18 de julio de 2010
18.07.2010

Brito quiere prohibir las pistolas de agua en la fiesta del Carmen

El alcalde de Puerto de la Cruz denuncia que la festividad parece un "macrobotellón"

17.07.2010 | 03:15
Miles de jóvenes disfrutando de la festividad en el muelle.

El alcalde de la ciudad de Puerto de la Cruz, Marcos Brito, rechazó ayer firmemente la utilización de pistolas de agua en las tradicionales fiestas que veneran a la Virgen del Carmen, patrona de todos los marineros.

El regidor municipal sostiene que buscará una vía legal para prohibir las pistolas de cara a las próximas festividades. "Los jóvenes tendrán que buscar otra forma para divertirse", señaló.

Brito hizo su particular balance tras la finalización del día grande de las fiestas, celebrado el pasado martes 13 de julio. El regidor municipal dijo sentirse orgulloso por la espectacular acogida que tienen cada año estas fiestas, pero lamentó que la festividad se distorsione cada vez más, alejándose de su propósito fundamental: honrar a los patronos.

Desde el Ayuntamiento mantienen que la tradicional e histórica celebración de la embarcación de la Virgen cada vez se parece más a una fiesta del agua que a una procesión marinera.

El pasado martes, los asistentes pudieron comprobar como los jóvenes se introdujeron en la procesión ataviados con camisetas con la Virgen estampada y armados con sus pistolas de agua, mientras empapaban a su antojo a todo aquel que se le pusiera por delante.
Los más devotos mostraron su enojo al ver tanto "desmadre" en medio de un acto religioso. "Esto es una falta de respeto", comentó uno de los asistentes, al tiempo que se secaba el pantalón.

Por esta razón, el alcalde abogó por concentrar fuerzas y encontrar una solución que ponga remedio a estas actuaciones que según los más veteranos destrozan una de las tradiciones isleñas más arraigadas. Los fieles y devotos que acompañaron a la Virgen del Carmen hasta el embarque llegaron al muelle sorprendidos por la euforia de los jóvenes y muchos afirmaron que la fiesta se había convertido en un "macrobotellón".

El alcalde de la ciudad mostró su descontento con la transformación que ha venido sufriendo en los últimos años la festividad religiosa. "No soy partidario de que los jóvenes utilicen las pistolas de agua en recintos que mojen a la gente", criticó Brito, a la vez que reiteró que intentará "solucionar este asunto para que de cara a los próximos festejos se prohiban estos juguetes".

Marcos Brito sostuvo que si estuviera en su mano ya habría puesto fin a estas actuaciones.

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