08 de mayo de 2009
08.05.2009
Santa Cruz
Goslar vuelve a las Ramblas

El ajetreo del guerrero

07.05.2009 | 01:27
El guerrero de Goslar momentos antes de de ser depositado en su emplazamiento habitual en las ramblas.

El guerrero de Goslar ha roto el habitual descanso propio de su condición para pasar unos días de vértigo en los que ha entrado y salido del TEA varias veces, ha participado en un documental por los cuatro rincones de la Isla y, por si fuera poco, fue depositado ayer con todos los honores en su lugar habitual.

La concejal de Cultura, Ángela Mena, no dudó ayer en actuar como maestra de ceremonias en el recibimiento de la escultura en las ramblas. Para remarcar lo pomposo del acto, la escultura fue recibida por la banda de música municipal en medio de pasodobles y un enjambre de periodistas. Los vecinos no pudieron evitar un aplauso en cuanto la escultura fue depositada sobre su pedestal con una facilidad y ligereza que parece inimaginable dado su previsible tonelaje.
La escultura obra de Henry Moore había sido cedida por el Ayuntamiento al TEA con motivo de la inauguración de este espacio cultural en octubre. Desde entonces, había permanecido en este museo con la misma inmovilidad de la que ha hecho gala durante los últimos años en las ramblas.
Pero a lo largo de los últimos días, esta tranquilidad se ha roto de manera abrupta. El martes fue paseada por los cuatro costados de la Isla para grabar un documental. Por la noche volvió al TEA y al día siguiente se llevó a cabo la ceremonia de retorno a las ramblas.

En la calle
Con cierto retraso apareció de nuevo en su emplazamiento habitual. Y allí estaba Mena para recibirla. La concejal dijo que se trataba de la pie za escultórica más característica de cuantas participaron en la muestra de la calle allá por los años setenta y añadió que "las ramblas sin el guerrero no son tan ramblas". Y la verdad es que el guerrero pierde mucho fuera de aquí. Por si fuera poco, la pieza ha sido rehabilitada por segunda vez desde que llegó a Tenerife. Con lo cual se le han borrado las pintadas y limado las asperezas del tiempo que trae consigo el ser una escultura callejera. Sobre el documental, dijo Mena que el guerrero había sido paseado durante las últimas jornadas por cuatro puntos estratégicos de la Isla acompañado de una cámara. "Al final se bañó en Las Teresitas", matizó.
Todo ello para escenificar cómo esta pieza se ha convertido en un referente no sólo de Santa Cruz sino incluso de toda la Isla. Y además no únicamente en el plano cultural sino también en la vida ciudadana. Tal vez por ello en la mente de los chicharreros esta pieza representa a una sirena improbable, un animal vencido, una persona con una sierra o rueda en los pies o también, por qué no, un guerrero descansando. Lo cierto es que esta obra es la que con el tiempo ha salido mejor parada no sólo de los avatares e inclemencias de la calle, sino que también se ha introducido en el imaginario santacrucero con todas la de la ley.
Pero no es la única. En realidad, casi todas las esculturas de aquella muestra que tiene ya más de tres décadas de historia han sido acogidas con los brazos abiertos por la sociedad chicharrera. Lo que sí ratificó Mena es que esa expresión cultural no se volverá a repetir, al menos por ahora. Ayer lo aseguró así la concejal; no hay dinero para ubicar más esculturas en la calle. Habrá que conformarse con lo que hay. Que no es poco.

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