31 de enero de 2011
31.01.2011

La ermita de Santa Catalina reabre al culto reformada

El Cabildo de Tenerife y el Obispado han invertido más de 111.000 euros para rehabilitar el templo de Taganana, considerado Bien de Interés Cultural

31.01.2011 | 14:55
El Obispo Bernardo Álvarez y el presidente del Cabildo insular, Ricardo Melchior.

El Cabildo de Tenerife y el Obispado de Tenerife protagonizaron ayer la reapertura de la Ermita de Santa Catalina en Taganana, dentro del municipio de Santa Cruz de Tenerife, después de la finalización de los trabajos de mejora y rehabilitación en el templo. El acto contó con la presencia del presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, que estuvo acompañado por miembros de la Corporación insular, y con el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez.

El presidente insular agradeció el trabajo y el esfuerzo realizado para que los vecinos de Taganana puedan contar de nuevo con este lugar de culto. Asimismo, el máximo responsable del Cabildo de Tenerife recordó que la ermita de Santa Catalina es vital para este enclave santacrucero junto con la Iglesia de las Nieves, dos lugares que han sido importantes en la historia de los hombres y mujeres de este núcleo urbano.

BIC
La Ermita de Santa Catalina es un Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento, declarado como tal el 29 de abril del pasado año 2008, y está situada en el extremo norte de la plaza pública de Taganana.

Se trata de un edificio de una nave a tres aguas, con cubierta de teja, de principio del siglo XVI (1501-1509) que consta de una nave principal y de un anexo remodelado recientemente dedicado a cuarto mortuorio.

Las obras han supuesto una inversión de 111.727 euros, de los cuales el 80% corrió a cargo del Cabildo y el 20%o restante por el Obispado. Los trabajos fueron ejecutados por la empresa Felipe Méndez SL y consistieron en el desmontaje de la cubierta para su arreglo y nueva reposición empleando la teja existente como cobija previa impermeabilización de dicha cubierta. La actuación también sirvió para picar y enfoscar los paramentos con mortero de cal y para consolidar la espadaña, que presentaba problemas de estabilidad. Además, la obra también ha supuesto una nueva instalación de electricidad, así como de telefonía y puesta a tierra. En cuanto al pavimento, se ha mantenido el de piedra que ya existía en el templo.

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