01 de febrero de 2018
01.02.2018

El Supremo confirma la condena a los padres que dejaron morir a su bebé

El alto tribunal ratifica los 15 años de cárcel a Sara Metzger y Jacinto Sánchez por la muerte del recién nacido en su domicilio de Vecindario sin acudir al hospital

31.01.2018 | 23:52

El Tribunal Supremo confirmó la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) que condenó a quince años de prisión como autores de un delito de asesinato a unos padres por dejar morir a su bebé recién nacida el 1 de mayo de 2015 en su domicilio, sito en Vecindario, en el municipio grancanario de Santa Lucía de Tirajana. La parturienta, Sara Metzger, sólo tuvo la asistencia durante el parto del padre de la criatura, Jacinto Sánchez.

La Sala de lo Penal desestimó el recurso de casación interpuesto por el progenitor contra la sentencia del TSJC que, a su vez, confirmó la pena que le impuso un tribunal del jurado de la Audiencia Provincial de las Palmas. La madre de la niña fallecida no recurrió su condena ante el Tribunal Supremo.

En su recurso, el condenado alegaba, en primer lugar, la vulneración del derecho a la presunción de inocencia al entender que la condena carecía de toda base razonable, y, además, que los hechos probados podrían considerarse como un homicidio imprudente en lugar de un asesinato.

Sobre la primera alegación, la Sala de lo Penal del Supremo afirmó que "existió prueba de cargo de la conducta pasiva del recurrente, sin atender a la niña y sin requerir ayuda médica, a pesar de que necesariamente, como reconoció en alguna de sus declaraciones, era consciente de la falta de atención que se prestaba a la recién nacida, y del riesgo creciente que ello determinaba para su vida".

La Sala considera razonable la conclusión del TSJC relativa a que la decisión de dar a luz en el domicilio, sin asistencia médica, supone la asunción de unos riesgos, especialmente para el recién nacido, que se incrementan si se decide y se acepta no cortar el cordón umbilical. "La presencia del acusado, padre de la recién nacida, en el domicilio, le sitúa en una posición de garante que le obligaba a actuar para evitar un resultado altamente probable, como era la muerte de la niña, ante la inacción de su madre", puntualizó la Sala.

Sin embargo, destacó el alto tribunal, ambos permanecieron pasivos sin cortar el cordón umbilical, no limpiaron las secreciones ni realizaron la reanimación neonatal, no abrigaron suficientemente ni alimentaron a la recién nacida a lo largo de todo un día, a pesar de que necesariamente se percataron, como reconoció el recurrente, de que su vitalidad disminuía progresivamente, sin requerir asistencia médica hasta que supieron que la menor había ya fallecido.

Sobre el segundo motivo, la alegación relativa al homicidio imprudente, la Sala indicó que el recurrente "necesariamente sabía que el riesgo para la vida de la menor aumentaba con el transcurso del tiempo en las condiciones descritas, y sabía igualmente que su obligación como padre le imponía una actuación orientada a evitar el resultado de la muerte, que se presentaba como altamente probable". Subrayó el tribunal, no existe ningún dato que indique que el recurrente tenía razones serias para entender que la madre de la niña tenía controlada la situación.

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