16 de agosto de 2009
16.08.2009

Puerto de la Cruz :un diagnóstico diferencial

La vida política local se ha caracterizado por una fuerte polarización y un ambiente de crispación insoportable

15.08.2009 | 23:02
Ninguna infraestructura ejemplifica mejor la importancia de Puerto de la Cruz como motor del sector turístico que el Lago de Martiánez, construido en los años 70.

El municipio de Puerto de la Cruz y, más concretamente, su situación política, se encuentra en el ojo del huracán mediático de forma constante. Se suceden titulares sobre mociones de censura y proyectos que no acaban de cuajar mientras la ciudadanía asiste a lo que la alcaldesa socialista de Puerto de la Cruz, Dolores Padrón, ha definido como la "ceremonia de la confusión". No bastaría el negro sobre blanco de estas páginas para establecer las claves de la actual situación política, lo que para algunos sectores competería más a un sociólogo que al mero trabajo periodístico. Sin embargo, los hechos son ineludibles y han dejado una profunda huella que aún supura al cabo de los años. La conclusión a la que han llegado los partidos políticos de todo signo, representados en las últimas corporaciones, los empresarios y sectores sociales portuenses, es que la ciudad se ha quedado obsoleta, hambrienta de proyectos que revitalicen un sector vital para la supervivencia de la localidad y de todo el Valle de La Orotava, como es el turismo. Los diagnósticos varían en función del prisma político difiriendo en la dolencia pero con una premisa clara: la localidad de Puerto de la Cruz tiene achaques serios.

El Enfermo
Con sus más de 8 kilómetros cuadrados de superficie, el municipio de Puerto de la Cruz supuso una de las primeras ciudades turísticas de Canarias, y un referente del devenir de este importante sector, tras las diletancias económicas a la que estuvo sujeto el Archipiélago. El boom del turismo de la década de los años 50, agudizado con la llegada de numerosas promociones hoteleras en los 60, convirtió a la pequeña localidad pesquera en el referente a seguir, cuando la zona sur de la Isla despertaba progresivamente a un turismo de masas incipiente. En la década de los años 70, llegaron los tiempos de las vacas gordas y la construcción de numerosas instalaciones hoteleras y el emblemático complejo del Lago de Martiánez, proyectado por el artista lanzaroteño César Manrique, y que fue inaugurado en 1977, contando con una superficie de 33.000 metros cuadrados.
Al albur de estas innovadoras insta laciones fueron apareciendo numerosos hoteles como el Oro Negro, Las Vegas y Valle Mar, entre otros, que convirtieron a la localidad en un centro turístico de primer orden. En esta época, la ciudad pesquera y por extensión, todo el Archipiélago no encontraba competidores lo suficientemente potentes como para emprender una reconversión o establecer nuevas tácticas del mercado en previsión de un hipotético declive del sector turístico. El municipio experimentó una época de bonanza en la que se erigió como principal motor económico del norte de la Isla.
Este sueño dorado continuaba en los años ochenta, pero con la existencia de un serio contrincante en el Sur, en zonas en donde se desarrollaba una suerte de urbanismo enfocado al turismo de masas, teniendo en la Playa de las Américas su ejemplo más significativo. Con pocas alternativas de expansión –por su reducido espacio geográfico– la planta hotelera se fue quedando obsoleta a medida que transcurría la década de los años 90, en la cual un turismo cada vez más globalizado demandaba algo más que sol y playa y en donde nacían nuevos destinos turísticos con precios competitivos como Egipto, Marruecos y el Caribe. Las pulsaciones vitales de Puerto de la Cruz comenzaron a caer en barrena.

Política
La situación política en Puerto de la Cruz ha sido parcialmente inestables en las últimas décadas. El municipio ha tenido una predilección por los gobierno socialistas, desde la etapa de la transición. Los mandatos de Francisco Afonso (1977-1983) y posteriormente, Félix Real (1987-1995) coincidieron con la bonanza económica y el buen estado del sector turístico. Los cambios experimentados en la década de los noventa provocaron un cambio, con la irrupción de Coalición Canaria como opción política tras décadas de gobierno del PSC. Marcos Brito, quien ya fuera alcalde de la localidad en el periodo comprendido entre 1977- 1979, permitió desbancar a Salvador García de la Alcaldía portuense mediante la presentación de una moción de censura. García sólo permaneció en su cargo 28 días, y la moción prosperó gracias al pacto entre Marcos Brito y el concejal del Partido Popular, Francisco Carballo. En este punto, se evidenció la existencia de una clara atomización electoral, con posturas profundamente polarizadas y con un nivel de crispación inusitado que contagiaba a la ciudadanía de la localidad.
Tras el mandato del nacionalista Marcos Brito, las elecciones fueron nuevamente ganadas por Salvador García en 1999, permaneciendo con mayoría absoluta hasta 2003, cuando Brito gana por una ajustada diferencia de votos, dejándolo en minoría y pactando con el Partido Popular, cuya cabeza visible era la edil, Eva Navarro. El affaire político Brito- Navarro duró un año. En 2004, en medio de una crispación política insoportable –los plenos solían durar más de 9 horas y en ocasiones se debían aplazar por la llegada de la medianoche– Coalición Canaria rompe el pacto con el PP y deja a Navarro fuera del gobierno, continuando la legisla tura con el concejal popular, Luis Gómez, quien se declaró independiente y no entregó el acta; una circunstancia que fue denun ciada como un claro caso de transfuguismo.
En mayo de 2007, el PSC concurre a las elecciones con la parlamentaria, Dolores Padrón. Finalmente, gana los comicios pero sin la mayoría suficiente para gobernar en solitario. En el ínterin entre la noche electoral y la toma de posesión, las ejecutivas insulares de Coalición Canaria y Partido Popular –que ya han suscrito un pacto en la comunidad autónoma– intenta propiciar un acercamiento entre Navarro y Brito, que fue infructuoso. La edil popular apoyó la investidura de Dolores Padrón y accedió al gobierno como concejal de Urbanismo. Nuevamente, los pactos entre formaciones políticas en el consistorio portuense estaban malditos. Las discrepancias y la falta de entendimiento provocaron que Dolores Padrón cesara a Navarro de sus funciones. El PSC afrontaba un tramo de dos años gobernando en minoría. Las presiones y el estado de crispación fue en aumento, alentados con soflamas incendiarias desde tribunas mediáticas, llamadas de amenazas de muerte contra la alcaldesa, hojas volanderas ridiculizando a Marcos Brito y una ciudadanía inmersa en un estado de incertidumbre que se evidenciaba en los plenos con una postura frentista entre socialistas y nacionalistas, mientras desde las ejecutivas de CC y PP se hacía lo posible para desencadenar el pacto Brito- Navarro. Con todo, el último capítulo de la cronología política está por escribir, con una moción de censura apetecible para CC después de que Eva Navarro renunciara a su acta de concejal. A la par de la evolución política municipal, intrincada y turbulenta, el sector turístico ya había tocado fondo sin remisión y lanzaba una llamada de socorro tardía. Esta sensación de inestabilidad política es uno de los elementos más nocivos para la ansiada resurrección de Puerto de la Cruz, según asegura parte del sector empresarial. El presidente de la Asociación Local de Comerciantes e Industriales de Puerto de la Cruz (Alcipc), Juan Carlos Arricivita, incide en que la actual situación es fruto de una responsabilidad compartida.
"Por un lado, llevamos más de 20 años de inestabilidad política sin un ambiente tranquilo, lo que ha propiciado que no tengamos un modelo turístico ni urbanístico claro y, del mismo modo, los empresarios y comerciantes tenemos parte de culpa porque no hemos sabido adaptarnos ni reinvertir el dinero que se consiguió en los buenos tiempos para la modernización de las instalaciones y la rehabilitación de la planta hotelera", explica Arricivita. En definitiva, la situación de ese enfermo que es el municipio de Puerto de la Cruz, es crítica y para unos se hace necesario un cambio urgente en la medicación mientras que, para otros, hay que seguir trabajando en la misma línea. Lo que parece claro es que tras la decisión del comité local de Coalición Canaria de habilitar al concejal Marcos Brito para iniciar las negociaciones con el Partido Popular, la ciudad turística vivirá un nuevo cambio político con la presentación de la tercera moción de censura en su historia, toda vez que la concejal popular, Eva Navarro decidiera renunciar a su acta en el Ayuntamiento portuense, a favor de su sustituto, Guillermo Meca, y se abrirá la puerta a la reedición del pacto entre nacionalistas y populares en el Ayuntamiento ranillero. El futuro del primer núcleo turístico de Canarias es una incógnita.

En busca de una solución urgente

Coalición Canaria, principal grupo en la oposición asegura que la actual situación de crisis proviene de los sucesivos gobiernos del PSC y que la solución pasa por un saneamiento de las arcas municipales para hacer frente a los proyectos vitales para la ciudad. En este sentido, la portavoz e los nacionalistas en el Ayuntamiento, Sandra Rodríguez, explicó que "el responsable de la situación crítica por la que atraviesa el municipio es el propio Ayuntamiento porque desde 1991 hasta 1995 se tomaron una serie de decisiones que perjudicaron a la ciudad y a su economía, como la salida del Plan De Saneamiento de la comarca del Valle de La Orotava y el establecimiento de la EDAR". En la misma línea, Rodríguez regresa a un argumento que fue común durante el pasado mandato del alcalde, Marcos Brito, y atribuyó la mala situación financiera del consistorio a la "herencia envenenada de los gobierno socialistas". En cuanto a la inestabilidad política, el grupo de Coalición Canaria insiste en la necesidad de "cambiar de rumbo", de iniciar una nueva etapa de gobierno para salir de las crisis por lo que abogan por la presentación de una moción de censura. En cuanto a la inestabilidad política, los nacionalistas no se sienten aludidos, ya que "hemos sido nosotros los que hemos tendido la mano al gobierno en minoría para buscar acuerdos puntuales que beneficien a la ciudadanía", explicó Rodríguez.
En el otro lado de la "contienda", el grupo de gobierno socialista insiste en que se ha desarrollado un amplio programa de actuaciones tendentes a paliar la actual situación de crisis en el sector turístico. En este sentido, una de las iniciativas destacables es la posibilidad de la entrada del municipio en el Plan Estatal Horizonte 2020; un paquete de ayudas integrales para la revitalización de destinos turísticos maduros. Para la alcaldesa socialista, Dolores Padrón, la creación del preceptivo consorcio con vistas a entrar en el mencionado plan es una de las prioridades del gobierno local, que permitirá la rehabilitación de la planta hotelera de la ciudad. En este sentido, los socialistas apuestan por un proyecto novedoso para la ciudad basado en la reconversión de los valores turísticos tradicionales, apostando por las actividades culturales de ámbito internacional –como el caso de la recuperación del Festival de Cine Ecológico– y por las grandes infraestructuras que aún no se han ejecutado como el ansiado puerto deportivo y pesquero, Parque Marítimo y la Ciudad deportiva de San Felipe. Para el gobierno socialista, la totalidad de los citados proyectos "dormían el sueño de los justos" y no se habían reactivado ni poseían la necesaria financiación presupuestaria para su ejecución, hasta la llegada al consistorio portuenses de la alcaldesa socialista, Dolores Padrón, en mayo de 2007.

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