28 de febrero de 2010
28.02.2010
Cuarta borrasca sobre las Islas en un mes 

Tenerife resiste a los vientos huracanados de 'Xynthia'

Las rachas de más de 100 kilómetros por hora causan apagones en 14.000 hogares; la caída de grúas, señales de tráfico, árboles y semáforos, y la cancelación de una veintena de vuelos

28.02.2010 | 03:00
Lápidas afectadas por el paso de Xynthia en el cementerio de El Escobonal, en Güímar.

"Esto no es un huracán; esto es un Deltita", dijo ayer un viandante en La Laguna, en medio de las embestidas racheadas y los silbidos del viento, en referencia a la tormenta tropical de 2005. El paso ayer por Canarias de otra borrasca huracanada, Xynthia, no fue tan severo como indicaba su nombre científico –ciclogénesis explosiva–, aunque las previsiones se cumplieron: los vientos llegaron a sobrepasar los 160 kilómetros por hora en las cumbres y los 75 en las medianías. El Gobierno de Canarias, en un primer balance, definió las incidencias como "menores". El viento se llevó por delante señales de tráfico, semáforos, carteles y hasta un par de grúas, además de dejar inutilizadas alrededor de media docena de torres de media tensión, sobre todo en las islas más afectadas, las mismas que en las tres últimas borrascas de este febrero tan inestable: Tenerife y La Palma.

Los daños en las torres, algunas dobladas y otras con los conductores arrancados, afectaron principalmente a las líneas de Tenerife de los municipios de Icod de los Vinos, La Orotava, El Sauzal, Tacoronte, Fasnia y Güímar. Según los datos de Endesa Unelco facilitados a este diario, estos desperfectos llegaron a dejar sin luz, en el peor momento, a 14.000 clientes, la mayoría en Tenerife, pero también en La Palma y Gran Canaria. Si al mediodía era esa la cantidad, a las 13.00 horas ya había bajado a 3.500; a las 18:00 horas, a 900 (sobre todo en Fasnia); y a las 18:30, el suministro eléctrico ya había quedado totalmente restablecido. La portavoz de la compañía, Ana Corredera, precisó que los técnicos desplegaron grupos electrógenos en el norte y el sur de la isla tinerfeña.

Las peores rachas. Los vientos más fuertes se registraron entre las primeras horas del día de ayer y las 14:00. Justo en ese momento, el Gobierno de Canarias retiró la alerta máxima –roja – en las medianías, aunque mantuvo hasta la noche la prealerta y la alerta naranja en los puntos más altos de Tenerife por golpes superiores a los 75 kilómetros por hora. Pero el viento fue amainando hasta que a la hora del partido Tenerife-Real Madrid (19:00), ya prácticamente quedaban los restos de un otro fenómeno adverso sobre el Archipiélago.

No sólo hubo destrozos y apagones diseminados de norte a sur, sino también cancelaciones de vuelos en los aeropuertos occidentales. Una portavoz de AENA detalló a La Opinión de Tenerife que se contabilizaron 14 cancelaciones en el aeropuerto de Mazo (La Palma) y dos en los de La Gomera y El Hierro. Asimismo, un avión procedente de Madrid y con destino a Los Rodeos tuvo que ser desviado a Tenerife Sur. Otros 30 vuelos sufrieron retrasos de más de 30 minutos en la instalación de La Laguna. Las rachas de viento en ese punto de la Isla llegaron a alcanzar, tal como detalló un meteorólogo del centro occidental de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), los 93 kilómetros por hora.

Pero hubo rachas muy superiores. Los máximos registros volvieron a estar en el Teide, con velocidades que sobrepasaron los 160 kilómetros por hora. A continuación, explicó el meteorólogo consultado por este periódico, se situaron los 158 km/h del municipio palmero de San Andrés y Sauces, los 147 de los municipios tinerfeños de Candelaria y San Juan de la Rambla, los 130 de Mazo (La Palma), los 122 de Puntagorda (La Palma), los 120 de Puerto de la Cruz y La Orotava y los 100 de El Hierro. En cuanto a la lluvia, Xynthia apenas trajo un chipichipi que no pasó de los 5 litros por metro cuadrado.

