30 de noviembre de 2009
30.11.2009

Diego se querellará contra los médicos y Sanidad

El médico que vio a la niña el sábado tras caer del tobogán "recetó Dalsy porque las lesiones no revestían gravedad"

30.11.2009 | 12:37

La autopsia realizada a Aitana, de 3 años, en el Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife en la mañana del pasado viernes echó por tierra todas las conclusiones a las que llegó el médico de guardia en el centro hospitalario de El Mojón (Arona) la noche del pasado martes cuando Diego P.V. llevó a la hija de su novia –Aitana, de 3 años– a la que cuidaba como de costumbre mientras ella trabajaba. Llegó a aquel centro acompañado de un vecino del Residencial Atlántico, en Costa del Silencio a quien avisó, con la niña en brazos, porque ésta se estaba asfixiando. Cogieron el coche y se dirigieron hacia allí sin perder tiempo y sin poder, ni siquiera imaginar, lo que esa urgencia médica le iba a cambiar la vida a Diego, a Belén (madre de la niña), a José R. (el padre, que se encontraba en Madrid) y a toda la familia de una pequeña de tres años llamada Aitana.

El chico, nada más llegar, le hizo saber al equipo médico que la niña había estado vomitando aquella tarde y empezó a faltarle el aire. La niña ingresaba en ese centro en parada cardiorrespiratoria y el facultativo le practicó una reanimación cardiopulmonar que revirtió la situación de parada recuperando la niña las constantes vitales.

Tras la estabilización cardíaca, el facultativo la exploró más a fondo y observó en el cuerpo de la pequeña "una serie de arañazos, rasguños y hematomas" de los que Diego, angustiado, siempre le dijo que se los había hecho en un parque infantil el sábado anterior al caerse de un tobogán. Diego le dijo a este médico que se cayó de bruces, rodó por el tobogán y se golpeó en la cara contra el suelo, de ahí el corte que tenía en la nariz y los rasguños en el rostro y brazos ya que, desafortunadamente y tal y como él dijo, la niña no pudo poner las manos para suavizar el impacto con lo que recayó toda la fuerza del mismo en el rostro.

Pero este médico, de guardia en El Mojón, no le creyó y consideró que las lesiones del cuerpo de la niña no fueron fruto de ese accidente sino que la pequeña presentaba lesiones por maltrato continuado y subrayó lesiones con sangrado en sus órganos genitales. Algo que en Diego declaró desde el primer momento que era falso y que tres días después de estar preso en los calabozos del cuartel de la Guardia Civil, vinieron a ratificar su versión, descartando y dejando fuera de toda duda que la pequeña hubiera sufrido maltrato alguno o que presentara desgarros: no se apreciaron ni en la vagina ni en el ano, algo que también se descartó ya la misma noche del martes cuando la pequeña fue derivada al Hospital de Nuestra Señora de La Candelaria en estado grave y tras sufrir una segunda parada cardíaca de la que también pudo recuperar sus constantes vitales.

Primera apreciación. Tras el accidente en el parque que se produjo el sábado pasado, Diego llamó inmediatamente a su cuñada –la mujer de un hermano que reside en la Isla desde hace tiempo– y la trasladaron a un centro de salud de Costa del Silencio, el más cercano a su vivienda. El médico de este centro observó a la niña, apenas unos minutos después de la caída –según recoge la declaración de Diego, su cuñada y la madre de Aitana durante el proceso– y sólo apreció "lesiones sin importancia". El abogado de Diego, Plácido Alonso Peña, subrayó ayer La Opinión de Tenerife que "este facultativo le quitó hierro al percance, y afirmó que la caída y las heridas que se hizo no revestían gravedad. Con este diagnóstico, este médico recetó el suministrarle a la niña una cucharadita de Dalsy en caso de que ella refiriera que le dolía la cabeza.

Este diagnóstico que refleja el criterio de un médico que señala que las lesiones no son graves y, por lo tanto, no la deriva a otros especialistas para que le practiquen pruebas que descarten o confirmen otras lesiones internas que no se pudieran apreciar en esa consulta, son las mismas lesiones que cuatro días después, otro facultativo, en otro centro, califica como lesiones compatibles con malos tratos continuados, además de las otras lesiones en genitales que, evidentemente, el primer galeno no observa.

El lunes, cuando la pequeña acudió al colegio Luis Álvarez Cruz, donde la habían matriculado apenas un mes antes, la tutora observó rasguños y preguntó cómo se los hizo. Esta profesora, que también fue llamada a declarar ante el juez del caso, contestó al juez que "me dijeron que se había caído de un columpio, pero que no era grave". Más adelante, y preguntada si había observado con anterioridad alguna señal física en la niña que le pudiera haber hecho sospechar de unos presuntos malos tratos, la profesora, como otros testigos llamados a declarar el pasado viernes por el magistrado del Juzgado de Instrucción número 7 de Arona, Nelson Díaz Frías, señaló que "nunca había observado nada extraño en ella; todo era normal".

Los atestados policiales practicados aquella noche de martes, cuando se avisó a una patrulla de la Policía Local de Arona para personarse en el centro de El Mojón, recogieron que el médico de guardia consideró que la niña "sufrió una parada cardiorrespiratoria que podría ser provocada por los politraumatismos que presenta, siendo, a su juicio, evidentes malos tratos, y que además sufre desgarros tanto vaginales como anales, presentando signos de hemorragia en los primeros". Con los agentes policiales en el centro médico se iniciaba el protocolo habitual en casos de violencia y maltrato y los policías preguntaron al chico por las lesiones. El parte médico referido a los agentes señalaba a Diego como culpable. Cinco días más tarde, Diego está en libertad y es inocente sin cargos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook