09 de agosto de 2018
09.08.2018
Testigo canario del terremoto de Indonesia

Un tinerfeño en el terremoto de Indonesia: "Esta vez los refugiados fuimos nosotros"

Este es el esperanzador testimonio de Nino Cervera Martín, un joven nacido en Tenerife que se encuentra en Lombok cuando es sorprendido por el terremoto de Indonesia

09.08.2018 | 12:31
Nino Cervera Martín, un canario que se encuentra en Lombok cuando es sorprendido por el terremoto de Indonesia.

Nino Cervera Martín, un joven canario de 23 años nacido en Tenerife, es testigo de primera mano, que cuenta en primera persona, la experiencia de vivir el terrible terremoto que sacudió el pasado domingo la isla de Lombok en Indonesia. Es uno de los afortunados supervivientes del desastre natural que hasta el momento ha acabado con la vida de 131 personas y que ha dejado sin casa a otras 150.000.

"Estoy bien y a salvo en lo alto de Lombok. Experiencia dura". Con sus palabras, trasmitidas a través de su perfil de Facebook, Nino Cervera describe cómo comenzó la catástrofe y, lo más importante, cómo gracias a la solidaridad consiguió sobrevivir.

"Estaba cerca de la playa cuando fue el terremoto. La gente empezó a gritar TSUNAMIII... Todo el mundo con motos, coche o corriendo hacia las montañas", cuenta a La Opinión de Tenerife. "La gente llorando buscando a sus familias y niños".

Él salió de esa estampa gracias a la ayuda de una desconocida: "Una chica indonesia me llevó en su moto". Así comenzó una aventura de solidaridad enmarcada en la devastación.

"Solidaridad. Sonrisas. Café y comida", Nino Cervera comienza su pequeño relato en el que resalta en mayúscula las palabras con las que intenta reflejar sentimientos de respeto, generosidad, solidaridad y humanidad.

"Anoche, por la alerta del tsunami, nos acogieron en su casa en las montañas una familia indonesia musulmana. Éramos extranjeros en su tierra. Y nos acogieron. Nosotros fuimos los refugiados esta vez. Y qué bien se siente. Y qué bueno sentir que no estás solo. Que la humanidad es sólo una. Y que la tierra está para protegernos de la muerte, sin dueños, con mantas en vez de banderas. Me daría vergüenza explicarle a esta familia como se trata en lugares de Europa a mucha gente que huye de cosas peores. Ayer me sentí con esperanzas. Y no sé cómo mantenerlas viendo cómo se trata esto allá de dónde vengo. Lo que sí sé es que la aporafobia y el racismo se cura viajando".

Con alegría, dando una lección de fortaleza, Nino Cervera se despide dejando un mensaje firme con el que proporciona tranquilidad a todos los suyos y esa lección de concienciación dirigida a quien quiera escucharlo. "Lo mejor fue la solidaridad de tod@s con tod@s. Al final creo que no llegó o ha llegado el tsunami... ¡Gracias por preocuparse y les ailoviu!"


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