"Escasas incidencias". El hecho de que los fenómenos climáticos extremos se estén acumulando en los diez últimos años en Canarias –tormentas tropicales, gotas frías, borrascas típicas atlánticas y ciclogénesis explosivas– y de que la población empiece a acostumbrarse fue crucial para minimizar los daños personales. José Miguel Ruano, consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, lo agradecía al mediodía cuando ofreció un primer balance y anunció que a las 14:00 horas iba a darse por finalizada la alerta máxima. "Las escasas incidencias que sobre los bienes y las personas ha tenido este temporal se debe principalmente al compromiso de los ciudadanos y las instituciones ante los avisos que se lanzan desde el Gobierno de Canarias", subrayó Ruano.

La caída de objetos, como una grúa de la construcción que se desplomó sobre dos viviendas en Güímar, provocó asimismo cortes de carretera, como en este punto del sur de Tenerife, concretamente en la TF-28. Algo similar ocurrió en la TF-213 de Santa Úrsula y la TF-24 de El Rosario por caídas de árboles. Donde no hubo incidencias fue en los puertos dependientes del Estado, que funcionaron con total normalidad durante todo el día.

Todo normal en este tipo de temporales salvo por un detalle: las altas temperaturas, que sobrepasaron los 20 grados en muchos puntos del Archipiélago. ¿Se trata de algo infrecuente teniendo en cuenta cómo estaba el tiempo? Las fuentes consultadas del Aemet en Canarias lo explican: "No es algo infrecuente. Se dieron dos fenómenos a la misma vez: masas de aire cálidas en superficie con masas de aire frío en altura". Este técnico de predicción añadió que la también llamada tormenta perfecta entró por el suroeste durante la madrugada y luego varió a noroeste alrededor del mediodía.

¿Más borrascas? Por lo pronto, en los próximos días no se esperan más borrascas, en un invierno que se ha convertido en el más inestable que se recuerda y que podía haber sido más crudo todavía si otras 12 tormentas atlánticas que amenazaron al Archipiélago no se hubieran desviado a la Península y las Islas Británicas. Ahora toca reparar los daños –los eléctricos ya habían sido completamente resueltos al cierre de esta edición– y cuantificar las pérdidas. La agricultura, de hecho, ha vuelto a sufrir daños, sobre todo en las plataneras de las islas tinerfeña y palmera. No se salvaron ni las lápidas del cementerio de El Escobonal, en Güímar. Y es que las tempestades no respetan ni a los difuntos.

los datos

Alerta roja. Se decreta la alerta máxima en todo el Archipiélago, especialmente en las cumbres, a partir de las 00:00 horas de ayer por la borrasca muy profunda que penetra en Canarias por el suroeste.

Vientos fuertes. El tipo de borrasca –ciclogénesis explosiva– trae fuertes vientos y apenas lluvias. Los mayores registros recogidos son los 160 kilómetros por hora de Izaña, los 158 de San Andrés y Sauces (La Palma) y los 147 de Candelaria y San Juan de la Rambla (Tenerife). Las lluvias no pasan de los 5 litros por metro cuadrado.

Daños menores. Las principales islas afectadas son Tenerife y La Palma, aunque también El Hierro y Gran Canaria, tal y como ha ocurrido en las tres tormentas anteriores de este mes de febrero. El Gobierno canario considera que las consecuencias son menores. No se produce ningún herido.

Final de la alerta. El Gobierno de Canarias da por finalizada oficialmente la alerta máxima a las 14:00 horas, aunque mantiene la situación de prealerta por vientos en las cumbres de Gran Canaria y La Palma, y en La Orotava y Vilaflor, en Tenerife. Al cierre de esta edición, el viento ha amainado y hoy el día comenzará con absoluta normalidad, sin alertas, después de que la borrasca se fuera a la Península.

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