virgen de Guadalupe, podrá celebrar por todo lo alto sus 30 años custodiando la parroquia de este caserío del macizo de Anaga. Además de la peregrinación hasta Taganana de este fin de semana, los vecinos han preparado varios homenajes para celebrar este acontecimiento. Por primera vez, y esperan que no por última, Nuestra Señora de Guadalupe se va de procesión a Taganana.

El pueblo de Casas de la Cumbre, que surgió en 1944 con la apertura de la carretera de El Bailadero, fue el último de los caseríos de Anaga en contar con un templo parroquial propio. Tras la petición de los residentes, Pablo Hernández, su mujer Dominga Jiménez y sus herederos donaron el solar donde hoy se levanta el templo. El antiguo párroco de esta zona de Anaga, Isidoro Cantero, empezó a edificar la iglesia donde hoy permanece la Virgen de Guadalupe. Un año después de la edificación de la parroquia, en la que colaboraron estrechamente los vecinos, ocupó su lugar la imagen de la Virgen.

Hoy, el mismo día en que da comienzo la peregrinación a las 16:30 horas, los habitantes de La Cumbre ultiman los preparativos. Mañana domingo, la Virgen llegará a Taganana a las 12:30 horas, pero antes le espera el recibimiento en Roque Negro. "Estamos deseando portar a nuestra patrona en su nuevo altar de viaje. Juan Mateo Díaz, habitante de Punta del Hidalgo, buscó un taller donde lo fabricaran. Le estamos muy agradecidos. Se ha encargado de realizar muchos de los preparativos de la fiesta", señala Fulgencio Ramos, presidente de la Asociación de Vecinos Til-Casas de La Cumbre.

Como Díaz, una docena de vecinos de varios núcleos de Anaga se unieron para organizar un comité para la fiesta con el objetivo de vender rifas, camisetas y llaveros con la imagen de la Virgen de Guadalupe, entre otros artículos, con el fin de costear la celebración. "Toda esta labor ha servido para que los vecinos de Roque Negro, Taganana y La Cumbre nos unamos aún más", dice por su parte Antonia Siberio, encargada de cuidar el altar y las imágenes de la parroquia de La Cumbre desde hace 27 años.

La iglesia de este caserío del macizo se inauguró en 1982, pero no fue hasta 1983 cuando la Virgen de Guadalupe llegó en manos de José Sosa, un joven escultor de Taganana que realizó una réplica de la imagen que se venera en Extremadura, de donde era el primer párroco, Isidoro. La primera vez que los vecinos de La Cumbre fueron a celebrar el día de su patrona fue un año después de su llegada, en un frío mes de octubre de 1984. Sin embargo, la lluvia no lo permitió y decidieron trasladarla a julio. "Una vez más el aguacero volvió a impedírnoslo, así que tomamos la decisión de celebrar nuestra fiesta en su día, cada segundo domingo de septiembre", explica Ramos.
Ayer por fin dio comienzo esta semana de festejos que los vecinos llevan preparando intensamente desde hace varios meses. La celebración se centró en la bendición de la nueva imagen de San Isidoro, celebración que realizó el padre José María. A partir de ahora y en honor al ya fallecido Isidoro Cantero, la talla ocupará uno de los tres altares de la iglesia de La Cumbre. Y es que este pueblo de Anaga se siente en deuda con la labor de este párroco, al que recuerdan con mucho cariño. "Hace años, cuando no había coches en el pueblo, él se remangaba la sotana e iba caminando a todas las ermitas de la zona, de las cuales era párroco", rememora Fulgencio Ramos. "Era muy rápido. Si había una boda el primero que llegaba era él", agrega con una amplia sonrisa dibujada en la cara.

Hoy, por fin, la patrona de La Cumbre comenzará su peregrinación hasta Taganana a través de los senderos de Anaga, acompañada por cientos de vecinos que velarán por su llegada. "Estamos muy nerviosos. Lo que más nos inquieta es pensar que nos pueda llover", concluye riendo Fulgencio Ramos.

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