03 de diciembre de 2018
03.12.2018

El exmilitar liberado en África, a la espera de juicio para volver a España

"Tuvimos que comprarle hasta el colchón para la cárcel; estuvo preso de manera injusta", relata el padre de Marcos Martínez, acusado de golpista

03.12.2018 | 01:04
El exmilitar liberado en África, a la espera de juicio para volver a España

"La experiencia es terrible. Tuvimos que comprarle hasta el colchón para estar en la cárcel porque ni eso tenía". Quien habla es José Martínez, el padre de Marco Martínez, el exmilitar asturiano que fue detenido junto a otros dos compatriotas en la isla africana de Santo Tomé acusados de un golpe de Estado. Los tres han sido puestos en libertad, pero todavía no pueden regresar a casa porque están pendientes de un juicio en el que se confirme su inocencia y les permitan salir del país, según explicó José Martínez.

"Él no quiere hablar ni quiere que contemos nada hasta que vuelva a casa. Le han dicho que, como mucho, para el día 15 podrán salir de allí, pero no se fía y no quiere que se diga ni haga nada que pueda poner en riesgo su libertad", explicó el padre de Marco Martínez, conocido como Popeye en el ámbito de la seguridad privada.

Marco Martínez y los otros dos exmilitares, el riojano Orlando Pérez y el gaditano José Manuel López, acudieron a Santo Tomé para trabajar como escoltas del exministro del país Albertino Francisco, quien también fue detenido.

Desde el primer momento, el asturiano aseguró que había cosas que no le gustaban, según relató a la familia, porque al parecer eran incapaces de contactar con quien les había contratado. No se equivocaba. Solo unos días después, el 3 de agosto, les detuvieron acusándoles de haber intentado matar al primer ministro del país, Patrice Trovoada, y secuestrar al presidente, Evaristo do Espirito Santo Carvalho. Las autoridades también afirmaban que habían hallado un arsenal de armas, drogas y sustancias venenosas en manos del asturiano.

Los tres arrestados negaron desde el primer momento las acusaciones e insistieron en su inocencia. Pero aun así fueron trasladados directamente a una cárcel. Mientras tanto, desde España las familias recurrieron a todos los resortes diplomáticos para sacarlos de prisión. "Lo tuvieron que pasar muy mal. Nos contó que los habían metido en unos departamentos nuevos, en unas celdas que estaban mucho mejor que las otras que había en la cárcel en la que estaban. Mejor teniendo en cuenta de dónde estamos hablando, porque las condiciones debían ser tercermundistas. Les tuvimos que comprar ropa y hasta el colchón, porque ni eso tenían", relata José Martínez.

La familia de Popeye defendió su inocencia desde el primer momento y calificó lo sucedido de "encerrona". "Estaban injustamente detenidos. Esto no tenía que haber pasado nunca", insistió su padre.

Marco Martínez comparte ahora piso con sus otros dos compañeros excarcelados en la isla africana hasta que puedan abandonar el país.

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