15 de febrero de 2010
15.02.2010

Hallan el cadáver de un hombre en Los Pocitos

La víctima, de entre 35-40 años de edad, pudo precipitarse desde unos siete metros de altura, en Añaza. Según la Policía, llevaba muerto desde las tres de la madrugada

15.02.2010 | 13:21
Los funcionarios del CNP y de la Policía Científica aguardan la llegada de la forense para proceder al levantamiento del cadáver.

El cadáver de un hombre de entre 35-40 años de edad, fue localizado en la mañana de ayer, en las proximidades de los Pocitos en la costa de Añaza, en lacapital tinerfeña, a escasos metros de un antiguo hotel que quedó a medio construir, según pudo comprobar La Opinión de Tenerife.

Los primeros en llegar fueron los agentes de la Policía Local de Santa Cruz quienes se dirigieron hacia el lugar señalado por el testigo, un camino lleno de escombros y escorrentías arrastradas por las últimas lluvias, donde comprobaron la veracidad del alertante.
Sobre las 09:30 horas llegaban dos dotaciones del Cuerpo Nacional de Policía quienes acordonaron la zona y alertaron a sus compañeros de Policía Científica, forense de guardia y al servicio de recogida de cadáveres judiciales.

Una hora después llegaban tres miembros de la Científica que llevaron a cabo la inspección ocular y fotográfica y esperaron a la llegada de la forense que ordenó el levantamiento del cadáver.

Se precipitó desde 7 metros. Al parecer, la víctima, un hombre de raza blanca, de entre 35-40 años de edad, se precipitó desde lo alto de una loma de unos siete metros de altura entorno a las tres de la madrugada del sábado. Vestía un pantalón corto de color verde a rayas.
Según los intervinientes, el fallecido, del que no se facilitó su filiación había dejado su turismo estacionado en una calle de Añaza y junto a él se localizó una nota manuscrita, que las fuentes no quisieron revelar su contenido. Las causas de la muerte fueron las lesiones producidas al impactar contra las piedras de gran volumen que había en el lugar.

Los agentes trasladaron el cadáver por un camino destrozado por las aguas hasta donde se encontraba el furgón fúnebre, donde se le tomaron las huellas dactilares para su cotejo y poder verificar la identidad.

El cadáver, por orden del titular del juzgado de instrucción número cinco de la capital tinerfeña, que se hallaba en funciones de guardia ordenó el levantamiento del mismo y su posterior traslado hasta el Instituto de Medicina Legal para la práctica de la autopsia y de esta manera poder determinar las causas reales del óbito.

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