11 de agosto de 2011
11.08.2011
Litoral

Poblados de verano en Añaza

Las playas del barrio acogen chabolas construidas durante años por los bañistas

11.08.2011 | 15:46
La playa de Santa Ana, donde las chabolas se encuentran a muy pocos metros del agua y colocadas en diferentes niveles.

No son muy utilizadas por los vecinos de Santa Cruz sobre todo porque muchos ni siquiera las conocen. Sin embargo, las playas del litoral de Añaza existen. Sus principales bañistas son residentes den el barrio, pero también acuden desde zonas como Barranco Hondo, Taco, Santa María del Mar o Acorán. Los hay que durante años han fabricado sus propias casas en la zona, siempre en forma de habitaciones simples y de pequeñas dimensiones. En este poblado pasan el verano y también los fines de semana en los que el buen tiempo acompaña.

A las playas de Los Pedacitos, Santa Ana o La Resbalada, todas completamente de callao, no llega ni el suministro de agua ni el de luz. Quien quiera darse un baño y estar un tiempo en la zona tiene que encargarse de bajar sus propias garrafas para poder beber. Con respecto a la electricidad, la mayoría dispone de un pequeño motor con el que encienden algunos electrodomésticos e incluso televisiones. Disfrutan, en muchos casos, hasta de antenas para poder captar de forma correcta todas las señales.

Saben que sus casas no son legales y que en cualquier momento acudirá la Dirección General de Costas a derribarlas. De hecho, José María Rodríguez, uno de los vecinos habituales de estas zonas de baño, explica que "ya el año pasado acudieron hasta la playa de Los Pedacitos los técnicos de Costas para conocer la situación en la que se encontraban las chabolas". En ese instante les aseguraron que acabarían interviniendo en la zona. De momento disfrutan libremente del lugar sin que nadie les moleste "y sin molestar a nadie", apunta José María Rodríguez.

José García tiene claro que estas pequeñas viviendas no son "para nada improvisadas". La mayoría se han acondicionado con el paso de los años, siempre para mejor. Ya quedan muy pocas que se sostengan sobre chapas o maderas endebles. La mayoría son de cemento y hormigón y con una estructura firme que las protege del viento y de algún que otro azote del mar. Aunque están repartidas por buena parte de la costa a diferentes niveles, algunas de ellas se encuentran a escasos metros del agua.

Lo más gratificante para este pequeño grupo de vecinos es tener una playa cómoda y tranquila a muy pocos minutos de las casas donde viven realmente en sus barrios de origen. No ponen ningún tipo de impedimento a que cualquier otra persona que lo desee se instale en lo que consideran parte de su vida. "Esto no es nuestro, eso está más que claro", comenta Miguel Ángel Hernández.

A pesar de que siempre llega alguien nuevo, no es lo habitual y los que acuden "suelen pedir permiso al resto para utilizar un espacio para quedarse", apunta. Para ellos, sin embargo, no es recomendable que sigan incorporándose más chabolas. "La policía siempre está pendiente y saca fotos desde la parte alta de la carretera", subraya José María Hernández. "Cuanto más seamos, más posibilidades tendremos para irnos", matiza.

Hace varias décadas se construyó en uno de los laterales de la playa de Los Pedacitos una pequeña ermita que alberga, entre otras, la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. Cada 16 de julio, si el mar lo permite, la sacan en la barca de alguno de los vecinos. José María Rodríguez espera que, de tirar en algún momento sus casas, no derriben la ermita "porque es uno de nuestros principales símbolos".

Fue construida por los bañistas y usuarios habituales de estas playas, como el hijo de José García, que trabajó duro junto a otros bañistas para levantarla. La imagen se compró después de terminar los trabajos y poco a poco se adornó el pequeño templo con imágenes y pequeñas reliquias. Su conservación depende de ellos y, de hecho, la cuidan a conciencia.

Proyecto Pasea

Una de las reivindicaciones históricas de barrios como Añaza y Acorán es la puesta en marcha del proyecto Pasea, un documento elaborado por los arquitectos José David Izquierdo, Raquel Guanche y David Espejo, ganador de un concurso de ideas promovido desde las diferentes administraciones (local, insular y regional) en el año 2004 y en la que también participó de forma activa la Dirección General de Costas.

En este trabajo se recogía para parte del litoral de Añaza un amplio paseo de más de un kilómetro, que uniría este núcleo con el de Acorán. Desde este camino se dividiría la zona en tres módulos diferentes, unidos por su propio recorrido, y en el que habría espacio para piscinas, un centro deportivo, una marina e incluso un parque. A falta de eso, y por el escaso entendimiento entre las administraciones, el proyecto Pasea quedó estancado.

Se ha aprovechado la explanada que se habilitó en su momento cuando empezaron los trabajos como canchas de baloncesto y tenis. Hace algunos años fue incluso un campo de béisbol. Sin embargo, el abandono también ha hecho mella en el lugar y lo que a falta de algo mejor se convirtió en un espacio de ocio para los vecinos ahora son solo terrenos abandonados donde muchos pequeños pasan sus tardes.
Su embarcadero sirve de plataforma para lanzarse al agua. No deja de ser peligroso, pero es otra forma más, donde no existen otras oportunidades, de soportar los días de calor. La mayor parte de los que acuden hasta este muelle improvisado son menores, jóvenes que no tienen coche y que se desplazan desde Añaza a pie.

Además de los problemas económicos y de la falta de entendimiento, el conocido hotel de Añaza, después de más de 30 años de construido, es otro de los grandes obstáculos que existen para que este proyecto salga adelante. Aunque es una de las prioridades para el nuevo equipo de gobierno en el Ayuntamiento de Santa Cruz a la espera de que se apruebe de forma definitiva el Plan General de Ordenación del municipio, de momento sigue en pie. Queda encontrar los recursos económicos suficientes para demolerlo o bien encontrar a la empresa que hace 30 años levantó 21 plantas de hormigón para luego desaparecer.

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