12 de abril de 2018
12.04.2018

Tres detenidos por estafar al Poema del Mar con la factura del agua

Manipularon una llave de paso para que el Acuario no pudiera usar su propia desaladora

11.04.2018 | 23:18

Manipularon una llave de paso para impedir que el Poema del Mar pudiera abastecerse del agua de su propia desaladora y que de ese modo tuviese que seguir comprándosela a ellos. Eso es lo que, de acuerdo con la Guardia Civil, realizaron presuntamente las tres personas que han sido detenidas a lo largo de los últimos días acusadas de un delito de estafa contra la empresa propietaria del acuario de Las Palmas de Gran Canaria, que abrió sus puertas al público el pasado enero. Los agentes del Destacamento de Seguridad emplazados en el Puerto de La Luz han trabajado durante los dos últimos meses para, durante dos fases de investigación consecutivas, atar todos los cabos de un caso que de acuerdo con las primeras estimaciones realizadas por la Guardia Civil supuso un fraude de entre 17 y 20 millones de litros de agua, más del doble del total que cabe en los tanques del Poema del Mar, 7,5 millones de litros.

Los hechos que han desencadenado la denuncia y las posteriores detenciones arrancaron en noviembre. Ese mes, una vez concluidas las obras de edificación del inmueble donde se localiza el acuario y de instalación de los tanques, era necesario comenzar a llenarlos de agua. Ante esa tesitura los responsables del acuario comenzaron a recibir agua de una entidad comercial, pero dos meses después completaron la instalación de una desaladora propia y pensaron que a partir de entonces podrían autoabastecerse.

No fue así. A pesar de contar con un sistema en funcionamiento que teóricamente debía ser suficiente para las necesidades del parque temático, los responsables del Poema del Mar observaron que una de las llaves de seguridad del sistema había sido manipulada, lo que impidió que la nueva infraestructura pudiera funcionar con normalidad y obligó a tener que mantener el servicio de abastecimiento de agua con la suministradora. Las sospechas llevaron al acuario a tomar medidas de autoprotección. La más rotunda, la instalación de una cámara de circuito cerrado apuntando a la llave de paso que había sido manipulada, para de este modo averiguar si el episodio se repetía y quién era el responsable. Las imágenes se sumaron a las declaraciones realizadas por diversos testigos y personas relacionadas con los hechos.

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