10 de febrero de 2019
10.02.2019

La ventana atlántica del Prado

La política de depósitos de la pinacoteca nacional desde 1940 ha favorecido que un centenar de sus obras permanezcan y se exhiban en Canarias

10.02.2019 | 04:16
Una de las salas del Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife con varios cuadro de El Prado disperso.

Canarias es la ventana atlántica a la colección del Museo del Prado. Un total de 101 obras de los fondos de la pinacoteca nacional se encuentran en depósito en distintos centros, museos e instituciones, fruto de varias órdenes ministeriales que se sucedieron entre los años 1900 y 1940, dentro de un programa que se conoce como El Prado disperso. Así, el Museo del Prado tiene en la actualidad un centenar de obras depositadas en el Archipiélago. Joyas firmadas por Carraci, Esteban Villanueva, Murillo José de Ribera, Romero de Torres o Chicharro y Agüera son solo algunas de las que localizan en las salas canarias.

El grueso de las obras se encuentra en Tenerife, donde se ubican 60 piezas. En concreto, el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife alberga 42 de ellas; el IES Canarias Cabrera Pinto, en La Laguna, cuenta con 10; y el Ayuntamiento de La Orotava custodia las ocho restantes. Además, la provincia de Las Palmas tiene otras 41 piezas. A las 14 que alberga la Casa de Colón, en la capital grancanaria, se suman otras 24 que custodia el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, ubicadas en las Casas Consistoriales en su mayoría y en otras dependencias municipales; y las tres obras localizadas en la Casa Regental, en el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC).

La directora de la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria, Elena Acosta, afirma que "la política de depósitos es fundamental para Canarias" puesto que enriquece los fondos del Archipiélago y la colección de espacios como el Museo de Bellas Artes de la capital chicharrera o la propia Casa Colón. Además, favorece el acceso al público, salvando la lejanía insular, a una parte de la historia del arte cuyos grandes contenedores, en este caso, se encuentran a más de 2.000 kilómetros de distancia. La colaboración mantenida durante décadas desde las Islas con el Prado cobra un especial significado en 2019, con motivo de la conmemoración del bicentenario de la pinacoteca, que abrió sus puertas como Museo Real el 19 de noviembre de 1819.

De este modo, Canarias y los depósitos del Prado en las Islas están presentes en la exposición Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria, inaugurada el 19 de noviembre pasado y abierta al público hasta el próximo 10 de marzo. Precisamente con motivo de esa exposición, el Prado realizó recientemente un levantamiento temporal de uno de los cuadros depositados en el IES Canarias Cabrera Pinta. Se trata de Flores con una vela y un papel, de Benito Espinós.

Este proyecto expositivo bajo el comisariado de Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Museo del Prado, en el que se propone al visitante "un recorrido cronológico por el devenir del museo, que es un criterio que permite subrayar lo que tiene de institución viva y especialmente permeable a los vaivenes históricos del país", según relata Portús. El diálogo del Museo del Prado con el público y con otros centros de arte, la organización y crecimiento de sus colecciones y cómo se ha plasmado su vertiente pedagógica, tiene mucho que ver con las Islas, y la "especial sensibilidad" de la institución que en la actualidad dirige Miguel Falomir, según expresa Elena Acosta.

De este modo, el Prado, por razones expositivas y de otra índole, ha ido levantando las obras en depósito en Gran Canaria y Tenerife en las últimas décadas, tanto de manera temporal como, en otros casos, aunque han sido pocos, de forma definitiva. Entre las piezas que ha ido retirando cabe destacar óleos de Meléndez, Luis Morales, Aniello Falcone, todos en la década de los 80; Paolo Cagliari, en 1997; y de Guido Reni y José de Ribera, ambos en 2012. El episodio de este Ribera, un San Jerónimo escribiendo atribuido a Esteban March, fue un hecho extraordinario, y marcó un antes y un después en las relaciones entre el Prado y la Casa de Colón. La autoría de la obra era errónea. "Teníamos un Ribera de la primera época y no lo sabíamos, y se daba la circunstancia de que el Prado no tenía un óleo de los primeros años". Lo descubrió un experto que pasó por la Casa de Colón y que alertó al centro de que aquella pieza que estaba en depósito desde 1940 era un Ribera primigenio muy cotizado. El museo de Vegueta vio cómo el cuadro pasaba a formar parte de la colección permanente del Prado, y se solicitó una compensación. "Nuestra petición fue escuchada, y nos cedieron en depósito otro Ribera, el San Andrés que está en la exposición permanente".

Polémica también fue la noticia del levantamiento definitivo que se quiso realizar de Las uveras, de Eduardo Chicharro y Agüera, en 2015, depositado en el Cabrera Pinto desde 1906. En 2014, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía -del que dependen algunas de las obras depositadas en Canarias desde su creación en 1992- informó de que quería exhibir esta pieza en su colección permanente, concretamente en una sala de acogería un conjunto de obras vinculadas al realismo social. Finalmente, la presión ejercida por el centro, las administraciones tinerfeñas y diferentes agentes culturales de las Islas, provocó que el Real Patronato del Reina Sofía decidiera prorrogar el depósito por un plazo de cinco años.

Arte disperso

El Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife es el centro con más piezas del Prado en Canarias, con obras que llegaron desde Madrid entre 1900 y 1944. Se trata de 37 obras y cinco esculturas. De ellas, 26 pictóricas están expuestas en las salas del centro de arte, así como en el almacén visitable; y las esculturas están expuestas en el almacén visitable y en el de escayolas. La directora del museo, María del Carmen Duque, recuerda que fue en el año 1900 cuando comenzó a andar este espacio expositivo, que surgió de una exposición organizada en la entrada del teatro Guimerá de la capital chicharrera, con motivo de la celebración de las Fiestas de Mayo. "Contar con estos fondos relanzó nuestro museo, y posibilita que los canarios puedan disfrutar de obras que, por su insularidad, no podría ver de otra forma. Además, amplía las temáticas de los cuadros que se encuentran en las Islas", explica Duque. Por su parte, el grueso de las obras del Cabrera Pinto está en el Salón de Actos del centro educativo y varias piezas más se ubican en el despacho del director, Juan Barroso, quien lamenta que los cuadros no puedan ser mostrados al público más a menudo.

Todos los espacios que albergan obras de El Prado disperso se comprometen a conservar adecuadamente las obras que tienen en depósito. "Podemos intervenir las piezas siempre que estas lo requieran y la intervención sea aprobada por el Prado. Además, si la llevan a cabo restauradores contratados por nosotros, siempre recibimos la visita de la supervisora en Canarias de los depósitos del Prado, María Cárdenes", indica Duque, quien matiza que las restauraciones que realizan en el centro son hechas por trabajadores freelances puesto que el museo no cuenta con trabajadores fijos en este departamento. Así, explica que "desde hace unos años llevamos a cabo un programa de rehabilitación anual que, en cada una de las ocasiones, incluye alguna obra del Prado, siempre que la entidad lo apruebe". No obstante, la directora del Museo de Bellas Artes reconoce que la dinámica de restauración la marca el estado de las obras y sin van a ser utilizadas en una exposición por parte de los museos del Prado o Reina Sofía que, cuando los solicitan y los trasladan a la capital de España suelen realizar los trabajos de conservación necesarios antes de devolverlos a Canarias.

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