16 de mayo de 2018
16.05.2018

Una menor denuncia la agresión física que sufrió en la cafetería de su instituto

La joven, de 17 años, fue insultada, empujada y golpeada en la nariz por uno de los estudiantes de su mismo centro durante la hora del recreo

16.05.2018 | 13:15
Imagen de archivo.

Otros casos de abuso escolar

  • Los casos de agresiones físicas entre menores durante el horario escolares son más frecuentes de lo que parecen. La joven agredida en la mañana del lunes por uno de sus compañeros afirma que en su centro se han ocasionada varias veces sucesos como este. "De hecho, cuando acudí a la comisaría para presentar mi denuncia hablé con un agente que suele encargarse de dar charlas en centros sobre el acoso escolar y me admitió que a día de hoy investigan en mi mismo centro otro caso de agresión, siempre pasa lo mismo", relata la joven, que pide un cambio de ley para que puedan solucionarse estos conflictos. J.P.

Las riñas entre menores en los centros escolares no son noticia por lo general, suceden cada día y aunque deben tomarse medidas para rebajar en lo que sea posible estos conflictos escolares no suponen un condicionante para que la ley actúe. Sin embargo, el problema y sus consecuencias se incrementan cuando en las riñas se producen agresiones físicas y por ello denunció su caso ante la Comisaría de la Policía de Telde el pasado lunes.

Una joven, alumna de 17 años de un conocido instituto del municipio, fue agredida por uno de los estudiantes de este centro durante el descanso, sobre las 11.30 horas, mientras esperaba en la cola de la cafetería, situada en el interior del instituto. "Oía risas detrás de mí, había unos chicos gritando y empujando a los demás", explica la joven. "Yo no los conocía de nada y me di cuenta de que estaban burlándose de mí y de una compañera que tenía al lado, pero decidí pasar del tema porque no merece la pena meterse en líos", sin embargo, cuando uno de los chicos se acercó a ella "y me eructó en la cara" le instó a que parase. "Me dijo que era una zorra de mierda y me empujó muy fuerte contra la barra de la cafetería", explica la afectada, y cuenta que a pesar de que el local estaba lleno de gente por ser una hora punta y muy transitada, nadie la ayudó ni se interpuso para solucionar el conflicto como adelantó Radio Aventura. "Me levanté y no pude evitar defenderme, le empujé y entonces él me dio un puñetazo muy fuerte en la cara". La menor detalla que el golpe le dio en el lazo izquierdo de la nariz, que comenzó a sangrar en el acto, y que aún así su agresor no dejó de pegarle. "Fue un golpe fuerte y me mareé, además tengo un problema en la nariz y eso afectó a que me sangrase incluso más y aún me duele el golpe", declara la estudiante, que además añade que momentos más tarde pudo comprobar que le habían intentado robar el dinero de su bolso y del bolsillo trasero del pantalón.

El conflicto sólo se terminó cuando uno de los empleados de la cafetería sacó a la chica del recinto, y esta llamó a su madre y a la policía. "Lo que más me sorprendió cuando vino la policía es que no hicieron nada", declara la menor con incredulidad. "Llegaron y dijeron que no habían visto nada, que eran peleas de niños y que en todo caso fuera a denunciar". La menor acudió horas más tarde a la Comisaría de Policía con su madre y un parte médico en donde quedaba patente que realmente había sufrido una agresión física. "Allí me dijeron que el caso iría a la Fiscalía de Menores, pero la verdad es que no tengo mucha esperanza."

La joven de 17 años afirma que esta agresión no es un caso aislado, y que le sorprende que con la cantidad de casos como el suyo, que ocurren en su centro y en otros tantos, no se tomen medidas al respecto. "Los profesores me dicen que si fuera por ellos expulsaría a los agresores, pero que por normas y leyes no pueden hacerlo y aunque ocasionen follones se tienen que quedar; creo que esto debería cambiar porque más que un instituto parece un centro de presidiarios", opina la muchacha.

La joven relata que ayer volvió a ver a su agresor en los pasillos del centro y este se rió una vez más de ella y de lo sucedido. "Quiero resaltar que en la cafetería me admitió que si no me partía la cara era porque soy una niña", rememora la joven y confiesa que está harta de que chicos como él continúen aprovechándose de la ley del menor para realizar este tipo de actos sin consecuencia alguna.

"Por lo que me han contado compañeros de su clase, siempre actúa de esta manera y nadie hace nada al respecto porque tiene 14 o 15 años, pero por lo que yo tengo entendido con esa edad ya deberían juzgar sus actos."

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