17 de abril de 2012
17.04.2012
Santa Cruz

El Tanque y Las Palmas de Anaga, declarados BIC

El Gobierno canario incluye al antiguo bidón de la Refinería y a la hacienda del siglo XVII en el catálogo de inmuebles protegidos

17.04.2012 | 20:24
Arriba, El Tanque, y sobre estas líneas, Las Palmas de Anaga.

El Tanque, el antiguo bidón de petróleo de la Refinería convertido en centro cultural, y la Hacienda de Las Palmas de Anaga, un caserío deshabitado con más de tres siglos de antigüedad y situado en medio del macizo, fueron declarados ayer Bien de Interés Cultural (BIC).

El Consejo de Patrimonio Histórico de Canarias tomó esta decisión en el pleno celebrado ayer en Santa Cruz que estuvo presidido por la consejera de Cultura, Inés Rojas. El informe favorable a los expedientes de El Tanque y Las Palmas de Anaga se extendió a otros espacios y edificios de Tenerife: Hacienda de la Quinta Roja (Garachico), Casa Borges Estévanez y el Convento de Santa Catalina de Siena (La Laguna) y el Conjunto Histórico de San Miguel de Abona.

Ahora solo falta que el Consejo de Gobierno dé el visto bueno definitivo y que salga publicado en los boletines oficiales para que estas joyas del patrimonio arquitectónico insular puedan lucir el cartel de BIC.

Dulce Xerach, portavoz de la Asociación de Amigos del Centro Cultural de El Tanque, manifestó ayer su satisfacción por el voto favorable a este ejemplo singular de la reconversión de espacios industriales en artísticos. "Llevábamos 15 años esperando este momento y por fin ya nadie puede detener la declaración de El Tanque como Bien de Interés de Cultural, lo que garantiza su preservación", señaló la que fuera viceconsejera de Cultura en el Gobierno de Canarias y consejera de Cultura del Cabildo de Tenerife.

La declaración de BIC de El Tanque llega en el año del 15 aniversario de su inauguración, que se cumple exactamente el 17 de julio. Se abrió en el verano de 1997 y una semana después acogió su primera actividad: el montaje vanguardista creado por el británico Andrew Herman y titulado ¡Los ingleses, los ingleses!

El otro lugar que quedará protegido para siempre de la capital es la Hacienda Las Palmas de Anaga, un ejemplo de la arquitectura rural de las Islas. A 35 kilómetros del casco urbano de la capital tinerfeña, con vistas privilegiadas a los Roques de Anaga y entre barrancos abruptos y laderas empinadas, la edificación de la Hacienda mezcla formas culturales que se introdujeron durante la Conquista en el Archipiélago y que dieron como resultado el modo canario de construir. Hoy se encuentra en estado de ruina.

Losetas de barro, artesonados tradicionales, toba roja, puertas de tea y decorados florales y geométricos característicos del barroco... La lista de bienes con valor histórico, arquitectónico o artístico que se conservan en la edificación del macizo de Anaga es larga. Las Palmas refleja la vida de otro siglo, cuando los canarios se dedicaban a cultivar cañas de azúcar, cereales y vid. La construcción está conformada por un centro de explotación agrícola, una vivienda temporal para el propietario y una ermita para satisfacer los servicios religiosos.

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