03 de octubre de 2011
03.10.2011
Santa Cruz

San Andrés, interpretado

Medio centenar de vecinos, con el profesor Guimerá Ravina al frente, recorrió ayer uno de los barrios más tradicionales para conocer su historia y edificios

03.10.2011 | 10:28
Los miembros de la asociación frente al castillo de San Andrés.

Pese a la creencia popular los habitantes de San Andrés estaban más arraigados a la agricultura, la ganadería y alfarería que a la pesca. No fue hasta hace relativamente poco tiempo cuando la economía de este particular barrio cambió y comenzó a mirar hacia el mar como fuente de recursos.

El profesor de Historia, Agustín Guimerá Ravina, al frente de medio centenar de componentes del grupo tusantacruz pasearon ayer por las calles de San Andrés para conocer mejor su historia y monumentos. Se trata del X itinerario histórico que realizan por distintos puntos de la capital tinerfeña. En este caso el título elegido fue el de San Andrés, valle de guanches y corsarios.

Por supuesto, el castillo, eternamente en ruinas, ocupó en esta visita un lugar privilegiado. Pero no menos importante es su iglesia parroquial o la escuela Estévez.

El itinerario comenzó por el castillo que en realidad es más bien una torre. Construida en el siglo XVIII, su objetivo era evitar las invasiones de piratas y corsarios, algo que era bastante sencillo pues se trataba de tramos de la costa prácticamente deshabitados. Esta pieza militar tuvo una gran importancia durante el ataque de almirante Nelson a la isla de Tenerife.

La nave Tesseus en la que estaba el propio militar permaneció fondeada en El Bufadero. Cuando levó anclas el viento la arrastró hasta San Andrés por lo que se puso a tiro de cañón del castillo. Inmediatamente el teniente José Feo que era el que estaba al mando de la fortaleza en aquel momento ordenó lanzar una serie de disparos que dieron de lleno en la embarcación insignia de Nelson y en otras dos que acudieron a su auxilio aunque sin hundir ninguna de ellas. Todo ocurrió, además, utilizando dos únicos cañones, de los cuales uno reventó matando al artillero.

Lo más curioso es que mientras se desarrollaba estaba batalla ya se había firmado la paz entre ambas partes. Pero los miembros del castillo no se enteraron del acuerdo hasta dos horas más tarde cuando un militar lo dio a conocer tras haber cruzado las montañas a lomos de un caballo. La actual imagen de ruinas del castillo no tiene su origen, sin embargo, en ninguna heroica batalla sino en una crecida del barranco en el siglo XIX. Guimerá es partidario de dejar el castillo tal cual está, evitar su reconstrucción y aprovechar una cercana casa terrera para convertirla en centro de interpretación.

Unas pocas calles más allá se encuentra el colegio Estévez de estilo ecléctico construido a principios del siglo XX. Su apariencia es muy similar al de otros inmuebles tan característicos en el centro de Santa Cruz y especialmente en el conocido como barrio de los hoteles. El origen del nombre se desconoce y su estado de conservación actual es aceptable. Guimerá, no obstante, apuesta por eliminar los cables de la fachada o una antena de televisión que resulta bastante visible. El edificio podría convertirse en un centro cultural.

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