15 de marzo de 2019
15.03.2019

"También abusó en su consulta privada"

Una expaciente narra la "extraña" atención del médico investigado en su despacho de la capital grancanaria

15.03.2019 | 02:14
"También abusó en su consulta privada"

El médico de familia detenido e investigado por tocamientos sexuales en el centro de salud Canalejas de la capital grancanaria no solo cometió los presuntos abusos contra más de 20 mujeres en el dispensario público, sino que el comportamiento delictivo se extendió a su consulta privada, según el testimonio aportado por una expaciente del despacho personal de Carlos L.R., de 65 años, en la calle Viera y Clavijo de la ciudad.

"Al principio todo iba bien, pero con el tiempo cada vez me sentía más incómoda. No quería ir a verlo, pero nadie me creía", relata Isabel Torres, nombre ficticio para proteger su intimidad, cuando cuenta su caso para dejar claro que los supuestos delitos no se limitaron a la consulta de atención primaria del Servicio Canario de la Salud (SCS). "No ha sido solo en el centro de salud, también en la privada que tenía frente al Cuyas, en Viera y Clavijo".

Isabel comenzó a ir a la consulta del capitalino barrio de Triana, acompañada de su tía María Luisa, hace cinco años. En ese momento no se encontraba en un buen momento vital ni física ni mentalmente y sufría dolores de cabeza, además de un pinzamiento en el muslo. "Tenía que quitarme los pantalones, me auscultaba en tanga y, cuando me cogía la pierna, me tocaba muy cerca de la ingle, pero siempre iba a tocarme la espalda".

Isabel explica llorando por qué está tan afectada ahora cuando lo que a ella le pasó fue en 2014: "Es que creía que eran cosas mías, que estaba loca. Se lo contaba a mi tía y no me creía. Mi pareja no me creía. En ese tiempo iba a un terapeuta y se lo decía todo el rato, que no quería ir a su consulta, que me sentía incómoda. Pero nadie me creyó". Aunque no leyó ninguna noticia sobre el caso, asegura que solo tuvo que ver su foto en la prensa para saber que era aquel médico que le hacía sentir "muy incómoda" y lo que había hecho.

Cinco años después

Cinco años después de esas consultas "extrañas" que vivió con el que era el médico de su familia, Isabel recuerda muy bien una escena que se repetía: "Siempre se empeñaba en mirarme la espalda. Empezaba a tocar los hombros, me bajaba las tiras del sujetador y se acercaba demasiado a los pechos. Insistía en mirar la espalda y me pedía que me agachase. Entonces se acercaba a mí por detrás y notaba su miembro pegado a mi trasero. Yo le rehuía y hasta alguna vez me daba la vuelta para ver si estaba empalmado".

En esos momentos, sin embargo, Isabel intentaba confiar en su médico, aunque sabía que no actuaba con la seriedad exigida a un profesional. Siempre se quedaba en la duda porque cuando contaba su experiencia en la consulta de Carlos L.R. todo el mundo decía: "Pero si es muy buen profesional. Es que tenías que ver cómo estaba de llena de su consulta", recuerda Isabel al terminar su relato, repitiendo en varias ocasiones y entre sollozos: "Es que yo creía que eran obsesiones mías. Yo solo sé que me hacía sentir incómoda".

Otro cambio de doctor

Otra expaciente, María Martín, también nombre ficticio, llevaba años acudiendo a la consulta de Carlos L. R. en Canalejas hasta que un día hizo lo que casi un centenar de mujeres: "Fui a la secretaría del centro y pedí cambiar de médico".

María decidió solicitar la asignación de otro doctor en 2017, cuando tenía 40 años, tras una consulta inadmisible. Hasta entonces, "siempre me hablaba con calma, muy suave, me daba mensajes tranquilizadores y positivos, pero ese día salí de su consulta asqueada. Te choca tanto que no te lo puedes creer y solo sientes asco", relata antes de detallar aquella cita médica.

"Fui por la rodilla"

"Fui por la rodilla, tengo un problema crónico y cada dos por tres me vienen fuertes dolores. En vez de mirarme la rodilla, lo que hizo fue ponerme de pie, me decía que estaba nerviosa, que me tenía que relajar, que las mujeres tenemos un ritmo de vida muy duro, y empezó a darme masajes en los hombros. Entonces noté como se pegaba a mi cuerpo por detrás y se rozaba a mí con su pene. Miré para ver si era el jersey que llevaba atado en la cintura, pero no estaba a la misma altura. Me quedé chocada y salí de allí. Nunca me miró la rodilla", cuenta María Martín una experiencia entre desconcertante e indignante: "Pensé que eran cosas mías. Sientes como si fuese irreal y cuando lo cuentas nadie le da mucha importancia o te miran como si estuvieses exagerando".

Al solicitar el cambio de médico, la auxiliar administrativa no le preguntó los motivos de esa decisión. "Solo quería salir de allí y darme una ducha, pero tampoco creo que en ese momento pudiese explicarlo. Sí que me miró como extrañada, ahora entiendo por qué", añade sin recordar, no obstante, quién de las dos consideró que era mejor asignar una doctora.

Ahora, dos años después del suceso, sabe que lo que le pasó sí tenía importancia y que no solo ella vivió esa situación. "Desde que vi en las noticias las iniciales del nombre supe que era él", destaca antes de plantearse una visita a la Supercomisaría, donde la Policía Nacional ya atendió a más víctimas tras la publicación de la primera veintena de casos de abusos sexuales.

"A saber a cuántas se lo hizo"

"Tengo que ir. A saber a cuántas le ha hecho qué y cuántas pueden ser menores", asegura al tiempo que atribuye su silencio hasta la fecha a la "vergüenza", un ánimo al que los agentes policiales suman el "miedo" tras localizar a 99 pacientes que solicitaron cambiar a Carlos L.R. como médico de cabecera. Precisamente, "¿cómo es posible que cambiasen cien mujeres de médico y que nadie tomase medidas o abriese una investigación?", pregunta, como conclusión de su testimonio, María Martín, otra víctima del presunto doctor abusador en el centro de Canalejas y en su consulta de Viera y Clavijo.

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