21 de marzo de 2010
21.03.2010
Rincones de ayer y hoy
SANTA CRUZ 

Un rincón de La Alhambra que se mudó a Tenerife

21.03.2010 | 03:00
Los espacios umbríos y los arcos de herradura del interior de la Casa Cobiella son típicos del neoárabe. / José Luis González

Diseñado como fortificación a las afueras de la ciudad, la Casa Cobiella, ahora sede del Centro Municipal de la Mujer, es una obra de Mariano de Estanga. El palacete recrea las principales construcciones de la tradición islámica en España: La Alhambra y Los Reales Alcázares de Sevilla.

Algunos de los palacetes que a diario contemplan los santacruceros se deben a la maestría de Mariano de Estanga. Arquitecto próximo al modernismo, no dudó en introducir la tradición árabe en la Casa Cobiella, ubicada a las afueras de la ciudad. La vivienda fue el único ejemplo que copió la arquitectura de la Alhambra en Canarias.

El promotor de la casa fue Luis González Pérez. Respetado médico en las Islas, gozó del reconocimiento por parte de los inte lectuales de Tenerife.

El doctor González Pérez y el arquitecto Estanga viajaron a principios de siglo a Andalucía. Allí, se influenciaron por las joyas de la tradición islámica. Una vez en las Islas, intentaron llevarlas a la práctica y diseñaron el Palacete Cobiella.

Grandes muros, interrumpidos por torreones y amplios jardines rodeaban este palacete morisco. En su interior, se combinaban diferentes elementos hispanos e islámicos.

Las fachadas recreaban algunos de los edificios más significativos de Andalucía. El Patio de las Banderas del Alcázar de Sevilla fue copiado para una de ellas, mientras que en la zona norte se imitó la forma de un minarete almohade.

Estanga también intentó reproducir la Torre del Oro, pero jamás pudo realizar su proyecto. Las obras de ampliación, previstas en los solares adyacentes, terminaron por no llevarse a cabo.

Pero fue en la parte interior del edificio donde el arquitecto intentó copiar los modelos de la Alhambra. Quienes visitan este palacete se transportan de inmediato a Granada.

Arcos de herradura, versos del Corán en algunas columnas, luminosidad y silencio recuerdan a los chicharreros siglos de historia de la antigua Al-Andalus.

El maestro Francisco Granados, que había trabajado en el Teatro Guimerá, fue el encargado de la decoración interior.
Por desgracia, la ilusión del doctor Pérez no duró demasiado. El abandono se cebó durante décadas en la vivienda. Incluso, peligró sobre la casa la posibilidad de que desaparecieran parte de los arcos. La Asociación de Vecinos Las Palmitas impidió que desapareciera.

Las reformas han conseguido adaptar un edificio antiguo a las nuevas necesidades de la sociedad tinerfeña. En la actualidad, el palacete de los Cobiella alberga el centro Municipal de la Mujer.

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