10 de mayo de 2012
10.05.2012
Santa Cruz

El reloj de flores se pone en hora

Dos técnicos reparan la maquinaria del García Sanabria después de que unos niños la rompieran al jugar con las aspas

10.05.2012 | 13:43


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El reloj de flores se pone en hora

Acercarse al Parque García Sanabria y mirar la hora en el reloj de flores no será posible hasta dentro de diez días. Ayer se retiraron las tres aspas y el motor que lo hace funcionar. Unos niños que acudieron al Parque el pasado fin de semana para ver la actuación de Los Gorgoritos en las Fiestas de Mayo se colgaron de las agujas y provocaron que las ruedas del engranaje se estropearan. Ahora toca estudiar cada una de las piezas por separado, arreglar lo que se ha estropeado y aprovechar que se ha desmontado toda la maquinaria para hacerle una puesta a punto completa a uno de los relojes públicos más peculiares de la capital.

Los técnicos de Midaswatch, la empresa que se encarga del mantenimiento de los relojes de responsabilidad municipal (Mercado Nuestra Señora de África, sede de la Sociedad de Desarrollo en la plaza Ireneo González, así como los colegios de El Chapatal, San Andrés y García Escámez) afirmaron ayer tras examinar la maquinaria que el principal problema se encuentra en el motor que regula la aguja del segundero. "Es la que más trabaja y la que más presión recibió", explicó Roger Rodríguez, uno de los trabajadores de la empresa.

Cada vuelta completa del segundero hace que el motor de la aguja que marca los minutos y también el del aspa de las horas se muevan de manera pausada. Un ordenador situado en un habitáculo anexo manda las órdenes.

La maquinaria del reloj de flores es eléctrica y se encuentra a un metro y medio de profundidad, bajo el cemento, las flores y las plantas. El ordenador es el que se encarga de dirigir las agujas, de regularlas de manera automática y de garantizar incluso que cada seis meses el reloj sume o reste 60 minutos con los cambios horarios

Este reloj público es uno de los más fuertes de todo el municipio. Su tamaño lo convierte en robusto y resistente. Sin embargo, su instalación al aire libre le perjudica. Además de las inclemencias del tiempo, tiene que soportar, como ocurrió durante las últimas actuaciones de Los Gorgoritos, las travesuras de los pequeños. Esta no es la primera vez que ocurre algo así pero tampoco es de extrañar que pase. Su estampa llama la atención de niños y mayores y estos no siempre tienen el cuidado que merece una joya de estas características.
El mantenimiento de esta instalación se realiza una vez al mes. Se supervisa siempre de manera general, controlando que los minutos ni se atrasen ni se adelanten. Cada seis meses, con el cambio de hora, se realiza una nueva sesión de control. Es la revisión anual, durante la que se desmontan y se engrasan todos los engranajes y demás piezas.

El reloj de flores está instalado en uno de los laterales del Parque García Sanabria, en la entrada de la calle Méndez Núñez en su intersección con la del El Pilar. Llegó a Santa Cruz de Tenerife en 1958, donado a la ciudad por el cónsul de Dinamarca, Peder Larsen. Todo el mecanismo fue fabricado en Suiza, en la casa Favag, y desde su inauguración se ha convertido en un punto de encuentro habitual tanto para vecinos como para los visitantes que llegan a la ciudad.

Dos escaleras flanquean el reloj. Su principal característica es que siempre está adornado con flores frescas, de lo que se encarga el área de Parques y Jardines. Las fotos de los recién casados y los niños que acaban de celebrar su Primera Comunión son habituales en este lugar que ahora se pone en hora.

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