09 de noviembre de 2018
09.11.2018
Nuevo susto en las aguas de Canarias

Accidente de Naviera Armas | Los restos del accidente ya están en el Puerto

El Trames Uno se encontraba a unas seis millas al norte de Arucas - El contenedor llegó a las 11 y la pontona, a las 13 horas

09.11.2018 | 15:40

La pontona Trames Uno y el contenedor que trasladaba este jueves entre las dos capitales canarias cuando fue abordada por el ferri Alborán de Naviera Armas, que cubría la ruta entre Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, fueron trasladados a lo largo de la mañana desde este viernes hasta el Puerto de La Luz desde el lugar del suceso, situado a unas seis millas mar adentro desde el litoral de Arucas.

Tras la llegada del contenedor, el Miguel de Cervantes de Salvamento Marítimo se encargó de trasladar la Trames Uno, de 25 metros de eslora, hasta aguas tranquilas. El buque remolcador permaneció durante la noche de este jueves junto a la pontona y comenzó a traerla de vuelta al Puerto en torno a la medianoche a velocidad mínima, por debajo de los dos nudos, para garantizar la integridad de la embarcación. En torno a las 13 horas entró por el muelle Reina Sofía rumbo al León y Castillo Naciente.

Uno de los náufragos, a por el capitán

Alterado y sin camisa. Así apareció en el muelle de La Esfinge uno de los tres náufragos rescatados por el Helimer 202, tras el accidente entre su pontona y el barco de Naviera Armas Alborán, en el norte de la Isla, a la altura de la costa de Arucas. El hombre, que no sufrió ningún daño tras la colisión, se bajó del helicóptero de rescate en el Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, cogió un taxi y atravesó la ciudad hasta el Puerto de La Luz para pedir cuentas al capitán por haber arrollado su pequeña embarcación, poniendo en peligro su vida y la de los otros dos tripulantes que le acompañaban a bordo del Trames Uno.

La víctima del suceso logró atravesar los controles de seguridad, aún no se sabe bien cómo, y se acercó al fast-ferri, que ya se encontraba atracado en el muelle Nelson Mandela y con una vía de agua en el casco por el impacto. Una vez allí, a punto estuvo de acceder al buque con un visible estado de indignación y nervios por los acontecimientos vividos a primera hora de la tarde.

Un grupo de agentes de la Guardia Civil y la Policía Portuaria se vieron obligados a cortarle el paso y disuadirle de sus intenciones de entrar a encararse con el máximo responsable al mando de la nave rápida de Armas. Posteriormente, fue trasladado de nuevo al centro hospitalario, donde recibió atención médica.

Los pasillos del Negrín eran ayer un ir y venir de noticias. Pronto corrió el rumor entre los empleados del Hospital de que uno de los náufragos había desaparecido en un taxi. A mitad de la tarde, aún nadie sabía hacia dónde se había desplazado el hombre, al que no le había dado tiempo ni de atravesar las puertas del centro, donde sus dos compañeros eran tratados por los sanitarios. Uno de ellos presentaba una herida en una pierna de carácter leve y el otro sufría hipotermia sin mayores complicaciones para su salud.

Los medios de comunicación se agolpaban en la puerta cuando apareció la Guardia Civil y preguntó por las tres víctimas. Fuentes del Hospital en ningún momento señalaron que uno de los afectados no se encontrara dentro de sus instalaciones.

Una vez dentro, los agentes tomaron declaración a los náufragos durante alrededor de treinta minutos, con el fin de dilucidar lo que ocurrió, aunque será la Comisión de Investigación de Incidentes y Accidente Marítimos la que se encargará de las pesquisas.

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