14 de abril de 2018
14.04.2018

El vuelo y las fotos de un dron 'fisgón' indignan a los vecinos de un barrio grancanario

Residentes en la zona lo han intentado derribar a pedradas porque atenta contra su privacidad

14.04.2018 | 11:28
El vuelo y las fotos de un dron 'fisgón' indignan a los vecinos de un barrio grancanario

Vuela a unos tres metros de altura, casi pegado a las cabezas de los vecinos a los que filma y graba en sus casas, fincas o en la calle, pero nadie sabe quién es su propietario ni de dónde sale. Se trata de un dron de tamaño pequeño y de unos dos kilos de peso, un dispositivo no excesivamente caro, entre los 200 y 500 euros, pero que tiene indignados a los residentes del barrio de Marpequeña Alta porque atenta contra su vida privada si ningún tipo de escrúpulos. De hecho, lo han intentado derribar a pedradas para evitar su espionaje.

"No sabemos de dónde sale, aunque estamos investigando si se trata de alguien que viva por aquí o que se acerque a realizar esta gamberrada, que nos tiene preocupados y muy molestos", afirma uno de los residentes del barrio, quien prefiere mantenerse en el anonimato, sobre todo "para no alertar y se pierda el factor sorpresa".

La aparición del dron novelero, un dispositivo que surca los cielos de las calles de esta zona, en la trasera de un hipermercado en la autovía GC-1, ha alterado la habitual tranquilidad y sosiego de sus residentes desde hace varias semanas. "Al principio nos extrañábamos cuando lo veíamos por el barrio, pero como hay gente que los compra, pensamos que lo estaban probando para ver cómo funcionaba y que ya se acabaría la novedad", destaca otro vecino, quien no entiende "cómo hay personas que se dedican a molestar a los demás, sobre todo metiéndose en nuestra vida privada impunemente".

Así las cosas, relatan cómo las últimas presencias del dron por Marpequeña Alta, normalmente caída la tarde, este aparato, dotado con cámara y luces laterales, según quienes han podido verlo, siembra la incomodidad allá por donde sobrevuela. "El jueves por la tarde", apunta uno de los afectados, "el dron voló sobre el jardín de una propiedad privada, en la cual uno de los residentes se percató que estaba a unos tres metros de altura, le lanzó una piedra a ver si le daba, pero falló. El que pilota el aparato lo elevó y se quedó dando giros alrededor de la finca hasta que se fue".

Descansando en su jardín, tomando el sol en topless o simplemente sentado en su propiedad, los afectados se ven impotentes para impedir la grabación y las fotografías del dron descarado. Y no entienden cómo, "habiendo unas normas para su utilización, lo pueda comprar cualquiera y atente contra la intimidad de los demás".

No pierden la esperanza de pillar con las manos en el mando del dron a su dueño, de momento sigiloso y con el anonimato como su mejor protección para hacer lo que le plazca en la privacidad del barrio. "Pedimos a aquéllos que puedan dar pistas sobre el personaje que está haciendo este tipo de cosas que lo ponga en conocimiento para poder poner la denuncia correspondiente o bien, si fuese derribado, aunque sabemos que esto no lo podemos hacer pese al coraje que nos da que nos filme, o caiga al suelo el dron, llamen a la Policía automáticamente para que den con el propietario y analicen lo que viene grabando".

Sin embargo, tienen claro que tendrán que hacer alguna que otra ronda para ver si descubren al dueño del dron que tanto les está fastidiando. "No podemos derribarlo, aunque sobrevuele sobre lo tuyo", argumenta otro residente. "Tendríamos que avisar a la Guardia Civil, que tiene un inhibidor que localiza el punto de partida del dron y luego los agentes proponen que se le denuncie al organismo competente en el control de estos dispositivos, que pondrá la sanción".

De localizar el dron, el trámite es complejo. Según el uso que se haya hecho del aparato, de lo que haya grabado, si lo ha usado para difundir sus imágenes o los vídeos que haya grabado, se iría a acciones penales si es punible.

Esta es lo que le han comentado diversas fuentes a algunos afectados, ya que existe una normativa sobre la utilización de los drones, como que no pueden estar a menos de seis kilómetros de un aeropuerto -el barrio está a menos distancia-, no puede sobrevolar a baja altura y su uso no puede ser el que precisamente hace el dueño.

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