27 de junio de 2012
27.06.2012

El ADN confirma que el buzo hallado muerto es el hijo de Fernández Tapias

Las muestras para el análisis genético de Bosco José fueron cotejadas con las de un hermano

28.06.2012 | 02:50
El cadáver de Bosco José, el pasado jueves, en el Muelle La Tiñosa, en Puerto del Carmen.

El Juzgado de Instrucción nº 2 de Arrecife de Lanzarote confirmó ayer, después de recibir el resultado de las pruebas de ADN de la víctima realizadas en el Instituto Anatómico Forense, que la identidad del cadáver del submarinista encontrado el pasado 19 de junio a una profundidad de 90 metros en Playa Chica, en Puerto del Carmen (Tías), es la de Bosco José Fernández-Tapias Rivas, hijo del empresario y vicepresidente primero del Real Madrid, Fernando Fernández Tapias.
Bosco José desapareció el 28 de septiembre de 2010 cuando buceaba en la zona conocida como Cueva de la Gamba, en el veril de Playa Chica, y no fue hasta casi dos años después cuando dos buzos (un instructor y su alumno de la escuela de buceo del puerto deportivo Marina Rubicón, en Playa Blanca) hallaron por casualidad el cuerpo de un buceador en avanzado estado de descomposición, de medio lado y sobre una repisa de arena.
Los restos fueron recuperados por la Guardia Civil, que incluso tuvo que desplazar desde la Península hasta Lanzarote a varios miembros del Grupo de Especialistas de Actividades Subacuáticas (GEAS) por las dificultades técnicas de la inmersión, dos días después de ese hallazgo, el 21 de junio.
Tras sacarlo del agua una de las acciones que llevó a cabo la Policía Judicial fue comprobar que el equipo del buceador tenía los mismos accesorios de submarinismo adquiridos por Bosco José en una tienda de buceo del barrio de la Vega de Arrecife poco antes de la inmersión que realizó en solitario en Playa Chica.
Los datos apuntaban desde un primer momento a que el fallecido podría tratarse de Bosco José, ya que en los últimos años no había desaparecido ninguna otra persona en el veril de Playa Chica. De hecho, la Policía Judicial informó a su familia de que podría tratarse del hijo de Fernández Tapias desde el primer momento, aunque con las cautelas lógicas a la espera de conocer la confirmación del examen genético. Las muestras de ADN se cotejaron con la extraídas de un hermano de Bosco José.
El hijo de Fernández Tapias había manifestado su intención de alcanzar la oquedad del cantil conocida como Cueva de la Gamba, un espacio de gran belleza, según los submarinistas, pero no exenta de riesgos por la profundidad. Al no encontrar acompañantes para su incursión bajo el mar, Bosco José habría decidido sumergirse sin más compañía que la de la inmensidad del océano.

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