05 de marzo de 2012
05.03.2012
Santa Cruz

El parque de los once nombres

Diez paseos del García Sanabria recuerdan a ilustres tinerfeños del siglo XX

05.03.2012 | 03:00
Panorámica de la fuente y escultura central del parque García Sanabria, vista desde el paseo de Francisco Borges Salas.

Con forma irregular, parecida a la de una cometa, el mayor parque urbano de Canarias, con más de 67.000 metros cuadrados y construido en 1926, guarda los nombres de diez hombres ilustres que nacieron, vivieron o aportaron su labor y conocimiento a Santa Cruz en el siglo XX. Este hecho pasa hoy algo desapercibido entre los habitantes del municipio. Corría 1994 cuando el pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, entonces presidido por José Emilio García Gómez, daba vía libre a un expediente, idea del arquitecto Sebastián Matías Delgado, que ponía nombre a los diez paseos interiores del parque García Sanabria.
Sin embargo, la burocracia hizo que la propuesta no se hiciera realidad hasta doce años después cuando, aprovechando la reforma integral de este espacio público, que se llevó a cabo entre 2004 y 2006, se instalaron varios soportes de hierro con placas grabadas con los siguientes nombres: Francisco Borges Salas, Domingo López Torres, Juan Marichal, Francisco Aguilar y Paz, Arístides Ferrer, José Blasco Torres, Manuel Bonnín Guerín, Domingo Pérez Minik, Agustín León Villaverde y Marcos Guimerá Peraza. Éste último, notario, historiador y autor de un centenar de títulos, es el único que vive (tiene 93 años) y que pudo ver en persona las placas colocadas.
Escritores, arquitectos, historiadores, músicos o profesores formaban el elenco de profesiones de estas personalidades destacadas. Algunos de los rótulos han desapa- recido (imagen de la derecha), a causa, probablemente, de la acción vandálica, y no se han repuesto.
"La idea se me ocurrió al constatar que se habían puesto nombres de personajes importantes de Santa Cruz a calles del municipio alejadas del centro", explica Sebastián Matías Delgado, el padre de esta propuesta. Así, con esta iniciativa, se garantizaba que estas diez personalidades estarían en el recuerdo de los chicharreros en un espacio público muy céntrico y de gran valor para los santacruceros.
Los ejes centrales del parque conectan las cuatro esquinas de la cometa y uno de los laterales con la fuente y el monumento central a Santiago García Sanabria, alcalde de la ciudad en el año de construcción del parque. En ese centro neurálgico se encuentran los relieves y la famosa escultura de la fecundidad, a la que cariñosamente se conoce como La gorda del parque, y que es obra del escultor Francisco Borges Salas. Precisamente, Salas (1901-1994) da nombre a uno de esos ejes. Artista versátil nacido en la capital tinerfeña, vivió breves periodos en París y en la Península, antes de exiliarse tras la Guerra Civil Española. Volvió a Santa Cruz en 1968, donde vivió hasta su muerte.
Otro de esos ejes lleva el nombre de Juan Marichal (1922-2010), crítico, ensayista e historiador nacido en Santa Cruz, Premio Canarias de Literatura en 1987 y Premio Nacional de Historia de España en 1996. Murió en Cuernavaca, México, hace casi dos años.
El trazado más largo, que parte de la esquina de la calle Numancia con la Rambla de Santa Cruz, lleva el nombre de Domingo Pérez Minik (1903-1989), una de las personalidades más relevantes de la crítica literaria española del siglo XX, especialmente a través de su labor en la revista Ínsula. Director de teatro vocacional, participó en 1932 en la fundación de Gaceta de Arte, dirigida por Eduardo Westerdahl, una de las publicaciones periódicas más significativas de las vanguardias europeas de entreguerras, especialmente el Surrealismo.
Los otros cinco paseos conectan el interior del parque. El más cercano a su entrada principal, la del reloj de flores, lleva el nombre de Domingo López Torres (1910-1937), escritor, ensayista y crítico chicharrero que se formó como contable pero que profundizó en el arte y la literatura de manera autodidacta. Se integró en la generación de Gaceta de Arte y fue impulsor del movimiento surrealista en España. Fue militante del Partido Socialista y concejal en la última corporación republicana. Fue asesinado por sus ideas políticas en 1937 tras su paso por la prisión de Fyffes.
En el lado de la calle Doctor José Naveiras hay dos sendas. La más larga y cercana a la vía pública es la de Francisco Aguilar y Paz (1906-1997), ensayista y poeta chicharrero. Profesor de Derecho Internacional en la Universidad de La Laguna, colaboró con las revistas tinerfeñas Cartones y Gaceta de Arte en sus orígenes, de las que se distanció después. Posteriormente creó y fundó el diario Amanecer, órgano de difusión falangista, justo en el momento en que fue elegido delegado provincial de prensa y propaganda de Falange Española.
El otro paseo es el de Arístides Ferrer (1910-1995), economista y auditor censor jurado de cuentas nacido en Arafo, fue profesor e intendente mercantil y recordado siempre como el profesor de la Escuela de Comercio que enseñó Geografía Económica. Fue presidente del Colegio de Titulados Mercantiles y Empresariales entre 1963 y 1980.
Otra vereda interior se llama Manuel Bonnín Guerín (1898-1993), músico de formación y vocación, estudió arco y piano y desde muy joven manifestó una tendencia a la composición musical. En 1918 estrenó su primera gran Sonata para violín y piano en do menor en el hoy Teatro Guimerá. Sólo salió de Tenerife en dos ocasiones, y lo hizo exclusivamente para acudir a la ciudad alemana de Bayreuth y escuchar las óperas de Richard Wagner.
"El más bello de todos"
El último paseo es el de Marcos Guimerá Peraza (1919). Con 93 años, este notario de profesión, historiador con más de 130 títulos publicados, tiene un extensísimo currículum de obras, méritos y condecoraciones recibidas en su larga trayectoria. Guimerá Peraza cuenta que cuando el arquitecto Sebastián Delgado propuso su nombre para uno de los paseos del parque se quedó muy sorprendido. "Creí que en mi familia había gente que tal vez lo habría merecido más, como mi abuelo, Marcos Peraza y Vega, que fue alcalde de Santa Cruz", recuerda. Sin embargo, posteriormente supo que la idea original trataba de no repetir nombres de personas ilustres que tuvieran ya una calle en la ciudad, como la de su abuelo, cercana a la Clínica San Juan de Dios de la capital tinerfeña. El historiador, además, se muestra satisfecho porque, afirma, el tramo que lleva su nombre, situado en el lado que da a la Rambla de Santa Cruz, conecta el paseo de Domingo Pérez Minik y el de José Blasco Robles. "Éste fue precisamente el arquitecto que hizo la casa en la que vivo", cuenta. "En la víspera de la reinauguración del parque fui a ver cómo habían quedado los paseos y me quedé contentísimo, porque, además, el mío es el más bello de todos", asegura.

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