24 de agosto de 2011
24.08.2011

"Aldeas Infantiles sobrevive gracias a miles de tinerfeños"

Jorge Armas Padrón, psicólogo y educador de la Aldea Infantil SOS Tenerife, comenta que la organización cuenta con nueve hogares en El Tablero

24.08.2011 | 14:39
Jorge Armas en las instalaciones de la Aldea Infantil en El Tablero, ayer.

Lleva doce años vinculado a la Aldea Infantil SOS ubicada en el barrio de El Tablero, en Santa Cruz de Tenerife. Se trata de una iniciativa que acoge en un ambiente familiar a niños que se encuentran en situación de desamparo y evita que acaben en centros de menores. El proyecto en el que Jorge Armas Padrón ha ejercido de psicólogo, educador y adjunto de dirección, se inició en 1994. "El papel de las ´madres´ es crucial para los jóvenes que atendemos porque conviven con ellos durante las 24 horas", resalta. Hay que apostar por la infancia, dice. "Son ellos los que tienen las llaves del futuro" concluye convencido.

–¿Qué servicios se ofrecen a los niños que viven en la Aldea Infantil de El Tablero?

–Nuestra intención es acogerles en un nuevo hogar y darles las herramientas necesarias para que obtengan un desarrollo integral a todos los niveles, así como contribuir a su incorporación en el ámbito social y laboral en función de sus edades y de las particularidades propias de cada chico.

–¿Con qué número de jóvenes cuentan en la actualidad?

–En el complejo hay nueve hogares. Tenemos a 50 niños distribuidos en pequeñas casas, con un máximo de seis chicos por vivienda. Pretendemos ofrecerles la mayor autonomía e independencia posible porque aunque vivan dentro de una institución, queremos facilitarles un ambiente similar al de una casa. Todos acuden a los colegios e institutos de la zona. Los que tienen mayoría de edad usan el transporte público y los que no, los llevamos nosotros. Siempre establecemos una organización con los chicos ante cada decisión que tomamos.

–¿Y qué tipo de actividades formativas o de ocio promueven?

–Hay una Granja Escuela cerca de la Aldea que forma parte de nuestra entidad y cuyos monitores van a los centros escolares de la zona para impartir clases de educación ambiental. Aparte, los chicos que conviven con nosotros acuden a las instalaciones de la granja para recibir de manera más individualizada formación sobre esta materia, que ha adquirido cierta demanda en el terreno profesional. También tenemos desde hace poco tiempo distintos animales, como gallinas, ovejas y caballos, con los que los jóvenes interactúan de manera diaria. Con estos últimos hemos llevado a cabo un taller ecuestre con una especialista en terapias para que tanto los chicos con más carencias afectivas como los que quieran probar la experiencia de montarse en uno de ellos tengan la posibilidad de hacerlo. Asimismo, hay en el recinto un campo para practicar lucha canaria, uno de fútbol y otro de baloncesto.

–¿Qué edades tienen los chicos con los que trabajan?

–Tienen de tres a 18 años. Generalmente son de la isla, pero hemos tenido también de Malí y ahora mismo hay de Marruecos, Senegal y Gambia. Es vital para ellos acogerlos desde pequeños.

–¿Cuántos trabajadores forman parte de este proyecto?

–Entre psicólogos, educadores, pedagogos, administrativos y personal de limpieza y jardines somos 35 personas. Pero quisiera destacar la tarea que desarrollan las educadoras, aquellas que llamamos ´madres SOS´ porque están con los niños 24 horas y realizan una labor imprescindible.

–¿En qué consiste el Centro de Día de La Laguna?

–Este proyecto arranca en el 2009 y cuenta en estos momentos con más de veinte niños. Son derivados allí por el Ayuntamiento de La Laguna. Acuden a participar en distintos talleres de habilidades sociales, desarrollo afectivo y sexual o refuerzo escolar... e incluso meriendan en las instalaciones. Es una iniciativa que pretende dar apoyo a las familias más necesitadas de la zona.

–Aldeas Infantiles asiste a 3.621 menores en España, 1.061 de ellos en Tenerife. Es una cifra muy alta, ¿no?

–Es un número notable, pero hay que aclarar que sólo 45 chicos están en el sistema de protección, el resto se encuentra dentro del programa de prevención.

–¿Ha aumentado la demanda a raíz de la crisis?

–Sí, se ha incrementado el número de personas que solicitan recursos básicos, de eso no hay duda, pero el Centro de Día ha tratado de ampliar su acogida hasta los límites que le ha sido posible. Los trabajadores intentan abarcar el mayor número de peticiones, pero se ha saturado. Desde las ONG y las entidades públicas se hace todo lo posible para dar cobijo a los más débiles.

–¿Qué ocurre con los jóvenes que llegan a la mayoría de edad?

–Hay un sector dentro de la entidad que se encarga del apoyo psicosocial y de la inserción laboral a los que ya han cumplido 18 años. Si continúan con los estudios universitarios pueden optar a becas, si no, comienzan con cursos formativos u otros tipo de enseñanza que ellos elijan. Pretendemos seguir ligados a ellos hasta que se independicen para ofrecerles nuestro apoyo, ya que todos han pasado por complejas situaciones familiares y necesitan grandes dosis de refuerzo emocional.

–¿Cómo se financia la ONG y cómo responden los tinerfeños ante la demanda de estos niños?

–El 75% lo aportan los socios y entidades colaboradoras y un 25% por el Gobierno de España y el Cabildo de Tenerife. En la isla tenemos 9.050 socios y padrinos y 582 son donantes puntuales. Siempre nos ha sorprendido la generosidad de los isleños, por ahora no tenemos queja de ellos. De hecho, si no fuera por los socios, no podríamos continuar con este sueño. Es necesario que la sociedad apueste por la infancia, es un valor de futuro para todos.

–Por ello organizan cada año una jornada de puertas abiertas, para dar a conocer a los socios las iniciativas que llevan a cabo.

–Sí, pero no es sólo un espacio de encuentro en el que mostramos la labor realizada durante el año, sino una ocasión única para mostrar nuestra fidelidad a los numerosos socios que tenemos. Es uno de los eventos más relevantes.

–¿Quién era Hermann Gmeiner, fundador de la ONG?

–Fue un austriaco que en la II Guerra Mundial observó la cantidad de mujeres viudas que había tras las atrocidades en el campo de batalla y decidió amparar a algunas de éstas y a sus hijos. Estableció con escasos ahorros la primera asociación de Aldeas Infantiles, en 1949. Esos fueron los inicios y actualmente la ONG está activa en 132 países y ha atendido cerca de 45.800 niños.

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