01 de septiembre de 2012
01.09.2012
SANTA CRUZ

La capital busca en Alemania a los dueños del hotel de Añaza

Urbanismo inicia el rastreo de los propietarios después de que un ciudadano sufriera un accidente

01.09.2012 | 02:56
El edificio abandonado en la costa de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife.

La Gerencia de Urbanismo de Santa Cruz, después de que el jueves un hombre resultase herido de gravedad al caerse por la escalera del edificio abandonado desde hace más de 30 años en la costa de Añaza, anunció ayer que ha iniciado los trámites de forma urgente, y por primera vez, para localizar a los propietarios de esta construcción con el fin de obligarles a que se hagan cargo de ella, ya que se ha convertido en un auténtico peligro para los vecinos. El Ayuntamiento pedirá la colaboración del Consulado de Alemania para buscar a los dueños de lo que iba a ser un hotel, porque la última información con la que cuenta Urbanismo es que pertenecen a este país.

El concejal que dirige esta área, el socialista José Ángel Martín, también ha informado de que si no se localiza a los propietarios o a sus descendientes en un breve periodo de tiempo o si estos no quieren responsabilizarse del edificio, entonces el Ayuntamiento se quedará con él y procederá a su derribo, lo que supondrá un coste de medio millón de euros para las arcas municipales.

El edil de Urbanismo declara que el Ayuntamiento de la capital ya no puede permitir que ese edificio siga en la situación en la que está, porque cualquier día podría ocurrir una desgracia. Por esta razón, el Consistorio ha decidido iniciar de forma oficial la búsqueda de sus dueños y solicitar la ayuda del Consulado de Alemania para que a través de la publicación de un anuncio, entre otras medidas, se pueda localizar a estas personas.

"Daremos todos los pasos que sean necesarios para encontrar a los propietarios del hotel de Añaza. Hasta ahora solo hubo un intento por parte del anterior grupo de Gobierno en el año 2002, pero no se consiguió nada. Ahora no descansaremos hasta encontrarlos y si no lo logramos, entonces esta corporación local expropiará este edificio y acabaremos por fin con este problema, al que se le tiene que buscar una solución de forma inmediata", sentencia Martín.

Tras la caída el jueves de un hombre de 49 años en el interior de este edificio, el concejal responsable de Urbanismo asegura que ayer los inspectores comprobaron que el cerramiento instalado en el lugar por parte del Ayuntamiento se mantenía en buen estado, por lo que, según Martín, este ciudadano hizo caso omiso a las advertencias de peligro colocadas por la corporación local. Aún así, Urbanismo cree que ya ha llegado el momento de intervenir en el edificio porque por mucho cuidado que se tenga y por muchas vallas que se coloquen, sigue siendo un peligro.

Y es que esta no es la primera vez que se produce un accidente en dicho edificio, e incluso un joven perdió la vida cuando estaba capturando palomas en el interior del inmueble. Este es el único caso que se reconoce de forma oficial, pero los vecinos de Acorán y de Añaza hablan de más muertes, al menos cuatro, que "se mantienen en silencio". Y también aseguran que no existen suficientes medidas de seguridad para controlar el acceso a esta construcción.

Los vecinos de la zona cuentan que por la noche este "hotel fantasma" se ha convertido en el escenario de duras historias con drogas y alcohol y en el nido de amor de atrevidas parejas. Aunque sus principales inquilinos son los murciélagos y las palomas, además de la basura que lo rodea. Asimismo, los ciudadanos que residen en Acorán, como Enrique Fernández, mantienen que también hay okupas, "familias muy necesitadas que se han instalados en las cuevas que se encuentran debajo de la estructura de este edificio".

La única información que tiene la Gerencia Urbanismo sobre los dueños de este edificio establece que los constructores eran alemanes y que la empresa se denominaba Cooperativa Santa Cruz, aunque "nuca se pidió licencia para levantar el hotel", porque el Ayuntamiento no tiene constancia de la misma. Un vecino de Bocacangrejo, César Rodríguez, cuenta que su padre trabajó para ellos en este hotel y que "un buen día, los alemanes se marcharon con todo el dinero, sin pagar al personal, y dejando este bloque de piedra en la costa santacrucera".

Y a pesar de no tener licencia, la empresa pudo levantar 21 plantas ante los ojos ciegos en aquel entonces del Ayuntamiento de Santa Cruz. Pero lo más sorprendente de todo es que la corporación local no ha sido capaz en más de 30 años de localizar a sus dueños y ha permitido durante todo este tiempo que el edificio siga afeando la costa chicharrera y que ponga en peligro la vida de los ciudadanos que se acercan hasta él.

El primer problema que surgió con este edificio, ante la imposibilidad hasta ahora de localizar a los propietarios, es que el Ayuntamiento y Costas no se ponían de acuerdo para determinar de quién era la responsabilidad. Una vez que quedó claro este aspecto, y que el Consistorio chicharrero asumió que este fantasma gigante de piedra era de competencia municipal, Urbanismo no ha querido arriesgarse nunca a derribar el edificio. Primero porque no ha logrado encontrar a sus dueños y segundo porque no ha querido gastarse dinero en esto.
Pero el actual equipo de Gobierno, formado por Coalición Canaria y Partido Socialista, aseguran que no quieren esperar a que ocurra una desgracia y han decidido buscar una solución definitiva para el hotel de Añaza, aunque, tal como dicen los vecinos, "hasta que no lo veamos, no nos lo creeremos".

Por otra parte, el concejal responsable de Urbanismo ha manifestado que el derribo del edificio también permitirá impulsar el proyecto Pasea para Añaza, con el que se pretende convertir el litoral de este barrio en un área de ocio y de baño. Y aunque cueste 65 millones, Martín comenta que se puede ejecutar por fases.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook