19 de mayo de 2018
19.05.2018

Fuerzan la puerta de la iglesia de Barranco Hondo y roban las joyas de la Virgen de los Dolores

La Guardia Civil busca a los autores del asalto a la iglesia de este pueblo del municipio de Candelaria

19.05.2018 | 03:44
La iglesia de Barranco Hondo donde se produjo el robo.

Unos desconocidos robaron en algún momento entre la mañana del jueves y la de ayer viernes las joyas de la Virgen de los Dolores de la iglesia de Barranco Hondo, en el municipio tinerfeño de Candelaria, tal y como adelantó Mírame TV. El suceso corrió como la pólvora entre los vecinos de este enclave de las medianías de la localidad sureña. El templo, con 150 años de antigüedad, acoge, entre otras, la imagen de la Virgen de los Dolores, una talla por la que los vecinos sienten una gran devoción. El robo se saldó con la sustracción de las joyas de esta Virgen, que estaban guardadas a buen recaudo en la sacristía de la iglesia, tal y como detalla el portal digital de Mírame TV.

El ladrón o los ladrones habrían aprovechado que no había actividad religiosa en el templo entre el jueves y ayer viernes. Un miembro de la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte de Barranco Hondo fue quien, al entrar a primera hora del día en la iglesia, se topó con que la puerta había sido forzada y se habían llevado las joyas. Los vecinos del entorno aseguran no haber visto nada raro ni haber escuchado ruidos extraños durante el tiempo en el que la iglesia estuvo cerrada, detalla el canal local de televisión.

La Guardia Civil se ha hecho cargo del caso y busca al culpable o los culpables del robo. No es la primera vez que ocurre algo así en este templo de Barranco Hondo. Hace 10 años, en julio del 2008, la Policía Judicial de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife detuvo a una catequista que colaboraba con esta misma iglesia, por un delito de hurto continuado tras la denuncia interpuesta por el párroco del pueblo. Entonces desaparecieron alhajas donadas por los fieles por valor de unos 6.000 euros y 2.000 euros en efectivo que también fueros sustraídos. La catequista vendió las joyas en varios establecimientos destinados a la compra-venta de oro, pero la Guardia Civil pudo recuperar algunas de esas piezas y devolverlas a la parroquia.

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