08 de agosto de 2010
08.08.2010
Santa Cruz

La amenaza del gran mamotreto

El Ayuntamiento reconoce tras 30 años que debe derribar el hotel de Añaza, pues no depende de Costas

09.08.2010 | 13:16
El hotel fantasma, ubicado en la costa de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife.

Los vecinos no entienden "el total abandono de este edificio tan peligroso"

El silencio es ensordecedor. Murciélagos y palomas, sus principales inquilinos. La inmensa sombra del hotel de Añaza se extiende sobre el mar. La basura y el abandono lo rodean. La ausencia de vallas de seguridad y el camino que invita a entrar a sus tenebrosos y peligrosos aposentos lo convierten en un quebradero de cabeza para los padres. De día, un hotel fantasma; de noche, el escenario de historias con drogas y alcohol, o el nido de amor de atrevidas parejas. Ha sido también el fatídico desenlace de al menos cuatro vidas.

Lleva treinta años en pie, y el Estado y el Ayuntamiento de la capital enfrascados en la discusión sobre quién debía derribarlo. Mientras que Cho Vito, Igueste o Bocacangrejo temían y temen por sus casas; mientras que, por ejemplo, en Santa Cruz se invertían millones para traer a Rafael Amargo al Carnaval, el también llamado hotel de Acorán, el auténtico mamotreto de Santa Cruz, y la costa de Añaza, continuaban y continúan en el olvido, a la espera de que pueda ocurrir otra desgracia.

Pero ahora ya no hay excusa que valga. El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino lo deja claro a este periódico. Costas no tiene ninguna competencia en la demolición de este ruinoso edificio, pues se encuentra sobre suelo urbano. Lo que ocurra con este gran bloque de hormigón es responsabilidad del Ayuntamiento de Santa Cruz, y así lo ha reconocido la propia Gerencia de Urbanismo, eso sí, después de tener que revisar el expediente.

Los técnicos de Urbanismo comentan que los constructores eran alemanes y la empresa se denominaba Cooperativa Santa Cruz, aunque "nunca se pidió licencia". Un vecino de Bocacangrejo, César Rodríguez, cuenta que su padre trabajó para ellos en este hotel y que "un buen día, los alemanes se marcharon con todo el dinero, sin pagar al personal, y dejando este bloque de piedra en la costa santacrucera".
La empresa no tenía licencia, pero aún así, pudo levantar 21 plantas ante los ojos ciegos en aquel entonces del Ayuntamiento, y el edificio no está precisamente muy escondido. Ante la imposibilidad de encontrar a los propietarios, comenzó la pelea entre el Estado y la corporación local santacrucera para intentar quitarse el muerto. El "carteo" fue el medio utilizado, tal y como reconocen los técnicos. "Que si debes derribarlo tú..., que si te corresponde a ti...". Finalmente, la competencia ya parece clara, debe ser el Ayuntamiento la administración que debe encargarse de este fantasma gigante de piedra.

Los técnicos de Urbanismo indican que la última actuación pública que se realizó en la zona, y que fue en el año 2002, consistió en la colocación de unas vallas de seguridad para impedir el acceso a estas peligrosas instalaciones, donde se había producido ya algún que otro accidente. Pero también el misterio rodeaba a los casos de muerte que se habían detectado en el hotel.

Al menos cuatro personas han perdido la vida en él, pero poco se dice desde la Policía Local. El más sonado fue el de un joven que cayó cuando estaba capturando palomas en el interior del edificio. Otros casos se prefieren mantener en secreto.

Esas vallas hoy no existen, ni ninguna otra medida de seguridad. Cualquiera puede acceder con total facilidad al hotel. Los vecinos temen que se produzca otra desgracia. "No entiendo cómo se puede estar tan tranquilo en el Ayuntamiento teniendo esta mole aquí tan peligrosa", dice la ciudadana Ana Falcón.

´Okupas´
Otra vecino de la zona, Enrique Fernández, cuenta que "también hay okupas, familias muy necesitadas que se han instalado en las cuevas que se encuentran bajo la estructura del edificio". "Es cierto que la Policía Local viene a menudo, sobre todo por las noches, porque muchos jóvenes vienen a beber, a celebrar fiestas..., y esto es bastante peligroso. Pero, deberían derribarlo ya o hacer algo con él, dar una solución. O simplemente colocar las medidas de seguridad necesarias para que nadie pueda acceder a él".

La Gerencia de Urbanismo manifiesta que se está a la espera de que se apruebe el Plan General de Ordenación Urbana de Santa Cruz para desarrollar el Plan Especial director que ordenará esta zona de Añaza, en el que ya se contempla la demolición por parte del Ayuntamiento del hotel. Es más, el Consistorio recuerda que existe un proyecto para esta parte de la costa, denominado Pasea, e ideado por los arquitectos José David Izquierdo, Raquel Guanche y David Espejo, cuyo coste asciende a 65 millones de euros. Pero los vecinos dicen que "hemos escuchado la misma canción desde hace muchísimos años, y aquí nadie ha hecho absolutamente nada".

Lo que no se sabe aún es cuánto le costará a la corporación local capitalina derribar este ruinoso edificio y de dónde se sacará el dinero. Tampoco se quiere establecer una fecha determinada para un hecho tan esperado.

Eso sí, el Ayuntamiento lo sigue asegurando. Tirará el hotel, pero cuando se apruebe el Plan. "En un futuro, en lugar de esta infraestructura, la zona tendrá un paseo, rematado con un gran parque de palmeras, con piscinas naturales, instalaciones deportivas y espacios de sombra", mantiene la Gerencia de Urbanismo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook