10 de abril de 2011
10.04.2011
Santa Cruz

Un guardián en el castillo olvidado

El mal estado de la fortaleza de San Joaquín deja claro la declaración como Bien de Interés Cultural no le ha servido de nada

10.04.2011 | 04:00
El Castillo de San Joaquín, situado junto al mirador de Vistabella.

Completamente olvidado, rodeado de basura y convertido en un triste mural para los grafiteros. En su día fue majestuoso, y aunque fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento, hoy su estado es prácticamente de ruina. Junto al mirador de Vistabella, el castillo de San Joaquín ya no brilla. Julio, que dice ser su guardián, es el único que ahora lo cuida de los ataques, aunque ya no de los piratas, sino del de los "indigentes, drogadictos y gamberros".
Un camino entre flores abandonadas lleva hasta la puerta de la fortaleza. En ella, un armario viejo y dos coches, aunque uno ya no es sino chatarra. Todo está en silencio y el aspecto que presenta el castillo es aterrador y también muy triste. Tras un pequeño hueco se ocultan pruebas de que alguien vive allí. A los pocos minutos aparece Julio, quien asegura que es el encargado de la vigilancia del castillo. Reconoce que la gran fortaleza es su casa, porque su propietario, "el doctor Morales", le ha pedido que lo cuide de los actos vandálicos y de los numerosos ´ocupas´ que han intentado invadirlo.
La fortaleza de San Joaquín, ubicada justo en los límites de Santa Cruz y La Laguna –este último municipio asegura que el castillo pertenece a la capital tinerfeña– fue construida a finales del siglo XVI a partir de un proyecto del italiano Leonardo Torriani, ingeniero militar enviado por la Corona de Castilla para redactar un informe acerca de las fortificaciones defensivas en las Islas Canarias.
Tras posteriores reformas, fue utilizado como polvorín, palomar militar, almacén de la Comandancia de Ingenieros y en 1944 se habilitó como prisión militar. Eso trajo consigo cambios interiores para construir celdas. Eso sí, los presos de entonces disfrutaban de unas fantásticas vistas.
El Ministerio de Defensa, que también deja claro que se ubica en Santa Cruz, lo enajenó a un particular a través de una subasta pública en el año 1996. El precio de salida fue de 42,5 millones de pesetas en aquel entonces, es decir, 255.439 euros. Adquirió una superficie total de 3.134,98 metros cuadrados, de los que 865,25 son superficie construida.
Tanto el investigador Luis Cola como el candidato a la Alcaldía de Santa Cruz por Alternativa Si se Puede, Pedro Arcila, no entienden como el Gobierno central no se lo ofreció al Ayuntamiento de la capital tinerfeña, pero menos entenderían que habiéndoselo ofrecido, la corporación local lo hubiese rechazado.
Luis Cola cuenta que cuando fue comprado por un particular, cuyo nombre desconocen, se dieron cuenta del interés de éste por construir en la zona debido a las espléndidas vistas de la capital y el mar y por eso solicitaron que fuera declarado BIC, dado su valor histórico. En el año 2000 el Ejecutivo canario le otorgó tal distinción, por lo que su dueño ya no pudo tocar la fachada.
Julio, el guardián, dice que el dueño ha intentado convertir el castillo en un centro para mayores o en un "hotel rural", pero que ahora lo único que quiere es venderlo, aunque solicita "dos millones de euros por él".
Mientras, junto a su compañera, se encarga cada día de evitar que alguien dañe aún más este olvidado trocito de historia. "La verdad es que hemos tenidos muchos problemas. He tenido que salir a veces con un serrucho para ahuyentar a los gamberros y a los grafiteros", comenta.
Al preguntar al Ayuntamiento de Santa Cruz sobre la posibilidad de que el castillo pueda adquirirse y rehabilitarse, la corporación solo responde que el área de Patrimonio Histórico no tiene dinero, ni personal, ni medio alguno con el que trabajar, por lo que no pueden hacer absolutamente nada ni con ese castillo ni con cualquier otro inmueble que forme parte del patrimonio de la capital tinerfeña.
El candidato a la Alcaldía de Santa Cruz por Alternativa Sí se Puede, Pedro Arcila, recuerda que son varias las ocasiones en las que han solicitado al equipo de gobierno que se interesen por este castillo y que lo rehabiliten para convertirlo en un centro dotacional, cultural y deportivo para los jóvenes de Cuesta Piedra.
"Es más, han sido los propios chicos de este barrio quienes han propuesto que esta fortaleza sea útil para su zona, sobre todo teniendo en cuenta el déficit de recursos que existe en Cuesta Piedra y el estado de abandono en el que se encuentra", comenta Arcila.
De nada le ha servido al castillo de San Joaquín haber sido declarado Bien de Interés Cultural, al igual que ocurre con otros bienes patrimoniales canarios. Allí sigue ofreciendo una lamentable imagen a pesar de su catalogación y a pesar de su interés histórico y cultural. "Hemos denunciado en varias ocasiones el estado de abandono en el que se encuentra, pero parece que nadie quiere hacer nada", comenta el candidato de Alternativa Sí se Puede.
Julio seguirá allí día tras día, porque él es ahora el guardián y quien lo protege de los ataques.

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