25 de julio de 2010
25.07.2010

Alumnos de un colegio de Tabaiba causan graves destrozos en las aulas

Embadurnaron a estudiantes menores con pescados podridos, rompieron todo tipo de material escolar y pintaron insultos y obscenidades en las paredes

24.07.2010 | 03:52

Todo se desarrollaba con normalidad durante la tradicional despedida de la secundaria de los alumnos del Colegio Alemán de Tabaiba Alta, en el municipio tinerfeño de El Rosario, cuando la fiesta se desmadró por completo. Un grupo exaltado embadurnó primero con pescados podridos a algunos compañeros más jóvenes y vertió miel sobre mesas y bancos, para luego regresar por la noche y provocar un desaguisado que jamás se había visto en el centro privado bilingüe. Destrozaron libros, mobiliario urbano, equipos técnicos y demás material escolar; llenaron los pasillos de páginas arrancadas de libretas y hasta diccionarios; pintaron insultos en las paredes como "maricón", "puta" o "putos alemanes" –dedicados a algunos profesores, algunos identificados incluso con sus nombres–; y dejaron dibujos de penes por todos lados.

Así lo denunciaron cinco padres de alumnos del Colegio Alemán a Sabine Virgin, redactora del periódico en lengua germana editado en Tenerife Kanarenexpress. La periodista narró los supuestos hechos, denunciados a la Guardia Civil, en un artículo titulado: "Lo que comenzó como una tradicional fiesta derivó en actos criminales". Dos de esos padres, que no han querido identificarse para evitar posibles represalias contra sus hijos de los presuntos causantes de estos actos vandálicos, ratificaron ayer a este diario lo ocurrido el 23 de junio pasado, cuando los jóvenes festejaban el final de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), conocido en este centro como Abitur (la selectividad alemana).

Uno de esos padres, incluso, admitió que su hija había decidido trasladarse a Alemania el próximo año porque, entre otras cosas, en el centro tinerfeño del barrio de Machado "ya no aguantaba más". "El mal ambiente venía de atrás", explica este familiar. "Algunos alumnos españoles venían comportándose inadecuadamente y yo y otros padres creemos que el centro no respondió con la severidad necesaria. Son mayoría y se metían con los alemanes. Hemos sabido que las quejas fueron trasladadas por los profesores a los tutores de esos chicos problemáticos, pero sus padres contestaban que el problema era del centro. Se desentendían".

Lo que se encontraron al día siguiente, el 24 de junio pasado, los más pequeños cuando acudieron a clase obligó a algunos padres a taparles los ojos, según los testimonios recabados por este periódico. "El colegio tuvo que llamar a la Guardia Civil, pero su directora, Ertmut Fox, se ha limitado a responder con una breve carta a las múltiples quejas de los padres", señaló otro familiar de un estudiante del centro educativo. "La directora sólo decía que se iba a perseguir a los causantes de los destrozos y que lamentaba lo ocurrido".

Las sospechas recaen sobre una decena de alumnos locales de 18 años que acababan de despedirse del Colegio Alemán tras superar la PAU. Después de las primeras gamberradas, regresarían por la noche al centro y accederían a su interior para realizar las pintadas ofensivas y los destrozos con todo lo que se encontraron por delante. Las pérdidas por los daños provocados superarían los 7.000 euros, aunque la noticia del Kanarenexpress los eleva a decenas de miles. "Considerado elitista, el colegio tiene en estos momentos un 80% de alumnos de procedencia española y un 20% de alemanes. Los padres afectados de alumnos alemanes sufren un mobbing que va en aumento, sin que los profesores reaccionen en consecuencia", señala ese diario.

Una estudiante germana llega a decir que "lo que sucede aquí en clase y el trato que hemos recibido no lo había vivido nunca". Algunos meditan cambiar de aires el próximo curso y otros suspiran porque, por lo menos, el grupo que pudo provocar el suceso no pisará más esta instalación privada situada en El Rosario. "Seguramente por eso actuarían de esta manera. No lo sé. Lo que sé es que no esperaba que esto pudiera ocurrir en un centro con la calidad de éste", manifestó uno de los padres consultados.

Las bromas suelen ser normales en despedidas como ésta, toda una costumbre muy germana, pero jamás se llegó al extremo de lo ocurrido el pasado 23 de junio, durante y después de la fiesta de fin de curso. Este diario no pudo contactar con alguien del centro al haber terminado las clases, pero tuvo acceso a la breve carta de la directora enviada a los padres en la que lamentaba lo ocurrido y prometía medidas urgentes.

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