29 de julio de 2010
29.07.2010
Santa Cruz

Los vecinos de La Noria, hartos del 'botellón'

Las nuevas vías de los bajos de Serrador y la falta de terrazas veraniegas disparan las juergas en plena calle alrededor del mayor centro de ocio nocturno capitalino

28.07.2010 | 03:42

Los vecinos de la calle La Noria denuncian el notable aumento del botellón en los alrededores de la céntrica calle de pubs capitalina. Eulogio Hernández, presidente de la Asociación de Vecinos de esta popular vía chicharrera, dijo ayer a este diario que "el ruido que generan los botellones se está haciendo insoportable los fines de semana".

"Cada vez nos llegan más quejas de vecinos que residen en los alrededores de La Noria", matizó Hernández, quien resaltó además la suciedad que dejan estas actividades no permitidas. "El barranco queda hecho un asco, con bolsas y botellas por todas partes", describe el representante vecinal, que añade que los residentes del espacio de marcha y alrededores, desde la plaza de la iglesia hasta los aparcamientos de la misma Noria, en la parte alta, sufren las consecuencias de la vida nocturna.

Hernández explica que es un "problema que tenemos desde hace tiempo, pero ahora va en aumento con el botellón". "Nos hemos quejado en numerosas ocasiones al Ayuntamiento y no hacen nada", añade el portavoz de la asociación de vecinos, que asegura que comienzan a sentirse "resignados" ante la falta de soluciones.

Aunque aún no llega a ser desorbitado, sí que ha alcanzado dimensiones suficientes para que a algunos vecinos empiece a costarles dormir. Hasta los propios empresarios alzan la voz. "El botellón lo hacen en todos lados, pero sí que se ha notado un aumento aquí en La Noria y alrededores este verano", reconoce Carlos Quintero, dueño de uno de los locales de la zona.

A la ya conocida excusa del ahorro que supone el botellón, la ausencia de terrazas de verano en la capital y la apertura de nuevos accesos a la calle de La Noria, como el nuevo puente bajo el de Serrador, han sido determinantes en la intensificación de esta práctica. Cada vez se amplía más el radio en el que se pueden encontrar jóvenes compartiendo bebidas alcohólicas alrededor de sus vehículos –algunos con la música a todo volumen– o simplemente en plena calle.

Pero, además de la ausencia de terrazas, Hernández atribuye el aumento de este fenómeno a la situación económica. "Con la crisis, la gente no se va de vacaciones y vienen de fiesta aquí", plantea el portavoz vecinal como otra de las posibles explicaciones.

Ante esta situación, los empresarios de la noche también muestran su preocupación, ya que, según afirma el mismo Quintero, "nos perjudica directamente". "Nosotros no podemos hacer nada. Cuando la gente se queja por los botellones suele culpar a los bares. Pero los que tenemos locales somos los menos interesados en que la gente beba en la calle y genere estas molestias".

Según uno de los responsables de El Bulán, "hay que prohibir el botellón porque deteriora mucho la calidad del ocio nocturno en Santa Cruz. "Lo último que he sabido es que la Policía Local sí que está levantando actas, pero habría que ser más duros", matiza Quintero, que reconoce que las zonas más conflictivas en cuanto a la práctica de botellón son la trasera a La Noria, la Ni Fú-Ni Fá y la zona de la plaza de patinadores que se encuentra en la prolongación de la Ramón y Cajal. En este punto, según explica este empresario, se mezclan los ruidos de los que patinan hasta altas horas de la noche con los que eligen sus instalaciones para consumir alcohol .

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